¿Qué
es? Es un elemento indispensable para la
vida y por lo tanto básico, que se puede aportar al organismo
como tal líquido o formando parte de los alimentos. La carencia
de agua produce la muerte en cuestión de días.
Necesidades
de agua Las necesidades de agua de una persona
están estrechamente relacionadas con factores exteriores
como el clima, los hábitos alimentarios, la actividad física,
etc. Como regla general puede decirse que la necesidad media de
agua para una persona adulta, en condiciones meteorológicas
templadas es de 1ml de agua por cada kcal de la alimentación.
Esto significa que si se ingiere una dieta de 2.000 kcal, se tienen
que ingerir 2.000 ml de agua, procedente del agua de bebida y la
proporcionada por los alimentos.
¿Cuánta
agua hay que ingerir para cubrir estas necesidades? Las recomendaciones hídricas
diarias pueden satisfacerse con 2.300 ml y 3.200 ml de agua para
la mujer y el varón, respectivamente. Sin embargo, no toda
el agua que necesitamos ingerir procede del agua de bebida, ya que
parte de esta cantidad está vehiculada con los alimentos.
La ingesta
hídrica, que se estimula por la sed, debe oscilar entre los
1.200 – 1.300 ml al día. Otra parte de las necesidades
se cubren con el agua contenida en los alimentos, que proporcionan
alrededor de un litro diariamente. Por último, se obtiene
una pequeña cantidad de agua procedente de la combustión
de los alimentos en el organismo, que varía entre los 250
– 300 ml al día.
¿Qué
es el balance hídrico? Es la relación entre las entradas
y salidas de agua del cuerpo humano.
En condiciones normales el balance
es equilibrado; esto significa que las entradas son iguales a las
pérdidas y por lo tanto, el contenido de agua de los tejidos
se mantiene constante. Las vías de pérdida de agua
son la orina, las heces, el sudor y a través de la respiración.
Estas pérdidas representan la cantidad mínima de líquidos
que debe ingerir cada día una persona para mantener su equilibrio
hídrico.
Tipos de
agua de bebida
Agua del grifo, que está disponible en todos los hogares
de los países desarrollados. Tiene que ser potable,
es decir, cumplir unas exigencias mínimas para que
se pueda beber. En España, su consumo no entraña
ningún peligro.
Existen otras aguas embotelladas cuyo consumo está
cada vez más extendido, pudiendo diferenciarse tres
categorías: aguas de manantial, aguas de mesa y aguas
mineromedicinales:
Las aguas de manantial son aguas no tratadas, potables
por naturaleza, que se embotellan tal como brotan del
suelo. Están controladas por el Ministerio de Sanidad
y no tienen ninguna acción terapeútica definida.
Las aguas de mesa son aguas embotelladas, tratadas igual
que el agua del grifo y que pueden ser insípidas,
gaseosas naturales o gasificadas artificialmente.
Las aguas mineromedicinales son aguas de origen natural
y pureza microbiológica, que por su contenido en
sales minerales, se les atribuyen propiedades terapeúticas.
Sus beneficios para la salud están oficialmente
reconocidos por la OMS
y su distribución autorizada por el Ministerio
de Sanidad y Consumo. Algunas sólo se utilizan
para baños.
Fecha de publicación: Agosto 2000
Carmen Martín Salinas Unidad de Nutrición
Hospital universitario La Paz