Las recomendaciones hídricas diarias pueden satisfacerse con 2.300 ml y 3.200 ml de agua para la mujer y el varón, respectivamente. Sin embargo, no toda el agua que necesitamos ingerir procede del agua de bebida, ya que parte de esta cantidad está vehiculada con los alimentos. La ingesta hídrica, que se estimula por la sed, debe oscilar entre los 1.200-1.300 ml al día. Otra parte de las necesidades se cubren con el agua contenida en los alimentos, que proporcionan alrededor de un litro diariamente. Por último, se obtiene una pequeña cantidad de agua procedente de la combustión de los alimentos en el organismo, que varía entre los 250-300 ml al día.