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¿Qué
es la energía?
El ser humano necesita materiales con los que reparar el desgaste
que sufre su cuerpo constantemente y energía para poder moverse
y mantener las funciones vitales. Mediante la función de
nutrición el hombre toma del exterior materiales (alimentos)
que él se encarga de convertir en sustancias propias.

¿Cómo
obtenemos energía?
La energía la obtenemos de los
alimentos. Todo proceso vital supone un sistema de intercambio con
el medio que nos rodea, del que conseguimos lo necesario para mantenernos
con vida, mediante el consumo de alimentos. Los organismos superiores,
entre los que se encuentra el hombre, no somos capaces de fabricar
por nosotros mismos las sustancias que necesitamos para vivir; de
manera que hemos de obtenerlas del exterior; pero no somos capaces
de utilizar todas las sustancias nutritivas, sólo podemos
usar hidratos de carbono, proteínas,
grasas, minerales, vitaminas y agua. Estos materiales forman parte,
en mayor o menor proporción, de los alimentos que tomamos
en las comidas.

Ciclo de
la energía
Los organismos se pueden dividir en dos grupos; aquellos que son
capaces de alimentarse por sí mismos (autótrofos)
y los que tienen que conseguir la energía del exterior (heterótrofos).
En el primer grupo están incluidas las plantas superiores,
sobre todo vegetales verdes que usan la clorofila (sustancia que
da color verde a las hojas) para conseguir energía mediante
la fotosíntesis o función clorofílica. Esta
función consiste en aprovechar la luz del sol, el agua y
las sustancias minerales contenidas en ella, para fabricar las sustancias
necesarias para mantenerse con vida. Aproximadamente la mitad de
la energía que obtienen por este medio es consumida por el
propio vegetal para su respiración, y el resto es almacenado
en sus hojas y queda a disposición de otros seres.

¿Qué
es la cadena trófica?
Toda la materia viva de nuestro mundo
está organizada en la cadena alimentaria o trófica,
ocupando distintos niveles, desde los microorganismos que forman
parte del suelo, a los niveles más altos. Según sus
hábitos alimentarios, cada ser vivo ocupa un lugar en esta
cadena y utiliza para su provecho el nivel trófico
inferior; el hombre se incorpora en un punto intermedio con la situación
de ventaja que supone su condición de omnívoro (capaz
de alimentarse de todo) y que le permite alimentarse de alimentos
de origen vegetal y animal.
¿En
qué empleamos la energía?
Si comparamos nuestro cuerpo con un
coche, la energía liberada al consumir gasolina (alimentos)
sirve para que el coche ande (trabajo mecánico), que suene
la radio (trabajo eléctrico) o para proporcionar calor o
frío, según las necesidades (trabajo térmico).
En el cuerpo humano, la energía liberada por los alimentos
puede utilizarse de las siguientes formas:
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Como calor para mantener la temperatura corporal.
Como
impulsos eléctricos para transmitir mensajes a través
del sistema nervioso nervioso.
Como
energía para mantener el trabajo muscular.
En
forma de reserva, cuando consumimos demasiada. |
La mayor parte de la energía
que consumimos (90 %) la empleamos en el trabajo interno de nuestro
organismo; como transportar las sustancias nutritivas a todas las
células del cuerpo.
¿A
qué llamamos valor energético de los alimentos?
Es la cantidad de calorías que
se desprende cuando se quema completamente un gramo de los mismos.
Si la reacción se produce en laboratorio se habla de calor
de combustión química, y si se produce en vivo se
habla de calor de combustión fisiológica (energía
metabólica).
La unidad de energía en nutrición es la Kilocaloría
(Kcal) que es igual a 1000 calorías (cal) y es la cantidad
de calor necesaria para elevar la temperatura de 1 litro de agua
en 1 grado centígrado (de 14,5º a 15,5º, a 4 atmósferas
de presión). Cuando hablamos de la energía contenida
en un alimento debemos hablar de Kilocalorías y no de calorías,
como solemos hacer.
Los principios inmediatos nos proporcionan la siguiente cantidad
de Kcal:
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Hidratos de carbono 4 Kcal por gramo.
Proteínas
4 Kcal por gramo.
Grasa
9 Kcal por gramo. |
¿Qué
son los requerimientos energéticos?
Son la cantidad de energía que
una persona necesita para mantener la vida y el nivel de actividad
habitual. Está determinado por tres factores: metabolismo
basal, actividad física y termogénesis inducida por
los alimentos.
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Metabolismo
basal
El metabolismo
basal es la suma de la actividad de todas las células
del organismo; supone la cantidad de energía que una
persona necesita para mantener las funciones indispensables
para la vida, es decir, para que el corazón pueda trabajar,
que nuestros pulmones sean capaces de captar el oxígeno
del aire y enviarlo a todas las células de nuestro
cuerpo, mantener la temperatura corporal, etc.. En mantener
el metabolismo
basal empleamos las tres cuartas partes del total de la energía
que ingerimos. Está influido por factores ambientales
como la temperatura. El ser humano es homeotermo,
lo cual quiere decir que es capaz de mantener constante la
temperatura corporal, y para conseguirlo emplea la mayor parte
de la energía que consume. El metabolismo
basal del hombre va en sentido inverso a la temperatura ambiente:
es más alto en los climas fríos y menor en los
trópicos. Las personas mal nutridas pasan más
frío y con más intensidad que las personas bien
nutridas. También hay factores individuales que influyen
como el sexo, la edad o la composición corporal. La
parte del cuerpo que más energía consume es
la masa muscular que es la masa activa, y es aproximadamente
un 20% mayor en el hombre que en la mujer.
Actividad física
Suele suponer el 30% aproximadamente de la energía
que consumimos para las personas que llevan una vida sedentaria
(estudiantes, amas de casa con ayuda de electrodomésticos,
etc.), pero para una actividad moderada (agricultor con ayuda
de medios mecánicos, albañiles, industria ligera,
etc.) puede aumentar hasta un 60%, y para actividades muy
intensas (leñador, minero) hasta un 100%. La práctica
de algún deporte, dependiendo de la intensidad, puede
aumentar en un tanto por ciento importante el total del gasto
energético. Además la actividad física,
junto con buena alimentación, contribuye a la salud
física y mental, y al mantenimiento de la masa muscular
activa. Los ejercicios más recomendables son los aeróbicos
que ponen en funcionamiento grandes masas de músculos
como andar, nadar, correr, pedalear... Gasto energético
en algunas actividades:
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Actividad
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Kilocalorías
por kilo por día
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Estar sentado
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0,4
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Planchar
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1
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Caminar rápidamente
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3,4
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Nadar
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7,9
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Montar en bicicleta
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2,5
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Termogénesis inducida por los alimentos
Es la cantidad de energía que empleamos en convertir
los alimentos en sustancias que puedan ser aprovechadas por
nuestro organismo. Tal como consumimos los alimentos no podemos
utilizarlos; para que podamos hacerlo se producen en nuestro
cuerpo una serie de reacciones químicas, llamadas metabolismo,
mediante las cuales se van degradando los alimentos hasta
convertirlos en los nutrientes que los componen, así
pueden ser transportados a todas las células del cuerpo
para que los aprovechen. En todo este trabajo de digestión,
absorción y transporte consumimos aproximadamente el
10% del total de la energía consumida.
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La O.M.S. (Organización Mundial
de la Salud) ha elaborado una fórmula sencilla para calcular
los requerimientos energéticos según el sexo y el
nivel de actividad:
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Hombres; actividad ligera (11,6 x peso en kilos + 879) x 1,55
Hombres;
actividad moderada (11,6 x peso en kilos + 879) x 1,78
Hombres;
actividad intensa (11,6 x peso en kilos + 879) x 2,1
Mujeres;
actividad ligera (8,7 x peso en kilos + 829 ) x 1,56
Mujeres;
actividad moderada (8,7 x peso en kilos + 829 ) x 1,64
Mujeres;
actividad intensa (8,7 x peso en kilos + 829 ) x 1,82 |
Ejemplo: una mujer de 60 kilos de
peso con una actividad moderada tendría el siguiente gasto:
(8,7 x 60 +829) x 1,64 = 2215,6
El ser humano está capacitado
para ahorrar energía en situaciones en las que el aporte
energético es escaso, como puedan ser guerras o ayunos; en
estas circunstancias el cuerpo mantiene un gasto bajo, dirigido
a mantener solamente funciones vitales como el trabajo del corazón
o la respiración, pero la capacidad de movimientos disminuye
y desaparecen funciones que podemos llamar de lujo como la posibilidad
de embarazo o la menstruación. Si consumimos más cantidad
de energía de la que somos capaces de consumir, ésta
se almacenará como reserva (tejido graso graso) para que
pueda ser utilizada en caso de necesidad, si no se usa, veremos
aumentar nuestro peso cada vez más.
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