¿Cuáles
son nuestras fuentes de grasa? Nuestra fuente de grasa son los alimentos,
ya sean de origen vegetal o animal, aunque nuestro cuerpo también
es capaz de producirla.
¿Qué
alimentos podemos considerar como grasos? Aquellos en que la proporción
de grasa es superior a la de otros nutrientes como proteínas
o hidratos de carbono.
Pueden ser de origen animal o vegetal. Como ejemplo de grasas de
origen vegetal tenemos aceites de oliva, girasol, soja, palma, manteca
de cacao, coco, maíz etc., frutos secos y margarinas de origen
vegetal. Como grasas de origen animal tenemos embutidos, carnes,
leche y derivados, panceta, tocino, etc.
Grasas de
origen vegetal
Aceite de oliva: Es el que se obtiene del prensado de
la oliva o aceituna que es fruto del olivo. El olivo es un árbol
conocido desde la antigüedad. No se sabe con exactitud cuál
es su origen, pero se piensa que pudo estar relacionado con la ribera
del Mediterráneo, ya que ha estado ligado a lo largo de la
historia a culturas de este área y ha servido de vehículo
de transmisión de tradiciones entre los pueblos de la ribera
mediterránea.
Se considera aceite de oliva el
que procede únicamente de los frutos del olivo, excluyendo
las mezclas con otros aceites y también a los obtenidos con
la ayuda de disolventes, como ocurre con el aceite de orujo de oliva.
- ¿Cómo se elabora
el aceite de oliva?
El aceite de oliva virgen se obtiene por prensado de la aceituna
en frío, por procesos puramente mecánicos o físicos
que no produzcan alteración del aceite, y se deben seguir
los siguientes pasos: lavado de la oliva, paso de los frutos al
molino, molienda, batido y filtrado del aceite. El producto así
obtenido es un zumo de fruta totalmente natural que conserva el
sabor, aroma, vitaminas y otros elementos de la oliva.
- ¿Hay varios tipos de aceite
de oliva?
El aceite conseguido en la primera prensa es aceite de oliva virgen
y de él podemos distinguir varios tipos según el grado
de acidez: el virgen extra puede tener como máximo 1 grado,
el aceite llamado fino entre 1 y 1,5 grados, semifino o corriente
entre 1,5 y 3,3 grados y lampante por encima de 3,3 grados. No se
permite el envasado de aceites de oliva virgen con una acidez superior
a 1,5 grados, porque el exceso de acidez hace que no sean recomendables
para el consumo humano.
Aceite refinado es el que ha sido sometido a procesos de refino.
Como una parte del total del aceite de oliva que se elabora
no reúne las condiciones necesarias para su consumo directo,
es necesario someterle a procesos de refinamiento (neutralización,
decoloración, desodorización y filtración)
por los que el aceite va siendo despojado en mayor o menor grado
de sus características originales y se obtiene un aceite
sin el color, olor y sabor naturales. El aceite de oliva de
uso más extendido es mezcla de aceite refinado y virgen.
El
aceite de orujo refinado procede de la pasta del prensado de
las aceitunas, de la que se extrae con la ayuda de disolventes.
Tiene que ser refinado para que sea apto para el consumo humano.
Volviendo al aceite de oliva es
rico en ácidos grasos monoinsaturados (oleico). Es el que
mejor soporta el calor y durante más número de veces;
porque es el que tiene mayor margen de fritura. Entendemos por margen
de fritura la diferencia entre la temperatura a la que se fríe
el alimento (algo más de 100 grados), y la temperatura a
la que el aceite empieza a descomponerse por la acción del
calor; por tanto es el aceite más recomendado para freír,
aunque también es ideal para su uso en frío.
Aunque en algún momento se
consideró al aceite de oliva como una grasa neutra frente
a los niveles de colesterol,
hoy se sabe que es un factor de protección frente a las enfermedades
cardiovasculares, porque ayuda a disminuir la tasa de colesterol
total, aumentando la de HDL
(colesterol
bueno). Incluido por derecho propio en la dieta mediterránea,
contribuye con sus efectos beneficiosos a una alimentación
saludable. Cada vez se valoran más los efectos preventivos
de la dieta mediterránea frente a enfermedades cardiovasculares.
Aceite de girasol: Se obtiene a partir de la pepita del
girasol. Es rico en ácido linoleico (poliinsaturado). Por
el tipo de ácidos grasos que contiene no soporta bien las
temperaturas altas, lo que no le hace recomendable para la fritura;
es preferible usarlo en frío.
Aceite de maíz: Es aceite de germen de maíz.
Es rico en ácidos grasos poliinsaturados (linoleico), por
tanto no soporta bien el calor, y es más recomendable para
su uso en frío.
Hay otros aceites de origen vegetal de uso menos extendido como
el de cacahuete, soja, coco, palma, etc. Los aceites de coco y palma,
aunque son de origen vegetal, se comportan en nuestro cuerpo como
si fueran grasas saturadas de origen animal. En los últimos
años ha aumentado mucho su uso en la fabricación de
productos de bollería.
Frutos secos: Son alimentos de gran valor nutritivo.
Contienen un 50% de grasas, por tanto son muy útiles para
proporcionarnos una gran cantidad de energía. Las nueces
son más ricas en ácidos grasos poliinsaturados, mientras
que avellanas, almendras, cacahuetes, son ricos en monoinsaturados.
Aceitunas: Son ricas en grasa, aunque no tanto
como se piensa (proporcionan de 150 a 200 Kcal. cada 100 gramos),
ya que se recolectan verdes y se usan para el aliño variedades
con menos cantidad de grasa que las destinadas a la almazara (molino
de aceite).
Margarinas: Son emulsiones grasas, lo mismo que
la mantequilla, con un 85% de grasa y un 15% de agua. Pueden estar
compuestas por grasas de origen animal, vegetal o de ambas. Las
grasas de que proceden pueden ser líquidas (soja, girasol,
colza, aceite de pescado..) o sólidas (coco, palma,....).
Algunas contienen grasa de origen animal, manteca de cerdo, incluso
mantequilla en ocasiones y son ricas en ácidos grasos saturados.
Tienen la ventaja de ser más
baratas que la mantequilla y pueden reemplazarla en la cocción,
al soportar temperaturas más altas, aunque, como aquella,
ninguna margarina está recomendada para freír.
Tienen el inconveniente de no ser grasa naturales, ya que deben
ser tratadas químicamente para poder solidificarlas y en
este proceso pierden las ventajas de las grasas vegetales.
Chocolate: Se fabrica a partir de la manteca del
fruto del cacao, el contenido en grasa puede variar de un 20 a un
60%, dependiendo del tipo de chocolate.
Grasas de
origen animal
Mantequilla Es una grasa de origen animal introducida
en la alimentación humana desde hace muchos años.
Tiene algunas calorías menos que el aceite, ya que es grasa
en un 85%, el otro 15% es agua. La proporción de ácidos
grasos que contiene es la siguiente: 50% saturados, 25% monoinsaturados
y 3% de poliinsaturados; 30 ó 40 gramos de mantequilla proporcionan
unos 100 miligramos de colesterol,
también contiene vitamina A en mayor proporción en
verano, cuando las vacas se alimentan de pastos frescos.
Consumida cruda se digiere fácilmente
y el aprovechamiento de vitamina A es completo. Con la cocción
se modifican los ácidos grasos que la componen y se producen
nuevas sustancias químicas que dificultan su digestión.
La mantequilla casera no ofrece garantía de salubridad y
por tanto no debe conservarse más de unos quince días.
La mantequilla, elaborada a partir
de leche pasteurizada, ofrece garantía de calidad y se puede
conservar al amparo de la luz y en frío durante más
tiempo, según indique el fabricante.
Actualmente se están haciendo ensayos para alimentar a las
vacas con piensos ricos en ácidos grasos poliinsaturados,
para conseguir una mantequilla que se extienda mejor recién
sacada del frigorífico.
Manteca: Es la grasa del cerdo purificada. Se
usa en pastelería, en la fabricación de margarina
y en la industria del pan.
Panceta y tocino: Son el tejido adiposo del cerdo. El
tocino sólo proporciona grasa, mientras que la panceta puede
ser fuente de proteínas,
según lo veteada que esté.
Pescados: Podemos distinguir dos grupos; pescados
con un tanto por ciento de grasa igual o superior al 2% (bacalao,
pescadilla etc.) y otro con contenido en grasa por encima del 20%
(salmón, atún...).
Carnes y aves: Su contenido en grasa varía según el animal
de que proceda y la zona del cuerpo del mismo. El pollo, pavo, conejo
y las aves, en general, son las carnes con menor contenido en grasa,
siempre que se retire la piel de las aves, que es donde se les acumula
la grasa. El solomillo y el lomo de cualquier animal son las piezas
menos grasas.
Embutidos: Su contenido en grasa es muy alto,
incluso por encima del 30%. Los que menos grasa tienen son el jamón
de York y serrano, si sólo se utiliza la parte magra y los
embutidos de bajo contenido en grasa, que están saliendo
últimamente al mercado.
Quesos: Su contenido en grasa varía
según el tipo de queso y su grado de curación. Cuanto
más añejo es el queso, más grasa tienen (fresco
11%, manchego 29%, roquefort 33%).
Leche: El contenido graso de la leche depende
del tipo que sea; entera 3,2 g.%, semidesnatada 1,5 g.%, desnatada
< 0,2 g.%.
Cuestiones
¿Qué cuidados debemos tener con las grasas?
Los aceites deben conservarse al abrigo del aire y de la luz;
en recipientes apropiados a la cantidad de aceite que se tenga,
sin exposición directa a la luz del sol, para evitar
que se oxiden (mezclarse con el oxígeno del aire). Filtrar
bien los aceites después de las frituras para evitar
que se queden en él restos de alimentos que se volverán
a quemar en el próximo calentamiento y pueden producir
sustancias tóxicas. No
mezclar aceites nuevos y viejos, ni aceites de distintos tipos
(oliva con soja, por ejemplo), porque cada aceite hierve a una
temperatura distinta, y mientras uno ya está suficientemente
caliente y se puede quemar, el otro aún no se ha calentado
bastante. No
calentar los aceites un número de veces excesivo, para
evitar que se destruyan sustancias protectoras que hay en él
(vitaminas que evitan que los aceites se oxiden; A y E). Evitar
que los aceites humeen para que no reaccionen con el oxígeno
del aire y pasen de ser ácidos grasos insaturados a saturados.
¿Qué cantidad de grasa debemos consumir? Las grasas son imprescindibles, porque
aportan ácidos
grasos esenciales y son fuente importante de energía;
pero tomadas en exceso pueden ser perjudiciales para la salud. La
cantidad de grasa consumida al día debe oscilar entre un
30 y un 35% del total de calorías ingeridas (aproximadamente
una tercera parte).
Es más sano consumir aceite
de origen vegetal, sobre todo de oliva, rico en ácidos grasos
monoinsaturados y pescados azules, ricos en ácidos grasos
poliinsaturados, restringiendo el consumo de grasas saturadas de
origen animal.
Todos los alimentos de los que se puede obtener aceite (aceitunas,
almendras, pipas de girasol, avellanas...) son muy ricos en calorías,
por tanto deben ser consumidos con moderación.
Hay que recordar que los alimentos ricos en grasa nos proporcionan
9Kcal.por gramo.
¿Es fácil identificar todos los alimentos grasos? Hay alimentos que se reconocen enseguida
como grasos, esto ocurre con el aceite o la mantequilla, pero hay
otros que no son tan fáciles de reconocer; este es el caso
de los productos de bollería, las salsas, los helados, preparados
de coco o el chocolate.
¿Todas las grasas son naturales? La preocupación por la relación
entre el consumo de grasa y la salud ha hecho que en los últimos
años hayan aparecido en el mercado sustitutos de la grasa,
con menos calorías y que no afectan a los niveles de colesterol
y grasa total en la sangre. Se usan para la fabricación de
productos bajos en caloría como salsas, helados, quesos,
yogures, etc.. Tienen el inconveniente de no poder ser utilizados
en caliente.
Fecha de publicación:
Agosto 2000
Mercedes Armero Fuster Unidad de Nutrición Clínica y
Dietética
Hospital Universitario La Paz. Madrid