¿Qué son los
minerales? Son los elementos químicos inorgánicos
de la dieta.
De los 90 que aportan los alimentos, solo 26 se reconocen como esenciales
para la vida animal, debiendo formar parte regularmente de la alimentación
diaria.
La carencia crónica de algunos de ellos provoca enfermedades
específicas que desaparecen al aportarlo a la dieta.
¿Para qué sirven? Los minerales en el organismo forman
parte de tejidos como hueso y dientes, regulan el impulso nervioso
al músculo, el intercambio de iones
en las membranas celulares, el equilibrio del medio interno e intervienen
como factores de enzimas regulando el metabolismo.
¿Cómo se clasifican? Los hay que son necesarios en grandes
cantidades (>100 mgrs/día) son los macronutrientes, como
el Calcio, Fósforo, Sodio, Potasio, Magnesio y Azufre.
Otros son necesarios en cantidades más pequeñas (<100
mgrs/día) y se les denomina oligoelementos (oligo = poco)
o elementos "traza" como el Hierro, Cobre, Fluor, Cobalto, Zinc,
Cromo, Manganeso, Yodo, Molibdeno, Selenio...
Algunos se consideran posiblemente esenciales pero su función
es aún desconocida. Nos referimos al Estaño, Silicio,
Níquel y Vanadio.
Los minerales también pueden ser contaminantes como el Mercurio,
Aluminio, Plomo, Arsénico, Litio...
2. Calcio,
fósforo y magnesio
¿Qué importancia tienen? Estos tres minerales tienen funciones
similares. El 99% del Calcio y el 80% del Fósforo del organismo
humano forman parte del hueso de los dientes. El 60% del Magnesio
se combina con el Calcio y el Fósforo en el tejido óseo.
El hueso se forma y se destruye constantemente. Su regulación,
absorción y utilización para una adecuada mineralización,
depende de diferentes hormonas, vitaminas y minerales.
¿Qué sucede
si hay carencia? Se produce una falta de mineralización
ósea conocida como osteoporosis. En los niños se altera
el crecimiento dando lugar a deformidades que se manifiestan como
trastornos típicos del raquitismo. En los adultos aparece
la osteomalacia, donde predominan los dolores óseos y la
debilidad muscular.
Algunos factores que favorecen la pérdida de masa ósea
son: hormonales (déficit de estrógenos),
falta de ejercicio físico, edad avanzada, aporte insuficiente
de Calcio, Fósforo y Magnesio durante mucho tiempo.
¿En qué alimentos
se encuentran? La leche y derivados contienen grandes
cantidades de calcio. Los pescados, huevos, frutas, verduras y pan
lo contienen en menor proporción y menos absorbible.
Las fuentes de fósforo son todos los alimentos proteicos:
carne, pollo, pescado, huevos, derivados lácteos, cereales
y legumbres.
El magnesio abunda en numerosas verduras, hortalizas, cereales,
frutos secos, legumbres y chocolate.
¿Dónde se absorben
y eliminan? Los tres minerales se absorben en la
parte alta del intestino delgado (duodeno
y yeyuno proximal). En el Calcio esta absorción es del 10%
al 40% del total ingerido eliminándose el resto por las heces,
orina y sudor, y facilitan su absorción la lactosa, la acidez
gástrica, la vitamina D D.. y la dificultan los oxalatos
(espinacas), fitatos y el exceso de fosfatos.
La mejor absorción del Fósforo se asocia a una ingesta
equivalente de Calcio, también la favorece la vitamina D
D, y se elimina por vía renal.
La absorción del Magnesio es muy variable, las dos terceras
partes se eliminan por las heces. El cloruro o sulfato de magnesio
actúan como laxantes; también se elimina por la orina.
¿Cuáles son
sus recomendaciones? Calcio y Fósforo: 800 mgrs/día
en general, y 1200 mgrs/día en la adolescencia, crecimiento,
embarazo y en época de lactancia.
Magnesio: 280-350mgrs/día
3. Hierro
¿Dónde se localiza el hierro? El organismo humano contiene unos 4
gr de hierro. De ellos la mayor parte (2,5 gr) se hallan en la hemoglobina
de los glóbulos rojos, gracias al cuál ésta
proteína
es capaz de transportar el oxígeno de los pulmones hasta
los tejidos. También se encuentra en la mioglobina de las
fibras musculares. En el hígado,
bazo
y médula ósea se almacenan en forma de ferritina,
que sirve de reserva. La transferrina
es una proteína
sintetizada en el hígado
que transporta el Hierro en la sangre.
¿Qué sucede
si hay carencia? El déficit de Hierro es la enfermedad
carencial más frecuente tanto en los países desarrollados
como en vías de desarrollo. Los grupos con mayor riesgo son:
los niños, adolescentes, embarazadas, ancianos, adolescentes
gestantes. Se manifiesta por la presencia de anemia, que se corrige
con dietas de alto contenido en Hierro absorbible y con suplementos
de Hierro.
¿En qué alimentos
se encuentra? Las fuentes más importantes
de origen animal son: vísceras, carnes, hígado,
yema de huevo, pescado, moluscos y mariscos.
Las fuentes de origen vegetal y legumbres son de peor absorción.
¿Dónde se absorbe
y elimina? Se absorbe en la parte alta del intestino
delgado, aproximadamente 1 mgr diario. Favorecen su absorción
la vitamina
C, el calcio y la fructosa. El café, el té, fitatos,
oxalatos y fosfatos la dificultan.
Diariamente una persona adulta pierde alrededor de 1 mgr al día
a través de la descamación cutánea y la orina.
En las mujeres las pérdidas son mayores durante la menstruación
y durante la lactancia (1,5 mg/día).
¿Cuáles son
sus recomendaciones? Hombres adultos y mujeres postmenopáusicas
de 10 a 12 mgrs/día.
Embarazadas 15 mgrs/día.
Niños en época de crecimiento de 12 a 15 mgrs/día.
4. Zinc
¿Dónde se encuentra? El organismo de un adulto contiene
aproximadamente 2 grs de Zn, localizado sobre todo en el hígado,
páncreas,
riñón y músculos, y una alta concentración
en ojos, cabello, piel, uñas y próstata.
Es un componente de enzimas importantes, e interviene en muchas
funciones del organismo: crecimiento, fertilidad, reproducción,
visión nocturna, sentido del gusto, apetito...
¿Qué sucede
si hay carencia? Un déficit crónico puede
ocasionar un cuadro clínico caracterizado por retraso del
crecimiento, alteraciones en la función sexual, lesiones
en la piel, caída del pelo, ceguera nocturna, mala cicatrización
de las heridas y alteración en el sentido del gusto.
¿En qué alimentos
se encuentra? Los productos animales son una fuente
importante de Zinc: ostras, carne, hígado,
huevos y leche.
¿Cuáles son
sus cantidades recomendadas? Hombre: 15 mg/día
Mujer: 12 mgr/día