¿Qué problemas aparecen durante los tratamientos oncológicos?
Los tumores liberan ciertas sustancias que llegan a ser factores fundamentales en la aparición de síntomas como la anorexia, debilidad y pérdida de peso.

 

Pérdida de apetito. El stress psicológico que se asocia al cáncer puede contribuir a la anorexia. La presencia de una auténtica depresión, la existencia de dolor, falta de sensación de bienestar, desánimo y ansiedad respecto al tratamiento de la enfermedad o su pronóstico, pueden causar stress emocional que disminuye la satisfacción de comer.
Inflamación de boca y garganta; suele ser un efecto secundario tanto de la radioterapia como de la quimioterapia.
Alteraciones en el gusto; puede verse alterado durante los tratamientos o la enfermedad en sí misma. Los metabolitos tumorales pueden ser también responsables de las anomalías del gusto y del olfato que se han observado en personas con cáncer.
Suele existir una sensibilidad aumentada o disminuida respecto al sabor dulce, los umbrales del sabor para los alimentos salados o ácidos están a menudo aumentados y para los sabores amargos disminuidos. El descenso de umbral del sabor amargo es a menudo responsable de la aversión a la carne.
Boca seca y dificultad para tragar: es un efecto secundario de la radioterapia de cabeza y cuello y se puede producir en parte por la disminución en la producción de saliva.
Náuseas y vómitos; son síntomas muy frecuentes durante el tratamiento.
Diarrea; aunque puede tener varias causas, la más común es el tratamiento de quimioterapia o la radioterapia abdominal.

 

 

¿De qué métodos de apoyo nutricional disponemos?
Habrá que identificar y prevenir o corregir las deficiencias nutricionales secundarias al cáncer o a su tratamiento y mantener o mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida. Es preciso aportar los elementos nutritivos suficientes para satisfacer las necesidades de mantenimiento y anabolismo del sujeto.

Hay que ayudar a los pacientes a comprender que la nutrición es una parte integrante del tratamiento de la enfermedad:

 

La alimentación oral es el método mejor siempre que sea posible.
Aconsejar una ingesta rica en calorías y en proteínas. La grasa es una fuente muy concentrada de calorías: mantequilla, nata, salsas, frutos secos. Las hortalizas y ensaladas se servirán sólo al final de la comida y aderezadas con alimentos ricos en calorías (queso, huevo, pollo). Debe evitarse que alimentos de pocas calorías desplacen a fuentes calóricas más concentradas.
Las bebidas se tomarán después de la comida, mejor que antes o durante la misma.
Comer poca cantidad de alimento varias veces al día; pequeñas cantidades 5-6 veces al día.
Comidas a temperatura ambiente o frescas, ya que las comidas calientes pueden favorecer la aparición de náuseas.
Descansar después de las comidas, preferiblemente sentado, al menos una hora. Un ambiente cómodo durante las comidas tiene un efecto positivo sobre la nutrición del paciente. No se debe de permitir que se sienta presionado por amigos o familiares respecto a su escasa ingesta.
Cuando la ingesta oral es insuficiente es necesario recurrir a suplementos nutricionales, son preparados comerciales con elevado contenido en proteínas y calorías en forma de batidos que el paciente tomará a pequeños sorbos al final de las comidas ó entre ellas, sin abandonar las modificaciones dietéticas en sus alimentos y así ayudarle a cubrir sus necesidades energéticas.
Si los esfuerzos para alimentar por vía oral al paciente fracasan ó existe un deterioro de la digestión o de la absorción que requiere una dieta predigerida se implantará la alimentación por sonda nasogástrica, nasoyeyunal, gastrostomía o yeyunostomía; a través de una sonda que se introduce por nariz o se implanta directamente en estómago o intestino, se aportan los nutrientes al aparato digestivo.
La nutrición parenteral está indicada cuando la vía digestiva no es utilizable o no asegura un aporte completo de nutrientes. El estado nutricional puede mantenerse e incluso mejorarse, mediante la administración de nutrientes por vía venosa, a través de la cual se administra: agua, carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales.


 

 

Fecha de publicación: Abril 2001

Isabel Calvo Viñuelas
Unidad de Nutrición y Dietética Clínica
Hospital Universitario La Paz. Madrid

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