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Importancia
de la respiración para conseguir estados de relajación
La
necesidad de un descanso adecuado, especialmente después de una
actividad física o mental, es imprescindible para recuperar la energía
consumida. Por el contrario, un descanso escaso o inadecuado puede
traer como consecuencia alteraciones en el estado de ánimo, agotamiento
físico, confusión mental, etc.
La respiración es un instrumento
fundamental e imprescindible para que nuestro organismo consiga
un estado de relajación adecuado, tanto desde el punto de vista
físico (muscular), como desde el punto de vista mental (emocional).
Existe un vínculo bidireccional entre las emociones y el estado
de los músculos. Un músculo relajado envía información sobre su
estado a la mente (cerebro), a la vez que ésta se beneficia de este
estado y puede influir a su vez para que el músculo se relaje. Es
imposible relajarse mentalmente si no lo hacen también los músculos,
así como también es imposible relajarse muscularmente si no logramos
una relajación mental.

¿Qué
aspectos hay que tener en cuenta para conseguir una buena relajación?
Antes de comenzar una sesión de relajación hay que tener
en cuenta varios aspectos:
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El
lugar ha de ser tranquilo. Hay que prever que no suene el teléfono,
no nos abran la puerta de la habitación de forma repentina,
etc.
Lo
ideal es hacer los ejercicios sobre una superficie dura, como
un aislante sobre el suelo, por ejemplo, pero puede hacerse
también sobre la cama.
La
postura más adecuada es tumbado sobre la espalda, los brazos
extendidos a lo largo del cuerpo y las piernas ligeramente separadas
con los pies caídos hacia los lados. El cuerpo ha de quedar
lo más horizontal posible, nuca y cuello bien extendidos y rectos.
La boca cerrada, pero es muy importante que no se presionen
los dientes, que la mandíbula esté relajada. Los ojos, conviene
mantenerlos cerrados o semicerrados.
La
temperatura de la habitación debe ser adecuada. Resultaría muy
difícil relajarse en sitios con mucho aire acondicionado o,
por el contrario, donde haga un excesivo calor.
La
luz ha de ser suave, creando un ambiente de semipenumbra.
Conviene
establecer un horario fijo con el fin de que tanto el cuerpo
como la mente se habitúen a esa situación y se facilite así
la relajación.
La
ropa ha de ser sencillamente cómoda, holgada, sin presiones
en cintura, pecho, etc. |
El
tiempo que ha de practicarse la relajación puede ser de aproximadamente
15 minutos al principio, pudiéndose aumentar posteriormente con
la práctica.
Si por alguna circunstancia tiene
lugar una interrupción durante la sesión, hay que procurar no levantarse
y salir corriendo de una forma brusca, pues esto tendría un efecto
pésimo sobre el proceso de relajación. Conviene antes, realizar
tres respiraciones profundas, después abrir los ojos, estirar todos
los músculos (como desperezarse) y, finalmente, levantarse. Así
es como hay que finalizar siempre cada sesión.

¿En qué
consiste la respiración y cual es la función que ejerce sobre nuestro
organismo?
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La respiración es un proceso
mecánico que se produce por la contracción rítmica de los
músculos respiratorios, originando aumentos y disminuciones
de la cavidad torácica. Consiste en primer lugar, en la entrada
de aire a través de los conductos respiratorios desde la atmósfera
hacia el pulmón (inspiración), que es donde se produce la
verdadera función del aparato respiratorio, es decir el intercambio
de gases entre la sangre y el aire. Posteriormente, la sangre
cargada de oxígeno llega a los diferentes órganos, produciéndose
a continuación el transporte de dióxido de carbono por la
sangre, desde los tejidos hasta el pulmón, desde donde el
aire es expulsado fuera de los pulmones (espiración) hacia
el exterior. A este proceso que se produce una vez tras otra
se le denomina ventilación pulmonar.
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La ventilación pulmonar va a depender
entre otras cosas de la concentración de gases en el aire, de la
cantidad de hemoglobina (sustancia o que se encarga de fijar el
oxígeno al hematíe
o glóbulo
rojo – células rojas de la sangre), de la frecuencia cardíaca,
etc. En reposo, por ejemplo, la respiración normal tiene un ritmo
en el que la inspiración y la espiración son similares en duración,
de tal forma que la función respiratoria se reduce al mínimo, ya
que son mínimas las necesidades de oxígeno en ese momento, mientras
que durante, por ejemplo, un esfuerzo físico, las necesidades de
oxígeno de los músculos aumentan, y también la necesidad de eliminar
el dióxido de carbono o anhídrido carbónico, formado en mayor cantidad
por el esfuerzo. En estas situaciones de ejercicio, se produce un
aumento de la frecuencia respiratoria, de la misma manera que se
produce también ante determinadas situaciones de alta activación
o inquietud.
Por lo tanto, la misión principal
de la respiración, es asegurar a los tejidos el aporte suficiente
de oxígeno y la eliminación del dióxido de carbono, y ello es posible
gracias por un lado, a la acción del aparato respiratorio, que proporciona
el oxígeno necesario a las células del organismo y la eliminación
del dióxido de carbono producido por los tejidos, y por otro lado,
del aparato cardiovascular, que sirve de medio de transporte para
estas sustancias con la ayuda de los glóbulos
rojos de la sangre. No hay que olvidar que el sistema respiratorio
y cardiovascular, son sistemas intrínsecamente relacionados.
La respiración puede considerarse
una de las funciones más importantes del organismo, ya que es esencial
para la vida. La influencia de la civilización, las costumbres y
ciertas actitudes perniciosas aprendidas, han habituado a los sujetos
a un tipo de respiración incorrecta y no natural, que ha dado como
resultado, en muchas ocasiones, a un aumento de algunas enfermedades
respiratorias.
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