Los síntomas consisten en un hormigueo doloroso en una o ambas manos durante la noche, con frecuencia perturbando el sueño. Conforme aumentan los síntomas, el hormigueo puede comenzar a sentirse durante el día, predominantemente en los dedos pulgar, índice y anular. Puede seguir con una disminución en la capacidad y la fuerza prensil. En casos avanzados, el músculo tenar en la base del pulgar se atrofia y pierde fuerza.
Muchos pacientes son incapaces de diferenciar a través del tacto el frio del calor, y notan una pérdida de fuerza en sus dedos, asimismo pueden encontrar difíciles tareas simples, tales como atarse los zapatos o coger objetos pequeños.