La gammagrafía es una técnica muy versátil que nos permite evaluar una gran cantidad de procesos médicos aunque el campo de la oncología y sus complicaciones se lleva una gran parte de las indicaciones de las mismas.
Otras aplicaciones prácticas de la gammagrafía, son las siguientes:
Aparato locomotor
Se suelen utilizar radiofármacos derivados de los fosfatos marcados con tecnecio 99m, los cuales se fijan al hueso. Las gammagrafías óseas son de gran importancia en oncología y nos permite conocer, incluso 3 meses antes de que se vean lesiones en la radiología, la afectación metastásica de un tumor.
También es importante para la evaluación de los tumores primitivos de hueso.
Sistema nervioso central
Este tipo de prueba puede ser interesante para conocer si un paciente que ha sido tratado de un tumor cerebral y posterior al tratamiento presenta de nuevo síntomas clínicos evidenciándose alteraciones en la resonancia magnética de dudoso origen, si dicha lesión es una recidiva del tumor o, simplemente lo que se denomina radionecrosis, es decir, una lesión producida por la radioterapia pero no un empeoramiento de su enfermedad a ese nivel.
Endocrinología
Una de las áreas más habituales de la Medicina Nuclear y, por ende, de la gammagrafía es la endocrinología. La evaluación del tiroides mediante las gammagrafías con iodo 131 ó tecnecio 99m, pero sobretodo el iodo 131, permite diferenciar entre lesiones benignas y malignas así como la morfología de la glándula, la evaluación de nódulos tiroideos, el diagnóstico de carcinomas de tiroides y la posible afectación metastásica a otros niveles, la evaluación de los resultados del tratamiento contra el hipertiroidismo o el propio tratamiento oncológico para eliminar las células tumorales.
Cardiología
Muchos son los datos que podemos obtener de la gammagrafía cardiaca en un órgano que muchas veces es difícil de evaluar por su movilidad continua; sin embargo, podemos obtener datos de sumo interés respecto a algunos aspectos del funcionamiento cardiaco que nos van a permitir tomar decisiones importantes para el paciente: podemos evaluar la cantidad de sangre que mueve el corazón en cada latido, cuanto volumen queda después de los mismos en el corazón, si existen comunicaciones entre un lado y otro del corazón (lo que se denomina shunt).
De igual manera, podemos efectuar estudios que nos permitan ver como está perfundido el corazón, dato muy importante en pacientes que presentan enfermedad coronaria (anginas de pecho, infartos).
Pulmón
La realización de gammagrafías de ventilación-perfusión permiten despejar la duda de si una persona está sufriendo un tromboembolismo pulmonar, es decir, un coágulo de los miembros inferiores se ha desprendido y ha ido a parar al pulmón, no permitiendo que la sangre pase por el mismo y se oxigene.
Aparato digestivo
Estudios sobre motilidad intestinal y para las hemorragias gastrointestinales se realizan con relativa frecuencia en los Servicios de Medicina Nuclear.
Hígado
La posibilidad de marcar los glóbulos rojos con un radioisótopo permite diferenciar algunas lesiones que no sabemos si se tratan de hemangiomas o otros tumores. También podemos utilizar estas técnicas para el estudio de la vía biliar.
Aparato genitourinario
La gammagrafía renal permite el estudio de la morfología de los riñones así como su grado de funcionamiento. De igual manera se utiliza para el seguimiento de los transplantes renales.