El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en la población femenina española y constituye la primera causa de muerte por cáncer en mujeres, con una tasa de mortalidad de 28,2 por 100.000 mujeres. La probabilidad actual de que una mujer española adquiera un cáncer de mama antes de cumplir los 75 años se aproxima a un 5%. Esto significa que una de cada 20 mujeres desarrollará un cáncer de mama antes de esa edad. En muchos casos, es posible detectar la neoplasia o tumor antes de que aparezcan lesiones palpables.
Se ha demostrado que la mamografía es la prueba de mayor validez y más ampliamente utilizada para el cribado de cáncer de mama (detección precoz). Esto significa que se emplea, entre otras utilidades, para detectar cánceres de mama en estadíos precoces en mujeres asintomáticas. Su aceptabilidad, mínimos efectos adversos y coste de aplicación han facilitado la rápida extensión de su uso en cribado poblacional.
La mama está constituida por elementos blandos (tejido graso, parénquima, piel, tejido adiposo) cuyos coeficientes de absorción de radiación son similares, por lo que las radiografías convencionales son mínimamente contrastadas e inútiles para el diagnóstico. Los signos radiográficos del cáncer de mama en la mamografía incluyen calcificaciones finas puntiformes (motas blancas en la radiografía de mama), una masa espiculada mal definida, densidad asimétrica y engrosamiento de la piel.
Aunque la mamografía no sustituye a la biopsia, es fiable y exacta en manos de un radiólogo experto. La exactitud en la detección del cáncer de mama mediante mamografía oscila en torno al 85%. De modo habitual, los cánceres no detectados mediante mamografía se localizan en áreas de la mama que no se ven bien en las radiografías (cola axilar alta). Casi el 35% de los cánceres mamarios no son palpables, y sólo se detectan mediante mamografía. Por tanto, la combinación de mamografía y exploración física cuidadosa es el mejor sistema para detectar el cáncer de mama en sus estadíos más precoces. La especificidad obtenida (esto es la probabilidad de obtener un resultado negativo cuando no existe un cáncer) es superior al 90%. El valor predictivo de un resultado positivo en la mamografía de cribado (detección precoz de cáncer) oscila entre 5-10%. Es decir, sólo 5 a 10 de cada 100 mujeres con mamografía positiva son después confirmadas como portadoras de un cáncer de mama.
La mamografía puede detectar también otras enfermedades de la mama, por ejemplo, mastitis supurativa aguda, abscesos, cambios fibroquísticos, quistes groseros, tumores benignos como el fibroadenoma y ganglios linfáticos intraglandulares.