Se trata de una afección respiratoria, de etiología aún no determinada, que ha aparecido en el sudeste asiático a mediados de febrero del presente año. Desde el punto de vista clínico cursa con fiebre, cefalea, mialgias y tos no productiva, y en un porcentaje pequeño de casos puede progresar a insuficiencia respiratoria grave, con una mortalidad que se estima en el 4 por ciento.
Los síntomas son de neumonía atípica, y los infiltrados pulmonares se describen inicialmente como focales o parcheados, evolucionando a una afectación intersticial difusa en los casos más graves. Se describen alteraciones analíticas como leucopenia y trombopenia o elevación de transaminasas y CPK.
Las neumonías típicas (ej. neumonía neumocócica) tienen un inicio a menudo brusco, cursan con dolor pleurítico, no suele haber fase prodrómica ni mialgias o cefalea, la tos es productiva, y el patrón radiológico es de afectación segmentaria o lobar, con o sin derrame pleural.