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¿Qué utilidad práctica tienen las hormonas sexuales?

El principal empleo práctico de las hormonas sexuales femeninas es como anticonceptivos orales, es decir, para evitar el embarazo. Aunque existen muchos preparados farmacéuticos en el mercado, la mayoría de ellos contienen un estrógeno más un gestágeno. El efecto inhibidor de las hormonas femeninas sobre la secreción de gonadotropinas es la causa de que las píldoras anticonceptivas mantengan al ovario en reposo, frenando toda su actividad.

Los estrógenos se emplean también para el tratamiento de los síntomas asociados a la menopausia (sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal) y para evitar la pérdida de masa ósea (osteoporosis) que sufren las mujeres de forma más intensa cuando cesa la función ovárica. Los estrógenos también son muy útiles para el tratamiento de los hipogonadismos femeninos, es decir, situaciones en las que, al llegar la pubertad, una niña no experimenta los cambios puberales normales por enfermedad ovárica (fracaso ovárico primario) o hipofisaria (hipogonadismo secundario). Otros usos de los estrógenos son el tratamiento de la atrofia vulvar y vaginal y como tratamiento paliativo en algunos casos de cáncer de mama y de próstata.

La principal utilidad de los gestágenos es su combinación con los estrógenos en las pildoras anticonceptivas, pero también se han utilizado para el tratamiento de algunos casos de hemorragias uterinas, dismenorrea, tensión premenstrual, endometriosis, aborto habitual y cáncer de endometrio.

La indicación terapéutica más clara de los andrógenos es el tratamiento del hipogonadismo masculino, es decir, el fracaso del testículo para producir testosterona que puede deberse a enfermedad testicular o a enfermedad hipofisaria y puede presentarse antes de la pubertad (en cuyo caso no se desarrollan los caracteres sexuales masculinos) o después de ella. En algunos tipos de anemia los andrógenos tienen utilidad clínica, ya que favorecen la producción de glóbulos rojos.

Los andrógenos se han empleado con la intención de favorecer el desarrollo muscular y aumentar la fuerza y el rendimiento atlético. Sin embargo, esta no es una indicación reconocida y conlleva el riesgo de efectos adversos. Otras aplicaciones clínicas en las que pueden emplearse andrógenos incluyen el edema angioneurótico hereditario, algunos casos de talla baja y como tratamiento paliativo en algunas pacientes con carcinoma de mama avanzado


¿Qué riesgos conlleva la administración de hormonas sexuales?

Los estrógenos pueden producir náuseas, pérdida de apetito, diarrea, vómitos, mareos, dolores de cabeza, molestias en las mamas, retención de líquido y aumento del peso. En ocasiones los estrógenos pueden producir elevación de la tensión arterial y de los niveles de glucosa en la sangre.

Los estrógenos favorecen la coagulación de la sangre. Por ello, el empleo de algunos preparados como los anticonceptivos orales aumenta el riesgo de padecer enfermedad tromboembólica, es decir, favorece la formación de coágulos sanguíneos dentro de los vasos y sus consecuencias, tales como la tromboflebitis y el tromboembolismo.

Algunos investigadores han encontrado que el uso de estrógenos se asocia a un aumento de la incidencia de tumores de endometrio. Por ello, los estrógenos deben emplearse siempre en combinación con gestágenos en mujeres que conservan el útero después de la menopausia. Algunos estudios han sugerido también una mayor incidencia de tumores de mama, aunque esta es una cuestión muy debatida y sobre la que hoy en día se sigue investigando.

Los estrógenos deben emplearse con precaución en pacientes con historia de enfermedad cardíaca, renal o hepática y con trastornos de la vesícula biliar. Por estas razones, antes de iniciar tratamiento con estrógenos, una mujer debe ser informada de los beneficios y los riesgos, y debe hacerse una valoración individual de cada caso.

Los andrógenos pueden producir masculinización si se usan en mujeres y trastornos del crecimiento si se emplean en niños. Cuando se emplea en varones con hipogonadismo la testosterona se tolera muy bien. Puede producir algunos efectos indeseables, como retención de líquido, acné, ginecomastia (crecimiento de las mamas) y cambios molestos en el deseo sexual. También pueden empeorar una enfermedad prostática previa, aumentar del número de glóbulos rojos y producir alteraciones del sueño. Los parches transcutáneos pueden producir irritaciones de la piel. Algunos andrógenos orales (los llamados agentes 17-alquilados) pueden producir lesiones hepáticas. No deben emplearse andrógenos en pacientes con cáncer de próstata







Fecha de publicación: 2 de enero de 2003

Dr. Juan J. Díez
Especialista en Endocrinología

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