Placenta previa
Es la implantación de la placenta en el segmento inferior uterino. Las variedades de placenta previa se definen en función de la relación entre el borde inferior de la placenta con el orificio cervical interno.
1. Placenta previa marginal: El borde de la placenta llega al orificio cervical interno.
2. Placenta previa parcial: Lo recubre en parte.
3. Placenta previa total u oclusiva: La placenta cubre por completo el orificio cervical interno.
Su incidencia varía en relación a la paridad, se da en una por cada 1500 nulíparas y en una de cada 20 grandes multíparas.
Las causas son desconocidas, pero los trastornos en la vascularización del miometrio o las lesiones del endometrio y/o miometrio o una ovulación tardía son factores de riesgo para esta alteración. Asimismo, es más frecuente en pacientes con antecedentes de legrado y de cesárea.
Clínica
La clínica típica es la de una hemorragia vaginal indolora, que será tanto más precoz cuanto antes se forme el segmento inferior y más baja sea la placenta. La mayoría de las veces el sangrado se desencadena sin ninguna causa clara, aunque a veces el coito, una exploración o el trabajo de parto son los precipitantes de este cuadro.
La edad media del diagnóstico son las 32 semanas. Sin embargo, en un tercio de las pacientes se detecta antes de la semana 30 y otro tercio adicional después de la 36.
Diagnóstico
Menos de la mitad de los sangrados vaginales en una gestante se deben a la placenta previa. Pero es una de las causas que siempre hay que descartar.
El diagnóstico definitivo se obtiene con la ecografía vaginal, que supera a la abdominal en la precisión diagnóstica. Un dato importante es que las placentas en el curso de un embarazo cambian su relación con el orificio cervical debido al tardío desarrollo del segmento uterino, lo que hace que los diagnósticos de placenta de inserción baja al principio de la gestación no signifique que posteriormente se tenga una placenta previa, al final del segundo trimestre.
Tratamiento
Ante toda embarazada que sangra por placenta previa es obligatorio el ingreso hospitalario. Se debe realizar una analítica de sangre, para evaluar la magnitud de la pérdida sanguínea y tener cruzados concentrados de hematíes por si fuesen necesarios. El útero suele estar blando, la presentación es alta y con frecuencia no es cefálica.
Si la paciente está en una etapa precoz del embarazo en muchos casos se puede esperar. En esos casos la paciente debe permanecer en reposo en cama y se deben administrar corticoides para madurar los pulmones fetales por si surge la necesidad de terminar la gestación. Si la paciente además presenta amenaza de parto prematuro hay que individualizar en que casos se intentará detener las contracciones y en que casos se optará por finalizar la gestación.
Si está cerca del término, la finalización de la gestación es el tratamiento de elección. La cesárea se debe emplear en casi todos los casos salvo en algunos muy concretos como en fetos muertos o con grandes malformaciones, partos de grandes inmaduros, o presentaciones muy encajadas.
Acretismo Placentario
Así se denominan aquellas placentas que penetran demasiado en el útero. El útero presenta tres capas: endometrio, que en el embarazo se denomina decidua, miometrio, es la capa muscular, y serosa , la estructura más externa.
Cuando la placenta se forma, en situación normal, solo penetra en la decidua (y además exclusivamente en su porción más superficial). De esta forma cuando en el parto el feto sale de la cavidad uterina, los tejidos placentarios son desprendidos gracias a las contracciones uterinas.
Si la placenta está muy adherida, esta no se desprenderá espontáneamente. El problema en el alumbramiento será tanto mayor cuanto más profundo sea el grado de penetración. Así tenemos las placentas ácretas, íncretas y pércretas.
La clínica del acretismo placentario es que la placenta no se desprende espontáneamente y que la gestante empieza a sangrar en mayor o menor cuantía.
En ocasiones si no conseguimos extraerla con la mano, maniobra que requiere a veces la anestesia general, necesitaremos hacer un legrado e incluso en algunas ocasiones raras quitar el útero, intervención que se denomina histerectomía.