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¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento habitual de un cólico renal consiste en las siguientes medidas:

  • En primer lugar hay que aumentar la presión por encima del cálculo, incrementando la diuresis mediante hidratación forzada y uso de diuréticos si es preciso. Este incremento de diuresis lo conseguiremos aumentando la ingesta liquida diaria ya sea por vía oral o intravenosa, no debiendo sobrepasar ciertos límites ya que simultáneamente puede exacerbar el cuadro doloroso.
  • Disminuir el espasmo local con el uso de espasmolíticos .
  • La aplicación de calor local; ya sea mediante bolsas de agua, baños de inmersión o uso de mantas eléctricas; sobre la región lumbar o sobre las zonas de trayecto ureteral, es bien conocida por los pacientes en cuanto al alivio álgido, ya que contribuye a disminuir el espasmo muscular reflejo.
  • Bloquear la acción inflamatoria local con el uso de antiinflamatorios preferiblemente del grupo de los no esteroideos, ya que estos poseen tanto una acción analgésica como antiinflamatoria. Con ésta medida se consigue cierta ayuda en la migración calcularía al disminuir el edema del uréter que rodea a dicho cálculo.
  • Aumentar el peristaltismo pieloureteral, que también se conseguirá con la hidratación y el uso de diuréticos.
  • En raros casos se puede ayudar a resolver el cuadro usando sustancias que intentan disolver el cálculo (por ejemplo usando alcalinizantes para las litiasis de ácido úrico, de cistina ,...).  

Con todas estas medidas lo que se pretende es intentar conseguir que el cálculo vaya progresando en la vía urinaria hasta su expulsión. Sin embargo la decisión terapéutica debe ser individualizada para cada paciente; ya que pueden existir situaciones que nos lleven a abandonar el tratamiento médico conservador, como serian los cálculos de cierto tamaño (mayores de 5-6 mm), la bilateralidad o el paciente monorreno, la multiplicidad de cálculos, el tiempo de evolución que puede hacer que el cálculo se encuentre ya impactado en la vía excretora, las anomalías anatómicas del sistema excretor así como los casos de insuficiencia renal en diversos grados, y también factores socio-culturales del paciente que puedan alterar el cumplimiento y/o seguimiento del tratamiento a instaurar.

En estos casos la opción terapéutica hoy día más extendida es la realización de la Litotricia extracorpórea por ondas de choque (ESWL), con o sin apoyo endourológico según el caso (colocando previamente un fino tutor multiperforado y siliconado en la vía excretora obstruida a través de la uretra, para permitir el paso de orina y evitar la obstrucción en los primeros instantes tras la fragmentación del cálculo con el consiguiente riesgo añadido de infección de esa unidad renal).

En los casos complicados, es decir aquellos que cursan con un cuadro séptico o ante procesos obstructivos que cursan con anuria (falta de emisión de orina), es necesaria la derivación urinaria ya sea mediante el uso de catéteres ureterales (prótesis internas transitorias que permiten la desobstrucción de la vía urinaria para su correcto drenaje) o mediante la realización de una Nefrostomía percutánea (derivación urinaria externa mediante la punción de las cavidades renales a través de la pared lumbar).

Hay una serie de cuadros clinico-patológicos distintos al cólico reno-ureteral y que pueden llevar a confusión con él; entre estos están: lumbalgias reflejas por patología de columna vertebral, problemas parietales provocados por infección cutánea o radicular por Herpes Zoster, procesos abdominales diversos como los cólicos biliares, las apendicitis agudas, ulceras gastro-duodenales perforadas, pancreatitis, cólicos intestinales, meteorismo, patología de anejos en la mujer como quistes de ovarios ....

Las tres principales complicaciones del cólico renal son la sobreinfección urinaria con posibilidad de terminar en un cuadro de shock séptico , la pérdida de la unidad renal afecta por una obstrucción total prolongada en el tiempo, y/o la falta de emisión total de orina cuando la afección obstructiva es completa y bilateral o en un paciente monorreno que llevaría a la Insuficiencia renal y consecuentemente, si no se corrige, a la diálisis.


¿Hay algún modo de prevenirlo?

Como medidas preventivas y de una forma general , es conveniente la hidratación adecuada diaria, realizando ciertos incrementos en periodos de calor. Así mismo, aquellos pacientes con tendencias reiteradas a sufrir cólicos renales es conveniente el que se les practiquen estudios metabólico- minerales, ya que en una anomalía de éstos puede residir habitualmente la tendencia a la formación calculosa.

Aquellos pacientes con anomalías metabólicas ya conocidas del tipo de hipercalcemias, hiperuricemias. , o aquellos sometidos a tratamientos que producen un recambio celular elevado (quimioterápicos...), la hidratación generosa puede ayudar en la mayoría de casos a prevenir la formación de cálculos, sin embargo el control de estas enfermedades ,causantes del exceso de minerales, de una forma estricta, también ayudará a que no se presente.


¿Cuándo se debe acudir al médico?

Se deberá acudir al médico de cabecera en aquellos casos en los que se presente una clínica coincidente con la ya vista con anterioridad y sobre todo cuando se acompaña de fiebre o febrícula, escalofríos y/o un descenso evidente en el volumen miccional. Una vez valorado, éste decidirá quién debe ser dirigido al Urólogo y quien no precisa actuación alguna por parte del especialista.






Fecha de publicación: Diciembre 2001

Dr. J. Pedro Rodríguez Rincón
Servicio de Urología. H.Comarcal de Riotinto

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