Puede afectar a ambos sexos y aparecer a cualquier edad, sin embargo es más frecuente en mujeres jóvenes y en varones ancianos.
Como consecuencia de las alteraciones descritas, la enfermedad se manifiesta por debilidad muscular y fatigabilidad a diferentes niveles del cuerpo.
Así se suelen afectar de forma preferente los músculos que se encargan de mover los ojos y los párpados, ocasionando visión doble (diplopia) y caída de los párpados (ptosis). Sin embargo, puede afectar a músculos encargados de masticar, tragar, o mover brazos y piernas. En los casos más severos puede comprometer la respiración, implicando riesgo para la vida.
Un dato característico es la fatiga, que consiste en la aparición o el empeoramiento de la pérdida de fuerza tras el ejercicio repetido o con el cansancio acumulado a lo largo del día. De esta manera las manifestaciones de la enfermedad suelen empeorar con el transcurso del día.