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Vista Rápida
  Introducción. ¿qué es la demencia?
  Causas:
  Manifestaciones clínicas:
  Diagnóstico
  Tratamiento
  Curso evolutivo y complicaciones
  Consulta médica
 
 

Introducción. ¿qué es la demencia?

El concepto demencia (del latín de mentis, fuera de la mente o fuera de sí)  tradicionalmente se ha definido como un síndrome caracterizado por una alteración general y adquirida de las funciones intelectuales, que generalmente es progresivo y no se acompaña de alteración del nivel de conciencia.

En 1907, el psiquiatra alemán Alois Alzheimer, describió el caso de una mujer de 51 años de edad (conocida como Auguste D.) que presentaba un cuadro de deterioro cognitivo con desorientación, alucinaciones, delirios y síntomas focales. Posteriormente, en 1910, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin denominó "Enfermedad de Alzheimer" a la demencia presenil degenerativa. Con el calificativo de "presenil", Kraepelin restringía la enfermedad a los casos que se inician antes de los 65 años. En consecuencia, el término "senil" se ha utilizado para designar personas afectadas de demencia con edad superior a 65 años. Actualmente, los términos "presenil" y "senil", en sí mismos, no son una clase de demencia, sólo nos indican una afectación que inicia antes de los 65 años o después.

Casi siempre, este proceso orgánico cerebral, afecta a personas de edad avanzada. Los estudios epidemiológicos coinciden en que la prevalencia aumenta de forma exponencial a partir de los 65 años de edad. De esta manera, se cree que la demencia afecta a alrededor de 1-2% de los europeos de edades comprendidas entre 65 y 69 años; a un 5-6% de entre 70 y 79 años y a más del 30% de personas mayores de 90 años. En los estudios de prevalencia realizados en España se obtienen unos resultados dispares que oscilan entre el 5.2 y el 14.9 %. La disparidad de resultados esta en función de los instrumentos utilizados. Se calcula, que actualmente en nuestro país hay entre 400.000 y 450.000 personas que sufren un proceso demencial. En función de estas cifras y del progresivo envejecimiento de la población, podemos considerar a estas enfermedades como a unos de los grandes problemas, socio-económico y socio-sanitario, del próximo siglo.  


Causas:

Existen diversas causas que pueden provocar una demencia. Distinguiremos de manera simplificada las principales causas que pueden provocar un deterioro cognitivo en 3 grandes grupos:

  • Demencias degenerativas cerebrales primarias (aquellas que no son consecuencia de otra enfermedad, ya sea a nivel del sistema nervioso u otro órgano del cuerpo, sino que por el contrario, son la causa directa del deterioro de las diversas funciones cognitivas): el ejemplo más común y conocido es la Enfermedad de Alzheimer.
  • Enfermedades neurológicas que provocan de forma secundaria una demencia: tumores cerebrales, hidrocefalias, trastornos de la circulación...
  • Enfermedades médicas generales: como podría ser la hipertensión arterial crónica, diabetes de larga evolución, anemias...

Así pues, existen diversas enfermedades que pueden provocar demencia. Las causas más comunes son las siguientes:

  • Enfermedad de Alzheimer: representa la causa de dos tercios del total de las demencias (50-65%). Es, por tanto, la causa más frecuente de padecer una demencia.
  • Enfermedad de Cuerpos de Lewy: comprende un 10-30% del total de las demencias.
  • Demencia Vascular: representa un 10-20%. A diferencia de las dos anteriores (consideradas demencias primarias) se considera a la demencia vascular como una demencia secundaria a diversos problemas médicos (hipertensión, diabetes...). Anteriormente era conocida como arteriosclerosis cerebral.
  • Demencia  del lóbulo frontal: representa un 8%.

Cabe mencionar, que cuando se utiliza el término de demencia, no siempre es sinónimo de proceso irreversible. Existen enfermedades que pueden cursar con cuadros demenciales pero que son reversibles. Un ejemplo de estas son la hidrocefalia normotensiva y déficits de ciertas vitaminas y ácidos. En dichas demencias, la reposición de vitaminas o la resolución de la hidrocefalia provoca una mejoría del cuadro demencial.


Manifestaciones clínicas:

En los procesos demenciales, casi siempre, los primeros síntomas suelen estar relacionados con pérdida de memoria. Suele ser algún familiar o amigo el primero en darse cuenta de estos defectos y estos mismos, muchas veces, excusan al paciente o los atribuyen a la edad. El déficit mnésico  es una característica principal de las demencias.

El cuadro clínico de la demencia se suele caracterizar por:

  • Déficit de memoria: estos trastornos iniciales de memoria se traducen en una incapacidad para recordar lo que se le ha dicho, el argumento de la película, olvidar donde ha colocado las llaves, olvidar diversas cosas que tenía que comprar en el supermercado, olvidar dar los recados, perder cosas o dejarlas en lugares incorrectos.
  • Trastornos del lenguaje: de forma paralela o un poco más tarde aparecen trastornos de lenguaje; el paciente es incapaz de encontrar la palabra adecuada, no participa de forma activa en las conversaciones familiares, sustituye unas palabras por otras...
  • Episodios de desorientación: puede perderse a la salida del metro, no saber encontrar el coche, e incluso ser incapaz de regresar a su domicilio...
  • Dificultad en el manejo del dinero.
  • Pérdida de las aficiones habituales: el paciente pierde la iniciativa para hacer lo que antes le encantaba. Suele mostrarse pasivo y necesita estímulos constantes de su entorno para activarse.
  • Cambios de personalidad: se puede producir un cambio respecto al carácter previo del sujeto; puede volverse agresivo, irritable, suspicaz...

Debemos tener presente que, no todas las demencias tienen los mismos síntomas iniciales; incluso, la misma causa de demencia en dos personas diferentes, puede mostrar unos síntomas radicalmente diferentes en un paciente o en el otro. Es decir, los síntomas de la demencia son muy variables; la clínica que presenta un paciente no tiene porqué observarse en otro.


Diagnóstico

Generalmente, el proceso de diagnóstico de demencia se inicia en la consulta del médico de cabecera; otras veces, los mismos familiares acuden a un servicio especializado (neurólogo o unidad de demencia). Dentro de los grandes hospitales, existen servicios especializados en el diagnóstico de la demencia. Actualmente, estos servicios son una garantía, ya que disponen de todos los servicios necesarios para una aproximación integral al problema. El médico especializado en la detección de la demencia debe tener presente y valorar:

1.- Historia médica general
2.- Historia neurológica general
3.- Historia neuroconductual
4.- Historia psiquiátrica
5.- Historia de tóxicos, fármacos y alimentos
6.- Historia familiar
7.- Exploración física objetiva, neurológica y neuropsicológica

Para hacer un correcto diagnóstico de demencia y de la causa que la provoca, el especialista pedirá una serie de pruebas complementarias. Las pruebas más frecuentes son:

1.- Tomografia Axial Computarizada (TAC) (también conocido como scanner) o Resonancia Magnética.
2.- Análisis de sangre.
3.-Electrocardiograma
4.-Radiografia de tórax
5.-Electroencefalograma

La petición de estas exploraciones complementarias esta en función de los criterios del médico especialista y del grado de evolución de la propia enfermedad.


Tratamiento

Existen dos tipos de tratamiento de las demencias: el farmacológico y el no farmacológico ó cognitivo (estimulación cognitiva).

El tratamiento farmacológico de la demencia depende en gran medida de la causa que provoque la enfermedad.

En la demencia vascular multiinfártica, por ejemplo, el tratamiento farmacológico suele consistir en intentar controlar los factores de riesgo que provocan la demencia, como pueden ser la diabetes, la hipertensión arterial, alteraciones cardíacas...Paralelamente, existen una serie de fármacos, que disminuyen el riesgo de que se produzcan "pequeñas embolias" en el cerebro, conocidos como los antiagregantes plaquetarios.

El grupo de fármacos conocidos como los "inhibidores de la colinesterasa" son el tratamiento farmacológico de elección de la Enfermedad de Alzheimer. Actualmente en el mercado los más utilizados dentro de este grupo de fármacos son el donepezilo y la rivastigmina. En la Enfermedad de Alzheimer existe un déficit de acetilcolina a nivel cerebral, y la acción de estos fármacos consiste en facilitar la comunicación neuronal equilibrando la cantidad de acetilcolina en el cerebro. Estos fármacos suelen administrarse en fases iniciales para retrasar el curso de la enfermedad, sin lograr detener su evolución.

Paralelamente al tratamiento farmacológico de la demencia, existen tratamientos no farmacológicos. La finalidad de estos tratamientos, es estimular el máximo posible las capacidades preservadas del paciente. Esto significa que previamente al inicio de estos tratamientos, se debería realizar una exploración neuropsicológica completa, para determinar las capacidades más afectadas y las preservadas, así como el estadio evolutivo de la enfermedad.

Actualmente, los tratamientos combinados son los que han dado los mejores resultados.




Fecha de publicación: 16 de octubre de 2002

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