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Artroscopia de hombro

La artroscopia ha sido empleada con menor frecuencia en la extremidad  superior que en la inferior, fundamentalmente a causa de que los trastornos en el miembro superior son menos comunes.

Aunque la artroscopia de hombro se hizo hace más de 60 años, no se le prestó mucha atención hasta los años 70. A medida que los artroscopistas adquirieron experiencia en la artroscopia de rodilla, fue inevitable que el procedimiento se extendiera a otras articulaciones.

La artroscopia de hombro no debe convertirse en un recurso de rutina para diagnosticar trastornos menores en el hombro, pero si otros procedimientos diagnósticos no establecen la causa de un problema crónico en el hombro, la observación directa  del interior de la articulación del hombro puede ser de gran valor.

Además las indicaciones terapéuticas son variadas; actualmente se está utilizando ampliamente en el síndrome de compromiso subacromial (hombro doloroso con tendinopatía crónica del manguito de los rotadores) y para la reparación de las luxaciones recivantes  de hombro. También como en otras articulaciones es útil en la toma de biopsias, sinovectomías, extracción de cuerpos libres, rigideces, etc.


Artroscopias de otras articulaciones

Aunque con menor frecuencia también se realizan artroscopias de codo, muñeca y cadera. Las indicaciones fundamentales son la toma de muestras para biopsia, la extracción de cuerpos libres intraarticulares, la sinovectomía en los procesos reumáticos y resección de adherencias en las rigideces articulares.

En la muñeca se está utilizando en el tratamiento de las roturas del fibrocartílago triangular.


¿Qué complicaciones pueden presentarse?

Las complicaciones que pueden ocurrir durante la artroscopia quirúrgica o diagnóstica, o después son infrecuentes, y por fortuna, por lo general menores. La mayoría se previenen con una buena planificación preoperatoria e intraoperatoria y prestando atención  a los detalles de las técnicas básicas. Se pueden producir:

1. Daños de estructuras intraarticulares. Aunque se puede dañar cualquier estructura del interior de la articulación, las que se dañan con mayor frecuencia son las superficies de cartílago articular. En la rodilla son muy vulnerables en particular el asta anterior de los meniscos, el ligamento cruzado anterior y la almohadilla adiposa. Puede ocurrir raspado y rayado de las superficies de cartílago articular por la punta del artroscopio o por un instrumento accesorio en particular cuando el artroscopista es inexperto, la articulación muy estrecha y el procedimiento largo y muy difícil en particular.
2. Daño de estructuras extraarticulares. El daño de los vasos sanguíneos de la articulación es la lesión más grave y devastadora que pueden causar los procedimientos artroscópicos. Esto puede deberse a penetración directa o laceración, o a la presión causada por extravasación excesiva de líquido.
También pueden lesionarse los nervios sensitivos y motores próximos a la articulación.
La extravasación de soluciones irrigadoras en las partes blandas alrededor de la articulación es frecuente, y aunque raras veces acarrea problemas importantes, en el hombro la extravasación de líquidos puede ejercer una presión considerable sobre los elementos neurovasculares de la axila, que cause un compromiso vascular o nervioso del miembro.
3. Hemartros. Es la complicación más frecuente del postoperatorio, consiste en el acumulo de sangre dentro de la articulación, y suele requerir de la extracción del líquido hemático mediante una punción aspiración.
4. Tromboflebitis. La tromboflebitis es la complicación postoperatoria más peligrosa en potencia, pero por fortuna, no es común después de los procedimientos artroscópicos. Si existen factores de riesgo se debe hacer profilaxis con heparina.
5. Infecciones. La incidencia de infecciones es muy baja, esto obedece fundamentalmente a varios factores, entre ellos las pequeñas incisiones, breve tiempo operatorio y que se trata por lo general de pacientes jóvenes y sanos. Aún así el procedimiento debe realizarse en quirófano guardando todas las medidas de asepsia que se utilizan en las cirugías convencionales, ya que la infección de una articulación es una complicación muy grave.
6. Paresia por torniquete. Las técnicas artroscopicas se realizar en isquemia, es decir, se coloca un torniquete en la raíz del miembro que no deja pasar la sangre, al no existir sangrado la visión es mucho mejor y permite trabajar con mayor rapidez. Estos torniquetes pueden provocar lesiones nerviosas si se colocan a demasiada presión o durante un tiempo excesivo.






Fecha de publicación: 08 de Marzo de 2004

Dra. Begoña Mateo Martín
Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología

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