Es el cáncer más frecuente en el humano. Su incidencia aumenta en forma proporcional a la edad siendo una patología habitual en pacientes varones tratados por geriatras.
Puede presentarse como una uropatía obstructiva, caso en el cual su presentación será idéntica a la del adenoma prostático, sin embargo la mayor parte de los esfuerzos actuales están orientados hacia el diagnóstico precoz de esta patología. A diferencia del adenoma, que crece desde el centro de la glándula, el carcinoma lo hace generalmente desde la periferia, lo que permite con mayor frecuencia, su detección a través del tacto rectal.
En la actualidad se recomienda una evaluación urológica anual rutinaria para todos los pacientes mayores de 45 años, que incluya tacto rectal y la determinación del Antígeno Prostático Específico, aumentando esta frecuencia a una visita semestral para aquellos que poseen antecedentes familiares de cáncer prostático aún cuando éstos aparezcan en la rama materna. Esta metodología permite diagnosticar una gran proporción de los cánceres prostáticos incipientes confinados a la glándula.