El tratamiento de los miomas va a depender de tu edad, de que desees tener hijos o no, del número, tamaño y localización de los miomas y de la sintomatología que presentes.
Como es frecuente que tengas anemia, ya que se pierde más hierro del habitual por una menstruación normal, es conveniente que consumas alimentos ricos en hierro y, si fuera necesario tras un análisis de sangre, la toma de suplementos de hierro, siempre recetados por tu médico, que te ayudarán a sentirte mejor.
Si eres gordita, es importante que pierdas peso para que no crezcan los miomas.
Si eres una mujer que desea tener hijos y el mioma puede ser el causante de tu infertilidad, la mejor medida será la quirúrgica. Pero no te asustes, existen técnicas muy poco agresivas como la histeroscopia y la laparoscopia que evitan abrirte la tripa y normalmente el mismo día de la intervención o al día siguiente estás en casa.
Si tus miomas son pequeños y están estables, es decir, no crecen y no tienes síntomas, el mejor tratamiento serán los controles ginecológicos periódicos. Si en éstos se observa que los miomas crecen y/o empiezan a molestarte en forma de dolor, hinchazón abdominal y sangrados excesivos, determinados fármacos como los anticonceptivos, la progesterona y los antinflamatorios que inhiben la síntesis de las prostanglandinas te pueden ayudar a controlarlos.
Cuando el útero es muy grande o los miomas crecen muy deprisa, o cuando los síntomas no responden a las medidas farmacológicas, el mejor tratamiento será la cirugía.
En ocasiones, la indicación de fármacos antiestrogénicos, como el decapeptil, unos meses antes de la cirugía puede ser útil en mujeres con úteros demasiados grandes o con anemias importantes.