Todo este tratamiento se debe tener en cuenta en unos pacientes que por sus condiciones físicas, emocionales y psicológicas puede resultar muy difícil. El odontólogo debe estar preparado para manejar la conducta del niño, que en muchos casos se trata de lactantes. Por ello, en la mayoría de los casos necesitaremos la ayuda de los padres.
Para concluir podemos decir que estamos ante un problema de salud muy frecuente en la sociedad, y que muchas veces es la falta de información de los padres lo que provoca que los niños lleguen a estas situaciones, ya que los padres no piensan que simplemente por darle los biberones azucarados, los niños puedan llegar a este nivel de enfermedad. Por ello, se trata de informar bien a los padres de este problema, por ser ellos principalmente los que lo pueden evitar, pues los niños con esta patología son muy pequeños y no se les puede involucrar en la prevención de este problema.