Entre un 4 y un 30% de la población ha sufrido alguna vez un traumatismo en los dientes anteriores. En fase de dentición definitiva, los niños son más propensos a sufrir traumatismos que las niñas, especialmente entre los 7 y los 11 años. Esto es debido a una participación de manera más brusca por parte de los niños en juegos y deportes.
A menudo, el mecanismo por el cual se produce la lesión consiste en impactos directos con objetos o con la mano o el puño.
Los traumatismos dentales suelen afectar a uno o varios dientes pero un número reducido de ellos. Los dientes que con mayor frecuencia se fracturan son los incisivos centrales. Las personas que presentan los incisivos superiores más adelantados de lo normal(resalte) tienen 3 o 4 veces más posibilidades de traumatizarse los dientes anteriores superiores.
Existen defectos estructurales en los dientes que favorecen los efectos del traumatismo dental: ello ocurre en una alteración llamada amelogénesis imperfecta en la cual existen defectos de formación en el esmalte dental. Otra alteración es la dentinigénesis imperfecta (dentina mal formada) en la que pueden aparecer fracturas espontáneas de raíz atribuibles a la menor dureza de la dentina.
Al encontrarnos ante un caso de traumatismo dental en la clínica dental, debemos seguir el siguiente protocolo:
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Historia clínica y Exploración:
Se debe considerar las lesiones traumáticas con carácter de urgencia, por ello, el tratamiento debe ser inmediato. Es necesario realizar una historia clínica y una exploración minuciosa que conducirá al diagnóstico y a partir de este, se realizará la planificación del tratamiento.
- Historia Clínica:
Debemos obtener un relato breve del accidente que nos pueda indicar la existencia de otra lesión que puede requerir atención prioritaria. En este caso deberíamos enviar al paciente al servicio de urgencias del hospital más cercano.
En estos casos es de suma importancia crear un ambiente de confianza y tranquilidad.
Después de realizar una inspección clínica, se limpia la zona traumatizada con una solución fisiológica templada. Es muy importante conocer el tiempo transcurrido desde que se sufrió el accidente hasta que el paciente llega a recibir tratamiento. Este tiempo determina el tipo de terapéutica que debe emplearse así como el pronóstico de la vitalidad del diente.
También debemos analizar la causa que produjo el accidente. Se debe considerar el trauma en la cavidad oral y en la cabeza o cara. Pueden existir a causa del trauma lesiones cerebrales que se manifestarían con síntomas como conmoción, edema, hemorragia o fractura de cráneo. Si se observa pérdida de conciencia, vómitos o convulsiones esta indicada la desviación inmediata a un centro médico.
La dirección en la que se produjo el impacto nos puede ayudar para localizar el tipo y el lugar de la lesión.
Si es la primera vez que el paciente acude al consultorio se debe redactar una historia clínica para reflejar si el paciente presenta alguna enfermedad sistémica o si está sometido a algún tratamiento farmacológico, ya que esto puede hacer alterar el tratamiento dental y el pronóstico. Si existe dolor dental espontáneo o ante algún estímulo debemos sospechar de exposición de dentina o pulpa.
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Exploración clínica:
Se debe preguntar dónde, cómo y cuando se produjo la lesión y después se realiza una exploración clínica intrabucal y extrabucal.
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Exploración extrabucal:
Se debe registrar si existe tumefacción facial, hematomas, laceraciones o heridas en la cara del paciente.
Se debe tener en cuenta la posibilidad de fractura de mandíbula o de cualquiera de los huesos faciales. La fractura de mandíbula se detecta ante una limitación del movimiento de la misma o ante una desviación en los movimientos de apertura y cierre. Si se constata una fractura de mandíbula o maxilar se remite al paciente al servicio de cirugía maxilofacial para su tratamiento inmediato.
- Exploración intrabucal:
Se evalúa la presencia de laceraciones intrabucales, inflamación y hemorragia de mucosa y encía. Estas zonas se deben limpiar con irrigación. Se inspeccionan también las coronas dentales. Se pueden observar cambios de la coloración normal de las coronas. Estos pueden revelar hiperemia pulpar. También determinaremos desplazamientos de los dientes.
Una vez realizada la exploración inicial se contemplan los siguientes aspectos:
- Palpación: para verificar la movilidad de los dientes.
- Sensibilidad a la percusión: si hay dolor nos indica lesión del ligamento periodontal.
- Reacción a estímulos térmicos: para determinar el grado de lesión pulpar. También existen pruebas eléctricas de vitalidad.
- Pruebas complementarias: la exploración mecánica consiste en pasar una sonda por la línea de fractura para determinar si hay dolor. La transiluminación es la aplicación de un rayo de luz dirigido al diente para visualizar las fracturas.
- Exploración radiográfica.
- Grado de desarrollo radicular.
- Tamaño de la cavidad pulpar.
- Desplazamiento del diente en el alvéolo.
- Presencia de fractura radicular.