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¿Tiene algún inconveniente la utilización de lentes de adición?¿Como se utilizan?

En sí mismas, las lentes de adición que permiten la visión de cerca nítida y cómodamente no tienen ningún inconveniente, siempre que sean de la potencia adecuada y que estén adaptadas correctamente, en el momento oportuno y de la manera más favorable a cada persona. En cuanto al momento oportuno, ya hemos dicho que es lo antes posible una vez que se detectan las dificultades. La determinación del valor adecuado de las lentes y la adaptación correcta debe ser realizada por un profesional especializado. Las lentes de adición se pueden adaptar al paciente de diversas maneras, de acuerdo a sus necesidades y deseos.

La forma más directa de adaptar unas lentes de adición es la de utilizarlas de tipo monofocal y ponerlas sobre una montura de gafas. Estas gafas se utilizan solamente en el momento en que vayamos a realizar tareas de cerca y tienen el inconveniente de que si levantamos la vista para ver objetos lejanos, estos se verán borrosos. Por este motivo, no se pueden utilizar mientras nos desplazamos, salvo que las montemos sobre gafas de "media luna", aunque este tipo de gafas no suelen contar con el favor del público por su aspecto menos estético.

Para evitar los problemas anteriores se han usado tradicionalmente las lentes bifocales, que permiten ver tanto de lejos como de cerca. Entre otros inconvenientes, tiene el de que no resultan muy estéticos puesto que se pueden ver dibujadas sobre la lente las líneas de separación entre el sector de lejos y el de cerca. Además, a medida que aumenta la edad, no se consigue ver bien zonas intermedias como por ejemplo los precios de los productos en los escaparates. Las lentes progresivas han solucionado todos los problemas mencionados y son actualmente la mejor solución para evitar los problemas derivados de la presbicia.


¿Es inevitable el uso de gafas?

Existen en la actualidad lentes de contacto de diversos diseños que permiten la visión a todas las distancias. La forma más sencilla de conseguirlo es la de adaptar lentes de contacto de manera que un ojo vea bien de lejos y otro de cerca; es un procedimiento que se denomina Monovisión.

Puede ser útil en algunas personas, pero tiene el inconveniente de que puede alterar la correcta percepción de profundidad y producir dificultades en ciertas tareas, por ejemplo, en la conducción de automóviles.

También existen lentes de contacto bifocales y multifocales, pero hasta el momento no se han conseguido diseños que proporcionen buena visión de manera permanente a los usuarios.

En cualquier caso, la elección del procedimiento de corrección de la presbicia se debe hacer conjuntamente entre el profesional y el usuario, atendiendo a los requerimientos y circunstancias personales de este último.


¿Qué consecuencias puede tener la presbicia?

Si no se pone remedio a la presbicia por medio de las lentes de adición en el momento en que aparecen las primeras dificultades, y se siguen realizando tareas de cerca, se producirá un exceso de esfuerzo del músculo ciliar para conseguir ver nítido. Este exceso de esfuerzo puede provocar molestias inmediatas (como visión doble, dolor de cabeza, ojos ardorosos y pesados, picazón ocular, y somnolencia), y complicaciones en un futuro (como dificultades con la visión binocular y rechazo de las lentes de adición cuando por fin se decida su uso).


¿Se puede evitar la presbicia?

La presbicia es inevitable. Más tarde o más temprano todas las personas que lleguen a una determinada edad la padecerán. La edad de inicio de la presbicia es variable y depende de cada individuo: se ha encontrado entre los 29 y los 50 años. Muchas personas empiezan a padecerla a los 40; algunas, antes; la mayoría son présbitas a los 45; todas, a los 50 años.



¿Cuándo debo consultar a un especialista?¿Cuál es el más adecuado?

Insistimos en que aunque no podamos evitar ni solucionar la presbicia, sí podemos evitar sus consecuencias. Para ello es imprescindible consultar con el especialista en el momento en que nos demos cuenta, o nos hagan notar, los primeros síntomas o signos del problema. Cuanto antes se consulte por este problema, antes se pondrán los medios para tratarlo, y mejor será la respuesta del paciente al tratamiento, con un menor número de dificultades para adaptarse a dichos medios.

La presbicia es un problema fisiológico que se da de manera natural y que, como tal, no es una enfermedad y no suele estar relacionado con ninguna enfermedad. Por este motivo, no es necesario en principio consultar a un médico-oftalmólogo cuando se presenten los primeros síntomas y signos. El óptico-optometrista es un profesional con formación universitaria que está capacitado para resolver con medios ópticos las consecuencias de la presbicia. Una parte importante de esta formación está dedicada a dominar la adaptación de todo tipo de medios ópticos para mejorar la visión de las personas de cualquier edad. En cualquier caso, el óptico-optometrista también tiene la formación necesaria para detectar problemas patológicos, teniendo la obligación en este caso de enviar al paciente a la consulta del médico-oftalmólogo.



Fecha de publicación: Octubre 2001

Francisco Barra Lázaro
Profesor titular de Optometría de la Escuela Universitaria de Óptica
Universidad Complutense de Madrid

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