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Enfermedades

Insuficiencia renal: clínica y tratamiento

Viernes, 23 de mayo de 2008.

Insuficiencia renal: clínica y tratamiento¿Cómo se sabe de la progresión de la enfermedad?

La evolución puede seguirse con una estimación de la filtración de los glomérulos, que son los filtros que posee cada riñón, medida por el aclaramiento de creatinina.

La progresión de la Insuficiencia Renal Crónica transcurre por cuatro etapas, según el grado de función renal, tomando el 100% del aclaramiento de creatinina como lo normal:

  • Etapa I: 100 a 50 %
  • Etapa II: 50 a 25 %
  • Etapa III: 25 a 10 %
  • Etapa IV: menos de 10%

¿Cuales son los síntomas de la Insuficiencia Renal?

Habitualmente no aparecen síntomas directos del fallo renal, hasta que la enfermedad está bastante avanzada. Muchas veces el diagnóstico se realiza luego de un chequeo por otra patología o por tener riesgo de padecerla.

El paciente es asintomático habitualmente en las etapas I, II, y muchas veces en la III, haciéndose evidente el síndrome urémico florido recién en la etapa IV. Este hecho es el reflejo de la gran capacidad de adaptación renal y del organismo en general. Las manifestaciones clínicas de síndrome urémico "florido" aparecen generalmente en la etapa IV, y, algunas de ellas, a veces y/o con menor intensidad, ya en la etapa III.

Las manifestaciones pueden abarcar diversas y variadas alteraciones tales como las del agua y las sales, calambres, prurito o picazón, menor claridad y rapidez mental, hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, desánimo, anemia, piel pálida amarillenta, hemorragias, nauseas y vómitos, diarrea, etc.

¿Cómo se trata la Insuficiencia Renal?

En primer lugar intentando que el proceso progrese lo más lentamente posible, y para ello es preciso tratar los factores que están involucrados en dicha progresión, como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el tabaquismo y los niveles altos de colesterol.

Del mismo modo, hay que buscar factores de descompensación, especialmente si son reversibles. La pérdida exagerada de líquidos es una causa corriente. Es preferible tener al paciente siempre con un poco de edema de los pies que "seco". La insuficiencia cardiaca, provoca una disminución del riego sanguíneo al riñón, debe ser diagnosticada y tratada adecuadamente. La infección urinaria de por sí puede producir alza de las sustancias tóxicas (nitrogenadas), como cualquier otra infección; pero la píelo nefritis aguda además daña la función renal misma y deja secuelas. La obstrucción urinaria, que debe siempre ser descartada, con frecuencia es causa de retención nitrogenada prolongada, y, también es causa de daño renal. No se debe olvidar el antecedente de administración de algunos fármacos como los antiinflamatorios, algunas familias de antibióticos, medios de contraste radiológico, u otras sustancias tóxicas para los riñones.

Es clave señalar la importancia de la dieta en el retraso de la progresión de la enfermedad y por lo tanto de la diálisis.

¿Cuáles son las medidas dietéticas más recomendables?

Entre otras cosas, se debe controlar la ingesta de sodio, aportar las calorías suficientes para frenar el consumo de las proteínas del propio cuerpo, limitar el aporte proteico para evitar o disminuir las manifestaciones de "toxicidad urémica" que no es otra cosa que el producto de la degradación de las proteínas, y controlar el aporte de potasio calcio y fósforo.

Debe restringirse la ingesta de potasio, especialmente de frutas (plátano, zumo de naranja o tomate, uva, melón, kiwi, fruta seca, calabaza, patatas, acelga, espinaca, etc.):

En las etapas I y II de la Insuficiencia Renal Crónica, no hay problemas con el aporte de potasio.

En la etapa III, si la cantidad de orina es alta (más de 1,5 Litros al día), y si se está alerta, en general tampoco surgen problemas.

Pero, si la diuresis es menor de 1 litro al día, o el paciente es diabético, aún cuando tenga diuresis mayores, debe restringirse la ingestión de potasio.

¿Qué se puede hacer cuando la enfermedad ya está avanzada?

Aún quedan dos posibilidades:

Una es sustituir la función depuradora de los riñones con el riñón artificial o diálisis, lo que tiene mayores complicaciones mientras mayor es el paciente, pero que en ningún caso se puede desestimar solo por la edad.

En segundo lugar está el trasplante renal, que es sustituir los riñones enfermos por otro sano, de alguien que ya no lo puede utilizar, el donante. Sin duda esta última alternativa es la más efectiva, si es que el enfermo ha logrado encontrar un donante compatible y su cuerpo no ha rechazado al órgano trasplantado.

¿Está contraindicado el trasplante en los ancianos?

En el anciano no hay contraindicación absoluta de transplante sólo por la edad. Día a día en el mundo se transplantan sujetos de mayor edad. Un hecho que ha influido a mejorar las expectativas ha sido que con la ciclosporina, un medicamento capaz de ayudar a controlar el rechazo que se produce al recibir un órgano extraño, y otras drogas similares, es que ya no se necesitan dosis tan altas de corticoides logrando un mejor control del enfermo. Entre las contraindicaciones de transplante están: un cáncer reciente, infección activa o crónica no erradicada, trastornos cognitivos relevantes, trastornos psiquiátricos, una expectativa de vida muy limitada por otra enfermedad.

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