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Ginecología y obstetricia

La ecografia en ginecologia y obstetricia

Martes, 5 de agosto de 2008.

La ecografia en ginecologia y obstetricia¿En qué consiste la ecografía?

La ecografía, también denominada ultrasonidos, ha demostrado ser durante mucho tiempo una herramienta útil, rápida, sencilla de realizar y segura, constituyendo en la actualidad una prueba diagnóstica fundamental e imprescindible en Ginecología y Obstetricia. Estas características unidas a su menor coste hacen que haya desplazado a otras pruebas diagnósticas.

La ecografía se basa en la interacción de ondas sonoras de alta frecuencia, que el oído humano no es capaz de captar, con tejidos corporales que poseen distintas propiedades físicas. Estas ondas son emitidas por un aparato específico. La reflexión de estas ondas desde los tejidos es registrada obteniéndose unas imágenes que se pueden visualizar en una pantalla de televisión.

¿Es una prueba segura?

El hecho de no utilizar ningún tipo de radiación ionizante hace que sea una prueba muy ventajosa, segura y sin ningún tipo de riesgos. Teniendo en cuenta estas características, la ecografía es una técnica que se puede utilizar sin ningún peligro tanto en niños como en mujeres en edad de procrear.

¿Cómo se realiza?

La ecografía puede realizarse colocando la sonda sobre el abdomen o por vía endovaginal. La aplicación endovaginal, la sonda se introduce por la vagina, resulta de mayor utilidad en ciertas circunstancias. La ecografía suele resultar más eficaz con la vejiga urinaria moderadamente llena por lo que generalmente se pide a la paciente la ingestión de agua antes de la prueba lo que puede originar cierta molestia momentánea.

La ecografía en ginecología

La ecografía ha revolucionado el campo de la Ginecología ya que permite afinar el diagnóstico de muchos procesos. La ecografía constituye una exploración habitual en la consulta de Ginecología e incluso en mujeres asintomáticas está indicada cada cierto tiempo. Diversas circunstancias como hemorragias anormales fuera de la menstruación, hemorragias vaginales en mujeres postmenopáusicas o menstruaciones de excesiva cantidad, entre otras, requerirán la práctica de una ecografía.

La ecografía proporciona información sobre la forma, situación y estructura del útero, cuello uterino, trompas de Falopio, ovarios y vagina. Por otra parte, la ecografía también resulta de utilidad en el estudio de la mama.

La ecografía en la gestación

También, la creación y el perfeccionamiento de equipos ultrasónicos dinámicos de alta resolución han supuesto una revolución en el diagnóstico y control de la gestación al facilitarnos un mayor conocimiento de la embriología, anatomía y fisiología fetal. Gracias a los ultrasonidos podemos precisar con un grado importante de exactitud el bienestar fetal.

La ecografía se ha convertido en una prueba normal en el control de la gestación y se realiza periódicamente.

No existe un calendario modelo establecido que seguir pero generalmente, en un embarazo normal y sin riesgos, se realiza una primera ecografía hacia la séptima semana, una segunda hacia la dieciocho o veinte semana y otra hacia la treinta y cuatro semana. No obstante, el médico podrá sugerir la realización de una ecografía en otros plazos de tiempo si así lo considerara necesario. Los embarazos calificados de riesgo (primípara añosa, embarazo múltiple, abortos de repetición, enfermedad cardíaca y renal graves u otras importantes) requieren un mayor número de exploraciones.

La ecografía en el primer trimestre permite confirmar el embarazo y su normalidad, además fija la edad gestacional siempre que se realice antes de la veinte semana.

Así, a las cuatro semanas y media de ausencia de la menstruación se puede ver ecográficamente en el interior del útero una condensación nodular que puede sugerir una implantación reciente.

A las cinco semanas aparece lo que se llama un saco gestacional de forma esferoide.

A las seis o seis y media semanas se visualiza el latido cardíaco que es un signo cierto de vitalidad.

A las siete semanas y media u ocho semanas es posible medir la longitud céfalo-nalgas que permite el cálculo de la edad gestacional con un margen de error pequeño.

La ecografía en el segundo trimestre permite valorar el crecimiento fetal y el desarrollo del embarazo.

Se utilizan determinadas medidas para valorar el crecimiento fetal que se exponen a continuación:

El diámetro biparietal (diámetro entre los dos lados de la cabeza): Se utiliza a partir de la semana trece de ausencia de la menstruación.Tiene incrementos semanales hasta la semana treinta y su valor es cuestionable a partir de la semana treinta y dos.

La longitud del fémur: Mide el hueso más largo del organismo y refleja el crecimiento longitudinal del feto. Es más fiable sin embargo en el tercer trimestre.

Las medidas abdominales: Sirven fundamentalmente para el cálculo del crecimiento dentro del útero y del peso fetal pero carecen de valor para determinar la edad gestacional gestacional. Se puede medir la circunferencia abdominal o el diámetro transverso abdominal.

La ecografía también permite el diagnóstico de malformaciones fetales, estudiar la localización y la forma de la placenta así como valorar la cantidad de líquido amniótico existente.

La ecografía en el tercer trimestre del embarazo permite determinar la situación y la posición del feto, calcular el peso del feto y estudiar su bienestar ya que permite visualizar los movimientos respiratorios y de las extremidades.

Otros datos que puede proporcionar la ecografía son:

  • La existencia de un embarazo múltiple.
  • La existencia de un embarazo ectópico, es decir, no localizado en el lugar habitual en el útero sino en otro inadecuado.
  • El desarrollo de un aborto.
  • La existencia de una muerte dentro del útero.
  • La existencia de anormalidades o malformaciones en el útero o en la pelvis.
  • La existencia de un dispositivo intrauterino o DIU.

La ecografía también constituye una guía para otros procedimientos diagnósticos aplicándose simultáneamente con la amniocentesis, con la biopsia corial o en la obtención de sangre del cordón umbilical.

No obstante, se ha de tener en cuenta que esta técnica como otras tiene sus limitaciones por lo que muchas anormalidades no se pueden diagnosticar mediante la ecografía. En ocasiones, la ecografía puede sugerir la existencia de una anormalidad que posteriormente se puede confirmar o no mediante otros procedimientos.

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