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Salud Mental

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo

Martes, 13 de mayo de 2003.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo?

Antes de describir este problema hay que aclarar a qué se llama "obsesión" o idea obsesiva en psiquiatría, que no se corresponde exactamente con el concepto popular que se tiene de ella, al igual que ocurre con muchas otras (histeria, manía, etc.). Por idea obsesiva entendemos cualquier pensamiento, idea o sensación que aparece en una persona, de forma indeseada, y que de forma característica es repetitiva (aparece una y otra vez) y es considerada absurda, desagradable e incluso repugnante por parte del sujeto. Estas ideas causan gran angustia en las personas que las padecen, que tienen la sensación de "no poderse librar de ellas", y que, para disminuir esa tensión, comienzan a realizar ciertas conductas, también repetitivas y realizadas siempre de la misma manera; estas conductas son las llamadas compulsiones, o también rituales, dado el carácter "mecánico" que poseen. El ejemplo clásico, por ser uno de los casos más frecuentes, es la obsesión por la contaminación, que lleva al paciente a la compulsión de lavarse una y otra vez las manos (a veces hasta producirse lesiones en la piel) o a evitar el objeto supuestamente contaminado. La mayoría de las personas con este trastorno tienen obsesiones y compulsiones, aunque se pueden presentar también casos sólo con unas u otras, de forma aislada.

Es importante aclarar también que en la vida diaria todos podemos experimentar síntomas obsesivos y rituales compulsivos de forma normal o "fisiológica" (por ejemplo, volver a casa para comprobar si hemos cerrado con llave o apagado el gas, pensar reiteradamente en un compromiso de la próxima semana); sólo cuando estas ideas o conductas se vuelven demasiado frecuentes e intensos, o interfieren en la vida sociolaboral o familiar del paciente hablamos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

Esta enfermedad se clasifica en psiquiatría dentro de las llamadas neurosis, trastornos en los que el paciente, en general, es consciente de que está enfermo (no ha "perdido el juicio"); esto no resta, sin embargo, gravedad al cuadro, ya que hay pacientes que experimentan un gran deterioro a nivel físico, laboral o familiar por la intensidad de los síntomas. Afortunadamente, en los últimos años se han producido avances muy importantes en el tratamiento, por lo que la gran mayoría de los pacientes pueden llevar una vida normal.

Aproximadamente un 2% de la población general padece este trastorno, que afecta por igual a hombres y mujeres. La edad de inicio se sitúa alrededor de los 20 años y es frecuente su asociación a otros trastornos mentales, fundamentalmente los trastornos depresivos.

¿Cómo se produce el TOC?

Como ocurre con la mayoría de las enfermedades mentales, no hay un solo factor responsable de su aparición, implicándose en ella factores genéticos, orgánicos (físicos) y psicológicos. Un 35% de los pacientes tienen padres, madres o hermanos afectados por la misma enfermedad, aunque suelen tener obsesiones y compulsiones diferentes a los de sus antecesores, por lo que se piensa que en algunos pacientes sí se "hereda" la capacidad de responder con obsesiones a las experiencias de la vida. En cuanto a los factores orgánicos, se han descubierto trastornos en el funcionamiento de algunos neurotransmisores (sustancias químicas cerebrales encargadas de transmitir los impulsos nerviosos) y de algunas zonas concretas del cerebro; estos hallazgos pueden explicar la buena respuesta que tiene la enfermedad a los fármacos que actúan modificando esas sustancias cerebrales. Por último, con respecto a los factores psicológicos, se observa con cierta frecuencia que los enfermos de TOC provienen de familias donde valores como la limpieza, el orden, la religión o la moral se han inculcado de forma exagerada. Esto podría generar una personalidad con rasgos obsesivos que facilitase la aparición posterior de un TOC; sin embargo esto no siempre es así, y de hecho la personalidad obsesiva es un trastorno generalmente independiente del TOC, con un tratamiento y pronóstico distintos. Por otro lado, las compulsiones tienen una finalidad "tranquilizante" en los pacientes, y esto hace que se consoliden, aunque el paciente también las considere absurdas e irracionales.

¿Cómo se manifiesta el TOC? ¿Cuándo debemos consultar al médico?

Como se expuso anteriormente, la mayoría de los pacientes experimentan tanto obsesiones como compulsiones. A continuación se exponen las ideas obsesivas más frecuentes:

  • Preocupación incesante por la suciedad, la contaminación y el contagio
  • Creencia recurrente de que algo no se ha hecho bien, aunque el sujeto sepa que no es cierto
  • Impulsos repetidos de matar o dañar a seres queridos
  • Pensamientos blasfemos en una persona religiosa
  • Miedo a perder alguna cosa, aunque su importancia sea mínima
  • Sonidos, palabras o imágenes absurdos o disparatados

La angustia o ansiedad experimentada por los pacientes es variable; suele ser intensa sobre todo al comienzo del trastorno, pero se puede disipar hasta hacerse casi nula en casos de larga evolución. Por otro lado, las compulsiones pueden ser de dos tipos: físicas (lavado de manos o dientes, limpieza de objetos domésticos, comprobación de grifos o llaves, colocación de objetos de determinada forma, necesidad de hacer algo con lentitud extrema) o mentales (contar números, recitar palabras o párrafos, rezar, etc). Tanto unas como otras intentan reducir la ansiedad, pero lo hacen de forma incompleta, convirtiéndose también en un problema en sí mismas.

El TOC puede ser desde un problema leve que sólo aprecie el afectado hasta un trastorno grave que impida al paciente desarrollar cualquier actividad y desestructure por completo su familia o entorno. Por ello, si observamos síntomas como los descritos o similares, y éstos son lo sufi-cientemente intensos como para interferir con la realización del trabajo o las relaciones socio-familiares (como, por ejemplo, pasar horas enteras colocando un cuadro o doblando unos pantalones, ser incapaces de levantarse de la silla pensando en algún asunto, acumular papeles por toda la casa por temor a tirar algo importante, volver una y otra vez a casa a comprobar si se han cerrado bien los grifos, durante toda una mañana...) deberemos consultar al médico, o directamente al psiquiatra.

¿Cómo confirmar el diagnóstico del TOC? ¿Qué médico me puede tratar?

El TOC debe ser siempre evaluado por el psiquiatra, puesto que en la casi totalidad de los casos se precisará tratamiento farmacológico específico, que debe ser manejado por este profesional. Al psiquiatra se puede acceder directamente, o bien a través del médico de atención primaria, que derivará al paciente a éste. El diagnóstico suele hacerse por la historia clínica, siendo importante también descartar otros trastornos mentales o neurológicos, para lo cual puede ser necesario en ocasiones realizar pruebas diagnósticas complementarias (tomografía computerizada craneal, electroencefalograma). En cualquier caso se debe solicitar siempre la valoración por un profesional médico y evitar consultar a otras personas que carecen de toda capacidad para manejar este trastorno.

¿Cómo se trata el TOC?

En los últimos años se han conseguido importantes progresos en el tratamiento de estos pacientes, disminuido notablemente las repercusiones  físicas y sociales sobre ellos. Actualmente hay dos tipos de tratamiento: los fármacos y la psicoterapia específica; la combinación de ambos puede conseguir los mejores resultados, aunque algunos pacientes sólo responden a uno de los dos. De entre los fármacos, los más utilizados son los antidepresivos, que actúan selectivamente sobre los neurotransmisores o sustancias químicas implicados en el TOC. Entre un 50 y un 80% de los pacientes mejoran con ellos, aunque los efectos suelen tardar en notarse (aproximadamente 6-10 semanas). Por otro lado, la psicoterapia más utilizada es la  terapia conductual, que consiste esencialmente en hacer que el paciente busque los estímulos y pensamientos que teme y se enfrente a ellos, y que después se resista a realizar los rituales compulsivos, de forma gradual y programada. Entre el 60-90% de los pacientes se benefician de esta terapia. Es muy importante que el seguimiento del tratamiento farmacológico lo haga el psiquiatra, que es la persona autorizada para ello, mientras que el tratamiento psicoterápico puede ser desempeñado y supervisado por él mismo u otro profesional de la Salud Mental (fundamentalmente el psicólogo). Por tanto, en ocasiones es recomendable un equipo terapéutico para intentar solucionar todos los aspectos que pueden ser mejorados en este trastorno. Otros tratamientos ensayados incluyen psicoterapia de otros tipos (no conductual), terapia electroconvulsiva (provocación de crisis epilépticas bajo control médico) y otros fármacos (litio, venlafaxina, neurolépticos), utilizados generalmente si no hay respuesta a los anteriores. 

Una pequeña parte de los pacientes se muestra resistentes a todos los tratamientos anteriores; en ellos puede requerirse la psicocirugía, técnica de cirugía cerebral que consiste en la sección de fibras nerviosas y que consigue mejorías en el 25-30% de estos pacientes. Hoy en día estas técnicas se han perfeccionado mucho y las secuelas derivadas de ellas (crisis epilépticas, parálisis, trastornos del habla) se han reducido de forma importante.

¿Qué pronóstico tiene el TOC?

Entre el 60 y el 80% de los pacientes, en general, presentan una mejoría al menos moderada con el tratamiento, mientras que el resto se mantienen estables o empeoran de los síntomas. A veces pueden pasar hasta 10 años hasta que el paciente consulta al psiquiatra, puesto que muchos pacientes ocultan sus síntomas. Por ello es importante acudir al médico en cuanto haya síntomas sugerentes de la enfermedad, antes de que las obsesiones y compulsiones se cronifiquen, puesto que el tratamiento será entonces más difícil. Un 30% de los pacientes presentan una depresión asociada, que constituye un dato de mal pronóstico, junto con el inicio del trastorno en la infancia, la personalidad obsesiva previa y la necesidad de hospitalización, entre otros.

Categorías: Enfermedades, Salud Mental,
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Tags: trastornos,
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