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Formas de administración de los medicamentos

Administración oftálmica
Los preparados oftálmicos son formas farmacéuticas, gotas (colirios), pomadas y baños que se aplican directamente sobre el ojo. Antes de administrar el medicamento deben limpiarse bien las secreciones del párpado con una grasa estéril. El paciente, con la cabeza inclinada hacia atrás y ligeramente hacia un lado, de forma que el ojo no afectado quede situado algo más alto que el ojo enfermo. De esta manera se evita el paso de medicamento al conducto lacrimal y su posible absorción, previniendo el paso de infección al ojo sano.

El paciente ha de mantener los ojos abiertos, mirar hacia arriba, bajándole entonces el párpado inferior con el dedo. Aplicar las gotas o la pomada en el saco que se forma en la parte inferior y no directamente en la superficie del ojo o de la pupila, zonas muy sensibles que pueden lesionarse con facilidad. Debe cuidarse que el cuentagotas o el tubo de pomada o aplicador no entren en contacto con el ojo.

Una vez administrado el medicamento, dejar libre de nuevo el párpado del paciente e indicarle que parpadee para que el medicamento se distribuya bien por todas las zonas. Si hay que administrar más de una gota, déjese que el paciente parpadee antes de aplicar la segunda gota.

Después de aplicar la pomada, el paciente debe permanecer uno o dos minutos con los ojos cerrados. También después de poner pomada en los ojos, el paciente puede tener unos momentos de visión borrosa.

Una vez que se ha abierto el frasco, éste deja de ser estéril. Para impedir la diseminación de microorganismos, no debe tocarse parte alguna con el cuentagotas o aplicador. Se recomienda que sea desechado al mes de su apertura, como máximo. Cada frasco es de uso personal y no debe ser administrado a otras personas.

Administración tópica (pomadas, cremas, etc.)
Antes de administrar pomadas o cremas se deben lavar las manos y la zona de aplicación, excepto en aquellos casos en los que el médico dé instrucciones especiales. Se aplica una pequeña cantidad del preparado sobre la zona a tratar y se extiende suave y uniformemente. Posteriormente, se lavarán de nuevo las manos para evitar que la pomada, por contacto, pueda llegar a la boca o a los ojos.

En algunos casos, las normas de administración serán más específicas como, por ejemplo, la recomendación de uso de guantes, de evitar el contacto con la ropa por la posibilidad de manchas, etc.

Administración transdérmica
Los parches se administran sobre la piel, en una zona libre de vello. Se recomienda cambiar la zona de aplicación del parche regularmente para prevenir una irritación local.

Inhalación de aerosoles por vía bucal
El medicamento contenido en el spray penetra por la boca y, en forma de pequeñas partículas de polvo o minúsculas gotas, ha de llegar a los pulmones. Si no se sigue una técnica correcta de administración es muy posible que el medicamento quede depositado en la boca o en la primera parte del tubo respiratorio y no produzca el efecto beneficioso que se persigue.
Debe aprenderse bien cómo se realiza la administración y, si fuera necesario, entrenarse con unos sprays especiales inactivos (placebos) o solicitar información directa de un profesional sanitario. Debe seguir las instrucciones de forma de administración descritas en el prospecto del medicamento prescrito.

De forma general, antes de la administración debe agitarse bien el frasco. A continuación, expulsar completa y lentamente el aire de los pulmones y colocar el aplicador del dispositivo en la boca, cerrando los labios sobre el mismo. Iniciar la inspiración y cuando ya se lleven unos instantes inspirando, presionar el dispositivo dosificador, inspirando al mismo tiempo profunda e intensamente. Contener la respiración para lograr la máxima penetración y esperar por lo menos veinte minutos antes de realizar una segunda administración, si así ha sido prescrita.
En niños o ancianos con dificultad de coordinación puede facilitarse la administración tapando los orificios nasales en el momento de la inspiración.

Administración parenteral
Es la introducción del medicamento directamente en el organismo por medio de inyección. Esta administración debe realizarla un profesional sanitario (ATS, DUE), ya que requiere una técnica y cierta experiencia. En algunos casos, el propio enfermo o un familiar pueden y deben aprender a inyectarse determinados tipos de medicamentos (ejemplo, insulina en diabéticos), pero es necesario que posean unos conocimientos y un entrenamiento adecuado.

  • Administración intradérmica Se inyecta el medicamento debajo de la piel. Se utiliza en pruebas de alergia, diagnóstico, etc.
  • Administración subcutánea La inyección es un poco más profunda, en una zona grasa y con escaso riego sanguíneo. El medicamento pasa lentamente a la sangre. Dos fármacos típicos que se administran por esta vía son la insulina y la heparina.
  • Administración intravenosa Es la inyección directa de un medicamento en la vena. Es un procedimiento muy común en los hospitales, pero prácticamente no se utiliza a domicilio.
  • Administración intramuscular. Es una inyección más profunda que la subcutánea, que permite depositar el medicamento en el tejido muscular, desde donde pasa a la sangre. Es la más utilizada de las administraciones parenterales en los tratamientos domiciliarios y puede hacerse en cualquier zona donde se presente una masa muscular importante con ausencia de grandes vasos o nervios. Lo más común es la administración en el glúteo. Este tipo de inyecciones es particularmente difícil y peligroso en niños pequeños, por la posibilidad de afectar algún nervio, al ser la masa muscular mucho menor.

 

Mª Teresa Barnés Romero
Licenciada en Farmacia
Especialista en Farmacia Hospitalaria
Comité Editorial Saludalia

Fecha de publicación: agosto 2000

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