| Componentes de soporte vital
Diagnóstico de
la situación
En esta exposición pretendemos
mostrar de una forma sencilla y gráfica los mecanismos
que tenemos para, en un principio, ser capaces de reconocer
una situación de parada cardiorrespiratoria e iniciar
posteriormente las maniobras de resucitación.
Comenzaremos con la realización del diagnóstico
de la situación, mediante la valoración inicial
global, determinando la existencia o no de consciencia, de
ventilación espontánea y de pulso.
Determinación
del estado de consciencia
Nos valdremos de la estimulación
verbal y táctil de la víctima, llamándole
por su nombre, si se conoce, sacudiéndole por los hombros
o golpeándole suavemente en el rostro o en el pecho
(fig. 2).

Fig.2
A. Llamarle por su nombre o gritarle.
B. Sacudirle suavemente por los hombros.
C. Golpearle suavemente en el rostro.
Fig. 3. Posición de RCP.
Toda víctima inconsciente deberá
ser colocada, si es posible, en posición de decúbito
supino sobre una superficie rígida (posición
de RCP,
fig.3), de forma cuidadosa y procurando proteger las cervicales
si se sospecha que existe lesión a este nivel.
Determinación
de la existencia de ventilación espontánea
Se debe proceder a la apertura
de la vía
aérea, ya que en una persona inconsciente la lengua
tiende a caer hacia la pared posterior de la faringe
y obstruir el paso del aire. Esto se resuelve mediante la
aplicación de cualquiera de las maniobras siguientes:

Fig. 4. Maniobra mentón-frente.
Maniobra mentón frente
(fig 4): consiste en la realización de una hiperextensión
cervical, aplicando la palma de una de las manos sobre la
frente de la víctima y traccionando con los dedos de
la otra mano de la parte ósea del mentón. Esta
es la maniobra de más fácil aplicación
y de uso más extendido La tracción mandibular
se efectúa cuando se sospecha que existen lesiones
cervicales en pacientes traumatizados. Consiste en la tracción
de la mandíbula, manteniendo fija la columna cervical
al sujetar la cabeza con la otra mano. Conseguimos así
elevar la mandíbula y, con ello, despejar la vía
aérea.
Actualmente no se recomienda la realización de maniobras
tales como la triple (en sus versiones modificada o no) y
la frentecuello, ya que se ha demostrado en algunos estudios
que se produce una mayor incidencia de lesiones isquémicas
medulares en pacientes traumatizados a los que se les aplicaron.
Una vez realizada la apertura de la vía
aérea, y tras haber despejado de la cavidad oral
los cuerpos extraños, se debe comprobar la existencia
o no de flujo ventilatorio, valiéndose el reanimador
de la vista, el oído y el tacto. Aproximando el rostro
a la boca y a la nariz de la víctima, mirando hacia
el pecho de la misma, el reanimador intentara oír y
sentir el flujo aéreo en su rostro, a la vez que comprueba
la existencia de movimientos torácicos " .

Fig. 5. Comprobación de ventilación.
A. Mirar el tórax de la víctima.
B. Sentir el flujo aéreo en el rostro.
C. Oír ruidos respiratorios.
Tras la comprobación de la ventilación,
se determinará la existencia de pulso central (fig. 6)
(arterias carótidas). El reanimador colocará los
dedos sobre la zona media, en el cartílago tiroides,
y los desplazará lateralmente hacia uno u otro lado del
cuello, demorándose en la realización de esta
maniobra el tiempo necesario para no pasar por alto la existencia
de ritmos lentos (aproximadamente 5 sg.).

Fig. 6. Comprobación del pulso.
|