| Componentes de soporte vital
Maniobras de aplicación
en Soporte Vital Básico
Ventilación
boca a boca
Consiste en la insuflación
de los pulmones de la víctima con el aire espirado
por el reanimador, que contiene aproximadamente un 16% de
oxígeno.
Para su aplicación, el resucitador procede, en primer
lugar, a abrir la vía
aérea mediante cualquiera de las maniobras descritas.
A continuación, sellará con sus labios la boca
de la víctima y cerrará los orificios nasales
de la misma utilizando su mejilla o mediante la aplicación
de una pinza formada con los dedos índice y pulgar
de la mano situada sobre la frente.
Debe proceder a llenar los pulmones de la víctima con
una cantidad de aire que oscilará entre 800 y 1.200
ml., (actualmente, se considera suficiente un volumen de 400
a 600 ml.), que es ligeramente superior a la que habitualmente
inhala al respirar (fig. 7).
La ventilación debe realizarse de forma progresiva,
para evitar provocar el paso del aire al tubo digestivo. La
duración de la insuflación será, aproximadamente,
de 1 1/2 sg. a 2 sg., omprobando tras la insuflación
la salida del aire de los pulmones de la víctima.

Fig. 7.
Una alternativa a la ventilación
boca a boca, es la ventilación boca a nariz . Para
su realización abrimos inicialmente la vía
aérea y aplicamos los labios alrededor de la nariz
de la víctima, cerrándole la boca para evitar
la salida del aire, utilizando, por ejemplo, el dedo pulgar
de la mano aplicada sobre el mentón.
La insuflación del aire ira seguida de la comprobación
de la salida del mismo, tal y como se realizaba en la ventilación
boca a boca.
En los casos en los que el paciente presente orificio de traqueotomía,
la ventilación se realizará insuflando por el
estoma.
Complicaciones
de la ventilación con aire espirado
Como comentamos anteriormente, la ventilación deberá
realizarse de forma progresiva, y con una cantidad de aire
adecuada, para evitar la desviación de éste
hacia la cavidad gástrica, que provocaría la
ineficacia de la maniobra y aumentaría el riesgo de
una complicación grave tal como la broncoaspiración
del contenido gástrico.
Asimismo, el ritmo al que se realicen las insuflaciones debe
permitir al reanimador respirar de forma correcta y evitar
con ello la hiperventilación, que podría llevarle
a una sensación de inestabilidad e incluso a la perdida
de consciencia; por tanto, se recomienda realizar una ventilación
cada 4 ó 5 sg.
Masaje
cardiaco externo
El masaje cardiaco externo es la maniobra utilizada para la
sustitución de la función circulatoria, y consiste
en realizar compresiones a nivel de la pared torácica,
en un intento de conseguir que el cambio de presiones torácicas
facilite la expulsión de la sangre del corazón
y su llegada a los diferentes órganos, fundamentalmente
al cerebro y al miocardio.
El primer paso para su aplicación es la localización
del punto de masaje (fig. 8), situado en el tercio inferior
del esternón,
para lo cual seguiremos el reborde costal de la víctima
hasta localizar el apéndice xifoides
(punta del esternón).
Fig 8.
A partir de aquí, medimos
2 traveses de dedo sobre el esternón,
situando a continuación el talón de la otra
mano.
Para evitar el apoyo de las palmas sobre la pared torácica,
se entrelazan los dedos tal como se observa en la figura 9,
manteniendo los brazos extendidos y perpendiculares al tórax
de la víctima. Realizando las compresiones cargando
el peso del reanimador, haremos que descienda alrededor de
5 cm., y procuraremos mantener una relación compresión/descompresión
de 1:1.
Es recomendable que, al realizar las compresiones, las contabilicemos
en voz alta, con el fin de mantener una correcta relación
compresión/descompresión y un ritmo de 80 a
100 compresiones por minuto.
Fig. 9.
Complicaciones
del masaje cardiaco
La mayoría de las complicaciones al aplicar el masaje
cardiaco externo surgen como consecuencia de la incorrecta
elección del punto de masaje o de la situación
de las manos.
Entre las complicaciones más frecuentes podemos mencionar
las fracturas costales, las desinserciones condroesternales,
el neumotorax, e incluso las roturas hepáticas.
Posición
lateral de seguridad
Esta posición permite la prevención
de la obstrucción de la vía
aérea por la caída de la lengua hacia atrás
y la aspiración de contenido gástrico por encontrarse
la víctima inconsciente en posición de decúbito
supino. Se adopta haciendo rodar a la víctima hacia
el reanimador preservando en la medida posible el eje cabezatronco
y evitando lesionar, en el desplazamiento, los brazos o las
piernas (fig. 10).

Fig. 10.
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