Adolescencia y embarazo, un binomio en aumento
en España
Cada año alrededor
de 18.000 adolescentes se quedan embarazadas en nuestro
país a pesar del cada vez mayor abanico de métodos
anticonceptivos al que se tiene acceso. Y es que, según
los últimos estudios, un 40 por ciento de los jóvenes
de entre 15 y 24 años no toma medidas a la hora de
tener relaciones sexuales.
En
España cada día hay una niña abortando
y otra dando a luz. Éste es uno de los principales
datos que aparece reflejado en la última publicación
de la Asociación Española de Pediatría
de Atención Primaria (AEPAP).
Y es que, según
esta asociación, alrededor de 18.000 adolescentes
menores de 19 años se quedan embarazadas cada año
en nuestro país, y de ellas 7.000 deciden interrumpir
la gestación. Además, de estas 7.000 adolescentes,
800 sólo tienen entre 11 y 15 años, y sólo
la mitad decide continuar con el embarazo.
Estos datos, publicados
por la AEPAP, así como otros estudios que muestran
la escasa utilización de métodos anticonceptivos
por parte de los jóvenes, han provocado un importante
debate sobre la educación sexual de los adolescentes
españoles y su conducta a la hora de tener relaciones.
En este sentido, estos
expertos señalan, en cuanto a la actuación
de los médicos en lo referente a la anticoncepción,
que no existen leyes claras y concretas al respecto y que
se debe actuar "de acuerdo al espíritu de la
ética médica y atender en la medida de los
posible a las peticiones razonables de los adolescentes",
y que "como médicos, debemos ayudar a comprender
al resto de la sociedad que la adolescente con edad suficiente
para quedar embarazada, tiene también la edad suficiente
para recibir anticonceptivos".
Consecuencias de una
mala conducta sexual
La AEPAP también ha hecho
referencia en su publicación al otro riesgo al que
se enfrentan los adolescentes en las relaciones sexuales:
las enfermedades de transmisión sexual.
A este respecto, según
los expertos, los jóvenes que inician su actividad
sexual antes de los 14 años presentan dos veces más
incidencia de estas enfermedades que los que comenzaron
con más de 17.
Y ello, no obstante,
a pesar de que según esta asociación, con
la aparición del sida se están produciendo
modificaciones de la conducta sexual, con una demora de
la actividad sexual en las chicas, aunque no de los chicos.
Pero a estos riesgos
hay que añadir también las principales repercusiones
negativas que un embarazo no deseado conlleva, como son
la pérdida del seguimiento de los estudios, inseguridad,
miedo, problemas de autoestima, falta de recursos económicos,
etc. Y es que hay que tener en cuenta que hasta en un 40
por ciento de los casos no existe pareja estable o el padre
no asume su responsabilidad, además de las consecuencias
que acarrean los matrimonios forzados a causa de estos embarazos.
Los métodos
anticonceptivos
Otro
de los aspectos que preocupa a los profesionales y que la
AEPAP ha reflejado en su estudio, es el tiempo transcurrido
entre el comienzo de las relaciones sexuales con penetración
y la utilización de un método anticonceptivo
seguro.
A este respecto, en
una encuesta realizada por una multinacional farmacéutica,
se reflejaba que entre los adolescentes, este tiempo era
de tres meses para el 50 por ciento, 12 meses para un 21,5
y más de un año para el 28,5 por ciento de
los entrevistados.
Estos resultados concuerdan
con lo que ha señalado la AEPAP: que el método
más utilizado en las primeras relaciones sexuales
en la pubertad es el “coitus interruptus” o
marcha atrás, una práctica no eficaz para
evitar embarazos y que no protege de las enfermedades de
transmisión sexual.
En este sentido, el
estudio “Fotomatón joven sobre comportamiento
sexual y anticonceptivos de los jóvenes españoles”
que presentó el pasado mes de julio la ginecóloga
del Ayuntamiento de Madrid, Isabel Serrano, en el marco
de de los cursos de verano de El Escorial de la UCM, señala
que un 40 por ciento de los jóvenes de entre 15 y
24 años no usa ningún método anticonceptivo
y este porcentaje aumenta según disminuye la edad.
Además, según dicho trabajo, casi el 24 por
ciento confiesa haberse expuesto a riesgos de embarazo no
deseado y enfermedades de transmisión sexual y VIH,
en su mayoría por no haber empleado el preservativo,
bien por lo imprevisto de la relación, por no conocer
a la pareja o por estados de euforia relacionados con el
alcohol o las drogas.
Efectividad de estos
sistemas
En cuanto a los porcentajes
de efectividad de los métodos de prevención
en las relaciones sexuales, la AEPAP, señala que
el preservativo, que es el más utilizado entre los
jóvenes, fracasa en el 2-10 por ciento de los casos,
si bien esta cifra aumenta hasta un 14 por ciento en los
adolescentes.
Sin embargo, este índice
de fracasos es mayor en el caso del diafragma (hasta un
23 por ciento), pero menor en el dispositivo intrauterino
(3 por ciento), el anillo vaginal (2 por ciento) y con bastante
diferencia en los anticonceptivos hormonales orales combinados
(0,8 por ciento).
En concordancia con
estas cifras, los expertos de la AEPAP, señalan los
anticonceptivos orales como el método que más
ventajas ofrece. Es la medicación "más
inocua que existe", el tratamiento anticonceptivo "más
fiable del que disponemos" y no supone compromiso alguno
para la fertilidad futura, señalan.
No obstante, también
reflejan sus aspectos negativos, como son la no protección
contra enfermedades sexuales, la posibilidad de padecer
turgencia mamaria, posibles náuseas, vómitos,
depresión y debido a la toma diaria, un bajo cumplimiento
(20 por ciento de mal uso).
Un nuevo anticonceptivo:
el anillo vaginal
A
este respecto, cabe señalar la llegada a nuestro
país hace unos meses de un nuevo método alternativo
a la píldora, y que ya ha sido probado por un total
de 15.000 españolas, según ha señalado
el director técnico de los laboratorios Organon en
España, Javier Mira.
Se trata de un anillo
de plástico, elaborado con un material flexible,
que se coloca en la vagina y libera durante tres semanas
dosis muy bajas de hormonas que inhiben la ovulación.
Al cabo de 21 días se retira y siete días
después, que es el periodo que coincide con la llegada
de menstruación, vuelve a implantarse.
La principal diferencia
de este nuevo método con la píldora, que se
basa en el mismo principio, es que se aplica una vez al
mes, mientras que la pastilla "debe tomarse a diario",
según Mira.
Además, tal
y como señala el director técnico de Organon,
estudios internacionales han demostrado que este nuevo método
anticonceptivo sólo provoca efectos secundarios en
un 3 por ciento de usuarias, frente al 15 por ciento de
usuarias de la píldora.
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