La venta ilegal de medicamentos no autorizados: un delito contra la salud pública

Recientemente la sociedad española ha vivido otro grave episodio de fabricación y venta ilegal de medicamentos no autorizados, algo que en la actualidad parece estar al orden del día, sobre todo debido a la falta de control sobre especialidades farmacéuticas no registradas que se comercializan, así como a Internet, donde se pueden comprar fácilmente muchos de estos medicamentos no autorizados y también autorizados que requieren receta, sin control médico alguno.

Bajo el nombre de operación “Brujo”, la Guardia Civil llevó a cabo la semana pasada la desmantelación de una red de fabricación y comercialización ilegal de medicamentos no autorizados por el Ministerios de Sanidad y que eran recetados a enfermos de cáncer, sida, hepatitis o artrosis, bajo el nombre de Bio-Bac e Inmunobiol.

La acción se llevó a cabo en las ciudades de Madrid, Sevilla, Granada, Cádiz, Navarra, Coruña, Málaga, Tenerife, Barcelona, Mallorca, Valencia y Córdoba, y fueron arrestados 23 personas: 13 médicos, 3 homeópatas, un biólogo, un farmacéutico, un abogado y 4 auxiliares de un laboratorio clandestino. Además, fueron intervenidas cinco armas de fuego, más de 30.000 envases de Bio-Bac, entre orales e inyectables, y abundante material de laboratorio.

Los detenidos han sido acusados de ser presuntos autores de delitos contra la salud pública, intrusismo profesional y estafa, riesgo y tenencia ilícita de armas. También han sido imputadas otras 9 personas, varias de ellas farmacéuticos, y se ha desmantelado un laboratorio clandestino sito en la localidad de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) y desde el que se distribuían los medicamentos.

Al parecer, las primeras investigaciones fueron llevadas a cabo por la Agencia Española del Medicamento y otras autoridades sanitarias, que detectaron que la empresa fabricante de estos medicamentos contaba con la ayuda de algunos médicos y farmacéuticos para comercializar estos productos. Los facultativos aconsejaban a los pacientes con enfermedades graves que contactaran con la empresa fabricante para solicitar el producto, bien a través de los intermediarios que han sido detenidos, o bien utilizando una página de Internet. Los enfermos recibían el producto a través de empresas de mensajería.

Pero éste no ha sido el único caso de este tipo, y es que el Ministerio de Sanidad y Consumo ha detectado un total de 200 medicamentos "falsos" en lo que va de año, es decir productos que como el Bio-Bac se encuentran a la venta con supuestas indicaciones terapéuticas que no han sido evaluadas por la Administración competente y cuya presencia en el mercado, por tanto, es ilegal, según informó esta misma semana la propia responsable de este departamento, Ana Pastor.

Un producto “inocuo” procedente de una vacuna que nunca fue autorizado
Según los investigadores, se desconoce el número exacto de personas que estén o hayan sido tratadas con estos "fármacos”. Por ello desde el ministerio se ha recomendado a los pacientes que hayan utilizado los mismos que abandonen inmediatamente su consumo y acudan a su médico especialista para que éste les prescriba el tratamiento convencional o, en caso de que lo hubiesen abandonado, se los reinstaure.

Por su parte, la ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, aseguró esta semana en rueda de prensa, que el producto "clandestino" Bio-Bac es "inocuo" y no entraña ningún peligro para la salud, según los datos sobre su composición y funcionamiento de los que dispone el Departamento que dirige, y que no cumple los requisitos para ser un medicamento de "seguridad, eficacia y calidad", aunque insistió en transmitir un “mensaje de tranquilidad” a los ciudadanos, haciendo especial hincapié en la importancia de que los pacientes afectados no dejen de tomar el tratamiento convencional que les haya prescrito su médico. Recordó, además, que la normativa española establece que los medicamentos tienen que ser seguros y eficaces, para lo cual tienen que estar controlados por las autoridades sanitarias y ser dispensados en farmacias o centros hospitalarios.

En cuanto a la disponibilidad de este tipo de productos en el mercado, el director general de la Agencia, Fernando García Alonso, fue tajante al afirmar que "el medicamento nunca ha estado autorizado" por lo que no puede denominarse así, y descartó además que pueda comercializarse como fórmula magistral, ya que, como precisó la ministra, estas preparaciones son medicamentos.

La razón, por tanto, por la que el producto no se hubiera retirado antes del mercado, pese a que como la propia ministra relató, Sanidad tuvo conocimiento de una "autovacuna de enzimas vivientes para el tratamiento del cáncer" desde el año 1967 y en 2000 se conoció un sitio en Internet que lo promocionaba, ya con el nombre por el que se conoce ahora, Pastor explicó que para retirar un fármaco clandestino "se tiene que tener información de que se está vendiendo", lo que no ha ocurrido hasta el momento actual.

También señaló que "se han seguido en todo momento las pesquisas oportunas y convenientes", recordando que el Ministerio ha requerido la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado por tratarse de un medicamento clandestino y que el tiempo que se haya tardado en actuar, así como la administración de la Justicia no es responsabilidad de su Ministerio ni puede opinar al respecto. En este sentido, García precisó que "siempre ha sido el mismo medicamento, pero ha cambiado el nombre y no ha habido una venta continua" del mismo durante todos esos años. Además, añadió que aunque Bio-Bac nunca ha sido un medicamento, sus promotores pudieron aprovecharse en su momento de "lagunas legales" para iniciar su comercialización como fórmula magistral.

Y es que, según Pastor, la línea de sanciones, dictámenes y sentencias contra el compuesto comenzó en 1970, tres años después de que el farmacéutico Fernando Chacón desarrollase una ‘autovacuna de enzimas vivientes contra el cáncer’ que acabó convertida en Bio-Bac, y que nunca fue autorizado.

Internet, el paraíso de la venta de fármacos ilegales
Dentro de este marco de venta de medicamentos ilegales Internet ha logrado un puesto muy importante, algo que cada vez está preocupando más a la sociedad médica, puesto que el comercio de fármacos a través de la red es una práctica prohibida en toda Europa, y en España es imprescindible la labor del farmacéutico a la hora de dispensar medicamentos y la del médico como único profesional capaz de prescribirlos. Pero son muchas las personas que se “saltan” esta vía y utilizan Internet para adquirir sin ningún control fármacos.

Ya el pasado mes de junio se presentó un estudio elaborado por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) cuyo objetivo fue, además de analizar este tipo de venta y pedir medidas a Sanidad contra esta práctica, localizar la denominadas “pseudofarmacias virtuales” o “ciberfarmacias” en las que con muy pocos datos se pueden adquirir medicamentos, muchos de los cuales están prohibidos en nuestro país. Además, en la mayoría de estas páginas no existe ningún tipo de advertencia sobre las contraindicaciones de los fármacos o su incompatibilidad con algún otro medicamento.

En esta investigación se pudo comprobar el fácil acceso que existe a estas páginas web que se convierten en tiendas virtuales de fármacos con tan sólo aportar algunos datos como son el nombre, la dirección y el teléfono de contacto. Después, el usuario elige el tipo de medicamento que desea y la cantidad del mismo que quiere recibir, y la forma de pago es a través de la tarjeta de crédito.

Para Mónica Cavagna, técnica de la OCU responsable del estudio, la compra también es “peligrosa” en Internet porque la mayoría de los fármacos llegan a su destino en condiciones no óptimas para su consumo. Cavagna también añadió que “se calcula que el 20% de los medicamentos que se compran a través de Internet son detenidos en la aduana”, lo que no evita que en muchas ocasiones el producto, originario países como EEUU, Nueva Zelanda, las islas Fiji, Brasil o Tailandia, llegue a su destino.

Según declaró entonces José María Múgica, director nacional de la OCU, sería “necesario que las autoridades pusieran en marcha mecanismos para dificultar por lo menos el acceso a estas páginas”. Aunque “es también responsabilidad de los usuarios el acudir a los centros adecuados para adquirir los medicamentos”, aseguró Múgica. El director nacional de la OCU destacó el papel fundamental del farmacéutico en la dispensación e instó a estos profesionales a incorporar las nuevas tecnologías a su forma de trabajo. “Pueden existir las farmacias virtuales pero siempre que exista la certeza de que detrás de ellas se encuentra un profesional”.

¿Qué pueden hacer los afectados?
Después de esta llamada de atención de la OCU, y como colofón al caso Bio-Bac, se ha iniciado una movilización en la que se pide a Sanidad una rápida y eficaz intervención en la creación de medidas para controlar esta práctica que además de ilegal puede ser perjudicial para la salud.

Para muestra un botón: el Ministerio de Sanidad y Consumo tuvo que atender un millar de llamadas de afectados por los fármacos Bio-Bac e Inmunobiol en el transcurso de las primeras veinticuatro horas de funcionamiento de las líneas telefónicas que se habilitaron para este fin.

Este ministerio, por su parte, ha indicado que todas aquellas personas que quieran poner una denuncia sobre estos productos pueden presentarla en la Consejería de Sanidad de su Comunidad Autónoma, en la comisaría de policía más cercana o en el cuartel de la Guardia Civil, si residen en el medio rural.

También la presidenta de la Asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, anunció la semana pasada su intención de promover una demanda colectiva contra los responsables de la red de fabricación y distribución del medicamento ilegal Bio-Bac a la que se pueden sumar todos los afectados. “No se puede jugar con la salud y expectativas de las personas”, señaló Flores, y añadió que El Defensor del Paciente se va a poner en contacto con el Fiscalía General del Estado para abra diligencias informativas de oficia ante unos hechos constitutivos a su juicio de presuntos delitos de estafa y contra la salud pública.

La polémica sobre las medidas de control
En cuanto a la Unión de Consumidores de España, (UCE), esta aseguró que en abril de 2000 denunció Bio-Bac ante la Dirección General de Salud Pública tras detectar la publicidad que lo vendía como un tratamiento alternativo de enfermedades oncológicas, degenerativas e inmunológicas. Según informó en un comunicado la pasada semana, dicha denuncia fue objeto del “oportuno expediente administrativo” y la posterior detención de las personas encargadas de la empresa. UCE también agregó que “a pesar de la gravedad del asunto, no se había intervenido “con agilidad” sobre este tipo de empresas fraudulentas”, por lo que estimó que la Administración “debe poner los medios para controlar y evitar este tipo de delitos”.

Esta misma queja ha sido expresada por el PSOE, quien presentó a la Mesa del Congreso una Proposición no de Ley sobre actuaciones urgentes en materia de control de fabricación, publicidad y venta de medicamentos por Internet y otros circuitos no regulares, para su debate en la Cámara baja a fin de evitar que su “dudosa eficacia” ponga en peligro la salud de pacientes y ciudadanos.

Y es que, a tenor de este grupo político, "está claro que ha habido un fallo en el control", según señaló Consuelo Rumí, secretaria de Políticas Sociales del PSOE, que añadió que el hecho de que los mecanismos de alarma no hayan funcionado correctamente ha derivado también en una "falta de eficacia y de agilidad" a la hora de actuar de manera urgente que "podrían poner en peligro la salud de pacientes y ciudadanos". De ahí, la necesidad de establecer un "control urgente, a una inspección eficaz, que no permita fraude engañoso, ya sea inocuo o no el producto", añadió.

En concreto, el texto remitido al Congreso insta al Gobierno a "desarrollar, en colaboración con las comunidades autónomas, una actuación especial y urgente mediante acciones extraordinarias de control e inspección, contra la fabricación, venta y distribución de sustancias y productos supuestamente terapéuticos en la red de Internet y otros circuitos no regulares, que con su dudosa eficacia ponen en peligro la salud de pacientes y ciudadanos".

Según Rumí, la venta continuada del fármaco, cuya autorización de comercialización fue denegada por la Agencia Española del Medicamento, ha constituido un "fraude" y ha sido "demasiado" el tiempo transcurrido entre la denuncia de estas operaciones y la actuación del Ministerio.

Por su parte, la ministra de Sanidad y Consumo aseguró durante su intervención en el Pleno del Senado celebrado ayer que el Ministerio actuó con “contundencia y celeridad” contra la fabricación y comercialización de los medicamentos “fraudulentos” Bio-Bac e Inmunobiol, y señaló que “todas las medidas actuales y futuras tendrán como objetivo último la defensa de los pacientes y velar por la calidad, la seguridad y la eficacia de los medicamentos”.

“Vamos a seguir actuando con celeridad y eficacia para que los ciudadanos sientan que viven en uno de los países donde el sistema de la política del medicamento es más seguro”, concluyó Pastor, añadiendo que, a su juicio, lo más importante es trasladar a los ciudadanos que estos productos se prescriben por los profesionales sanitarios y se dispensan en las oficinas de farmacia.

Éste ha sido también el consejo unánime que desde el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos se ha lanzado. Su presidente, Pedro Capilla, ha recomendado a los enfermos que no se dejen llevar por “falsas expectativas” y sigan el consejo de los profesionales de la salud.

 

 

 

Fecha de publicación: noviembre 2002

Redacción Saludalia

 

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