¿Es necesario prepararse para la llegada de un hijo?
¿Dónde o cómo obtener esta preparación?
¿Cómo elegir donde ir? ¿En qué consisten?


¿Es necesario prepararse para la llegada de un hijo?
No hace muchos años, el prepararse para la llegada de un futuro hijo consistía simplemente en cuidar la alimentación y demás hábitos y esperar durante nueve meses hasta el momento del parto, sabiendo que el dolor que iba a acompañar dicho proceso iba a ser intenso. En los últimos años esta situación ha cambiado y los futuros padres se preocupan por informarse adecuadamente, prepararse física, psicológica y emocionalmente para la llegada de un hijo, y por adoptar una actitud positiva ante la nueva situación.

La preparación al parto abarca embarazo, parto y puerperio, y tiene como objetivo:

  Proporcionar información sobre hábitos saludables para la mujer.
  Explicación de los cambios físicos y psíquicos.
  Consejos para aliviar posibles molestias.
  Preparar a la embarazada para el momento del parto y reducir la posibilidad de intervención médica y realización de cesárea.
  Informar sobre tipos de tratamientos para el dolor.
  Ayudar a mantener una actitud positiva ante el embarazo.
  Ayudar a los padres a comunicarse, identificar preocupaciones que puedan surgir después del parto y proporcionar los conocimientos necesarios para actuar con responsabilidad.
Información para la elección de la lactancia adecuada y cuidados del recién nacido.


¿Dónde o cómo obtener esta preparación?
Hay varias formas de obtener la preparación necesaria, como por ejemplo mediante la lectura de libros al respecto o la utilización de medios audiovisuales.

La asistencia a los cursos o talleres de preparación al parto es otra opción, la cual puede ofrecer ventajas adicionales para los padres, ya que suelen constar de una parte teórica y otra práctica, y se celebran en grupo con lo que se pueden compartir experiencias con otros padres.

Los cursos son impartidos por entidades públicas y privadas, por equipos de médicos especialistas (obstetras, pediatras, anestesiólogos) y por personal sanitario (matronas, psicólogos, puericultores). El contenido de los mismos suele ser similar.


¿Cómo elegir donde ir? ¿En qué consisten?
El médico ginecólogo-obstetra que sigue el embarazo puede recomendar un curso determinado, o la recomendación puede venir de parte de familiares o amistades que ya hayan asistido con anterioridad a este tipo de cursos.

Los cursos de preparación al parto, con algunas diferencias de unos a otros, suelen constar de:

Clases teóricas:
Explicación sobre técnicas de relajación y respiración, conceptos en anatomía y fisiología del embarazo, hábitos saludables durante la gestación, información sobre el parto, explicación de lo que son las contracciones, la analgesia y la anestesia en obstetricia.

Clases prácticas:

 

Técnicas de relajación: Existen diferentes métodos. Tienen como objetivo fundamental disminuir la tensión nerviosa que puede surgir del desconocimiento, miedo y molestias propias de esta etapa. Con una relajación adecuada se puede conseguir disminuir la fatiga durante el periodo de gestación, mejorar el insomnio, aceptación de los cambios físicos y psíquicos, hacer frente a cualquier posible situación adversa. En cuanto al momento del parto, permite hacer frente mejor al dolor y la fatiga propios del mismo, disminuyendo las complicaciones durante dicho proceso.
Ejercicios de gimnasia prenatales: Se realizan con el fin de tonificar la musculatura de la futura madre e irse adaptando poco a poco a los cambios físicos que se producirán. Es importante realizar estos ejercicios bajo control médico (ejercicios circulatorios, pélvicos, abdominales, pectorales y perineales). Asimismo, la realización de estos ejercicios ayuda a combatir determinadas molestias que pueden surgir a lo largo de la gestación.
Medidas posturales: Para evitar o aliviar el dolor lumbar que suele comenzar avanzada la gestación, entre el quinto y séptimo mes, se suelen recomendar una serie de medidas posturales y mantener posiciones correctas durante el descanso. No coger peso, y si se hace, repartirlo en cargas menos pesadas. Coger las cosas del suelo agachándose, doblando las rodillas, mantener la espalda lo más recta posible. Es aconsejable dormir acostada de lado con las rodillas dobladas, o con un cojín entre las mismas. Siempre que se siente, procurar apoyar la zona lumbar, y si es necesario, colocar los pies en alto. Evitar estar de pie mucho tiempo innecesariamente.
Técnicas de respiración: La realización de ejercicios de respiración proporciona una serie de beneficios para la madre y el feto a lo largo del embarazo y durante el parto. Con la realización adecuada de estos ejercicios se conseguirá una mayor oxigenación para la madre y para el futuro hijo. Los cambios físicos durante el embarazo, especialmente el aumento de peso, exigen un mayor esfuerzo muscular, llegando a ser máximo durante el parto, siendo necesaria una mayor cantidad de oxígeno. Asimismo, la respiración del feto hasta su nacimiento se realiza a través de la sangre de la madre, por lo que una adecuada respiración materna garantiza un correcto desarrollo fetal. Cada contracción equivale a una respiración. Así, durante la fase de dilatación, con la respiración se podrá controlar el dolor y una oxigenación adecuada al mismo tiempo.

Clases de puericultura:
Todo lo relativo al bebé ya nacido. Lactancia y controles pediátricos. Todos los cuidados necesarios del bebé. Alimentación durante el primer año de vida. Vacunación. Prevención y tratamiento de las situaciones más frecuentes.

Clases postparto:
Impartidas un mes y medio después del parto para recuperación física y análisis de posibles problemas relativos al postparto.

 

 

Fecha de publicación: 30 de octubre de 2002

Comite Editorial Saludalia

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