|
¿Qué
es el cáncer de pulmón?
El cáncer de pulmón
es una enfermedad tumoral maligna que se produce por un
crecimiento descontrolado de células anormales (malignas),
procedentes de cualquier tejido del organismo (pulmonar
o no). Debido a este crecimiento incontrolado se lesionan
las estructuras normales que le rodean al comprimirlas o
invadirlas. Además, estas células malignas
son capaces de diseminarse por los vasos sanguíneos
y los vasos linfáticos e invadir a otros órganos,
es lo que se conoce como metástasis.
En otras ocasiones las células tumorales generan
sustancias, generalmente hormonas, en cantidades superiores
a las que genera el organismo en condiciones normales, produciendo
lo que conocemos como síndromes paraneoplásicos.

¿Cuáles
son las causas del cáncer de pulmón?
Existen diversos agentes importantes
en la génesis del cáncer de pulmón,
entre ellos juega un papel de primer orden el humo procedente
del tabaco. Ciertos tipos de exposición laboral,
como ocurre en la minería, industria química
etc., también incrementan el riesgo de padecer esta
enfermedad. Por último, la polución ambiental,
los factores genéticos del individuo y la dieta,
han cobrado un papel indiscutible en el desarrollo de estos
tumores. Actualmente, se piensa que existen diversos factores,
dependientes del enfermo, fundamentalmente de carácter
genético, que condicionan una predisposición
individual que al interactuar con los factores ambientales,
sobre todo el tabaco y la exposición laboral, puede
promover la aparición del cáncer de pulmón.
| |

Tabaco: El tabaco es responsable aproximadamente del
90 % de los casos de cáncer de pulmón,
incluyendo alrededor de un 25% que tiene lugar en
personas no fumadoras. Estos tumores podrían
prevenirse con el abandono del hábito tabáquico,
que es, por tanto, la primera causa prevenible.
| |
Cuando se consume un cigarrillo se origina una
corriente principal de humo, que es inhalada por
el fumador y que contiene el 25% del total, y
una corriente lateral, con el 75% restante, procedente
de la combustión pasiva del tabaco, que
pasa al aire ambiente. En ambas corrientes de
humo se han encontrado productos cancerígenos.
Actualmente el riesgo en los fumadores pasivos
está adquiriendo una importancia creciente,
siendo de 1,5 respecto a los no fumadores, generando
del 3 al 5 % de los cánceres de pulmón.
Uno de cada cuatro cánceres de pulmón
en pacientes no fumadores proviene de la exposición
al humo del tabaco y en USA mueren 500 varones
y 1.500 mujeres anuales por esta causa.
La inhalación
reiterada del humo del tabaco produce ciertos
cambios en la mucosa bronquial: pérdida
de los cilios en las células bronquiales,
hiperplasia del epitelio
bronquial y alteraciones en los núcleos
de las células. Estas alteraciones pueden
ser reversibles cuando se abandona el consumo
de tabaco. Como detalle interesante, recordemos
que el riesgo de padecer cáncer de pulmón
cuando se ha sido fumador moderado, disminuye
paulatinamente y probablemente se iguale al de
los no fumadores en 10 ó 15 años. |
Exposición laboral: Se considera la segunda
causa en importancia después del tabaco. Sin
embargo, existen diversas circunstancias que limitan
la obtención de datos precisos sobre los efectos
de la exposición a sustancias cancerígenas
en el ámbito laboral, ya que es un hecho frecuente
que los trabajadores expuestos fumen y se produzca
entonces una sumación o potenciación
de los efectos negativos de ambos. Esto se pone claramente
de manifiesto en los trabajadores que están
en contacto mantenido con el asbesto (astilleros y
minas), los cuales, si no son fumadores, tienen un
riesgo de padecer cáncer de pulmón entre
1.4 y 5 veces superior al de la población general
no fumadora, pero si además del contacto con
el asbesto, fuman, el riesgo de padecer cáncer
es muy superior.
El asbesto y las radiaciones son los agentes del mundo
laboral de mayor importancia como causa del cáncer
de pulmón, pero existen otros metales como
el arsénico (minas y fundiciones), níquel
(refinerías), cromo (cromados metálicos)
que también pueden estar asociados a un mayor
riesgo de padecer esta enfermedad.
Los trabajadores de minas expuestos a radiaciones,
cuyo efecto cancerígeno se debe a la inhalación
de productos de desintegración del radón
procedente de diversas gangas de metales, los expuestos
a ésteres (laboratorios) y gas mostaza (fábricas),
también tienen un mayor riesgo de padecer cáncer
de pulmón.
Es necesario tener en cuenta, que además de
la exposición propiamente dicha y el efecto
añadido del humo del tabaco, existe otro factor
que influye en el riesgo de padecer cáncer
de pulmón en las personas expuestas, que es
el período de latencia o el tiempo durante
el cual se ha estado expuesto a dichas sustancias.
Polución: No existe una opinión unánime
respecto al papel que juega la contaminación
medioambiental en la génesis del cáncer
de pulmón. Al parecer existe un riesgo superior
de padecer esta enfermedad en las áreas urbanas
que en el ambiente rural.

Factores genéticos: La respuesta individual
a la exposición a los diferentes factores comentados,
sugiere que existen ciertos factores genéticos
implicados. Así, el riesgo de padecer cáncer
de pulmón es mayor en las personas con familiares
de primer grado que han sufrido otro tipo de tumor,
que en la población general. El hecho significativo
de que sólo el 20 % de los fumadores habituales
desarrollen cáncer de pulmón, se atribuye
a estos factores genéticos. Se piensa, que
existen personas genéticamente predispuestas,
y se barajan diferentes teorías para explicar
el papel de los factores medioambientales en la aparición
final de la enfermedad.
Dieta: Se ha especulado con el papel de ciertas vitaminas,
fundamentalmente las vitaminas A y C, como protectoras
de las mucosa bronquial, bien por su capacidad de
inactivar los radicales libres de las sustancias agresoras,
o por su capacidad de regular de forma precisa ciertas
funciones celulares, a través de distintos
mecanismos.
|
|