¿Cómo
se diagnostica el derrame pleural?
SOSPECHA CLÍNICA DE DERRAME PLEURAL,
basándose en los síntomas y signos clínicos
que presenta el paciente: disnea, tos seca irritativa
y dolor torácico, acompañados de disminución
del murmullo vesicular en la auscultación pulmonar
y de la transmisión de las vibraciones vocales.
CONFIRMACIÓN DIAGNÓSTICA
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DE LA CAUSA
La causa del derrame sospecharse en función
de las características clínicas del
paciente.
El análisis del líquido pleural extraído
mediante una Toracocentesis diagnóstica,
prueba sencilla que permite realizar un diagnóstico
de la causa del derrame en el 25% de los pacientes,
y es útil en la orientación diagnóstica
hasta en un 90% de los casos.
La
toracocentesis es la técnica clave en el estudio
de la causa de todo derrame pleural. Su objetivo es
la obtención de líquido pleural. Esta
indicada siempre que exista cantidad de líquido
suficiente. El líquido pleural se obtiene mediante
una punción a través de la piel en el
lugar donde se localiza el derrame. Previa a la punción
se suele instilar una pequeña cantidad de anestésico
local (lidocaína) con una aguja intramuscular.
Es normal la sensación de picor ó escozor
al inyectar el anestésico local y una sensación
de presión al insertar la aguja en el espacio
pleural. En el líquido se realiza un estudio
de las células que contiene (leucocitos, hematies,
entre otras) y se determinan algunos parámetros
útiles como la glucosa, el pH, la LDH, entre
otros. También se debe descartar la existencia
de células malignas y hacer cultivos microbiológicos.
Los parámetros citados ayudan a diferenciar
entre transudado y exudados. Se debe realizar una
radiografía de tórax antes y después
de la toracocentesis.
La toracocentesis no es una técnica que se
realice fuera del ámbito hospitalario, aunque
sus complicaciones son escasas cuando es realizado
por médicos. No presenta grandes dificultades
y tiene una buena rentabilidad tanto diagnóstica
como terapéutica. El paciente debe firmar un
consentimiento informado previo a la realización
de la prueba.
Si a pesar de realizar esta prueba no se llega al
diagnóstico es preciso realizar otras pruebas
como la Biopsia pleural, esta prueba
se debe realizar cuando ante el hallazgo de un exudado
el análisis del líquido y las pruebas
diagnósticas realizadas no sean concluyentes,
se hace también mediante una punción
a través de la pared torácica y consiste
en coger una pequeña muestra de pleura para
analizar. La muestra de tejido pleural debe ser analizada
por el anatomopatólogo para descartar malignidad
y por el microbiólogo que estudiará,
entre otras, la posibilidad de tuberculosis. Esta
prueba es muy útil cuando se sospecha tuberculosis
y en caso de sospecha de malignidad.
En el análisis de sangre se deben solicitar
todos aquellos parámetros que ayuden a identificar
la causa del derrame. En el grupo de pacientes sin
diagnosticar, se debería realizar un TAC abdominal,
una fibrobroncoscopia, …entre otras, para llegar
al diagnóstico definitivo.
Si una vez realizada estas pruebas aún no
se conocen las causas del derrame y el paciente se
encuentra en una situación estable sin pérdida
de peso, fiebre, ni otros datos clínicos que
sugieran malignidad, y además, el derrame pleural
ocupa menos de la mitad del hemitórax afecto
y contiene pocos linfocitos, la probabilidad de padecer
tuberculosis ó un tumor maligno, es pequeña,
por lo que se puede realizar seguimiento clínico
y actuar según evolución. En los casos
en los que se siguen sospechando estas causas puede
ser de utilidad la realización de una Toracoscopia,
prueba diagnóstica que permite visualizar la
cavidad pleural y la toma dirigida de biopsias, a
través de un tubo con una lente que se introduce
en la cavidad pleural mediante una incisión
en la pared torácica.
Si la prueba anterior no se puede realizar o no ha
sido de ayuda para diagnosticar al paciente se debe
valorar la Toracotomía diagnóstica
(intervención quirúrgica en la que se
abre el tórax para coger una muestra para el
estudio de la zona afectada). La indicación
de pruebas invasivas lleva asociada una valoración
individualizada según cada paciente.
Una vez agotadas las medidas diagnósticas,
en el derrame sin etiología conocida se deberá
realizar seguimiento y observación durante
dos años como mínimo.

Tratamiento
del derrame pleural
En general para evitar el dolor y la tos se suelen
prescribir analgésicos y antitusígenos.
Cuando se conoce la causa el tratamiento del derrame
pleural es el tratamiento de la causa que lo produce.
Cuando se confirma que el derrame pleural es sangre
(hemotórax) o pus (empiema) será necesario
la colocación de un tubo para drenar el líquido
acumulado, ya que, en ambos casos tienen a organizarse
y encapsularse.
En ocasiones, cuando el volumen de líquido
es importante e impide la correcta ventilación
es necesario evacuar el líquido de la pleura
mediante una toracocentesis evacuadora. La evacuación
de un derrame pleural debe realizarse siempre muy
lentamente, sin ejercer presiones negativas demasiado
altas en el espacio pleural y debe extraerse el
volumen de líquido suficiente para aliviar
la disnea, no más de 1500 ml de una sola
vez.