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¿Qué es la oxigenoterapia?
La oxigenoterapia como
su propio nombre indica es la utilización de
oxígeno como tratamiento de una enfermedad.
Los efectos beneficiosos de esta terapia se establecieron
en los años 80 basándose en la experiencia
clínica y las publicaciones científicas
que pusieron de manifiesto que la mortalidad de los
pacientes con EPOC avanzada disminuye cuando reciben
tratamiento con oxígeno de forma continua. Además,
se ha demostrado que la calidad de vida de estos pacientes
es notablemente mayor.
El tratamiento con oxígeno
está indicado en las enfermedades respiratorias
cuando las cifras de oxígeno en sangre arterial
son bajas (hipoxemia).

¿Cómo se demuestran los niveles bajos
de oxígeno en sangre arterial?
Muchas
enfermedades respiratorias se caracterizan porque el
intercambio gaseoso del pulmón no se realiza
correctamente. El pulmón es incapaz de captar
el oxígeno adecuadamente del aire respirado y
pasarlo a la sangre, apareciendo lo que se denomina
insuficiencia respiratoria. Ésta puede ser demostrada
si medimos la cantidad de oxígeno que el paciente
tiene en sangre arterial, mediante una gasometría.
La sangre que se
utiliza para analizar los valores de oxígeno
debe ser arterial por lo que se debe pinchas una arteria,
que habitualmente es la radial.
En los últimos
años se ha desarrollado una nueva técnica
que permite tener una idea aproximada del grado de oxigenación
de un paciente es la denominada pulsioximetría,
que aunque es menos exacta que la gasometría,
no precisa realizar extracción de sangre y se
obtiene fácilmente colocando un dedo del paciente
en un sensor con forma de dedal.
Los niveles bajos de
oxígeno en sangre arterial pueden deberse a situaciones
agudas o crónicas.

Oxigenoterapia en situaciones agudas
Esta indicado tratar con
oxígeno de forma aguda a cualquier enfermo respiratorio
que presente en sangre unas cifras de oxígeno
en sangre arterial por debajo de 50 mmHg determinado
en una gasometría arterial.
Pacientes que estaban
previamente sanos y sufren una enfermedad respiratoria
aguda con unos valores de oxígeno en sangre arterial
por debajo de 60 mmHg.
Otras enfermedades
agudas, con unos niveles de oxígeno en sangre
mayores de 60 mmHg pero en las que pueden producirse
cambios bruscos (por Ej. en la agudización grave
del asma, en la embolia pulmonar, hemorragia graves,
etc).
Situaciones en
las que el oxígeno en sangre arterial se mantiene
en concentraciones normales pero existe unas hipoxemia
a nivel de los tejidos por fallo cardíaco o alteraciones
en la hemoglobina (anemia, etc.).
Las situaciones
descritas se dan en pacientes que habitualmente requieren
ingreso o al menos observación hospitalaria.

Oxigenoterapia en situaciones crónicas
Cuando
un paciente presenta unos niveles de oxígeno
bajos en sangre por presentar una enfermedad crónica
respiratoria requiere recibir tratamiento con oxígeno
al menos 16 horas diarias, para que el tratamiento consiga
su efecto, por lo tanto deberá recibir el tratamiento
en su domicilio, por ello se habla de oxigenoterapia
crónica domiciliaria.
Son muchas las enfermedades que pueden conducir en su
evolución a una insuficiencia respiratoria crónica
y por tanto que podrían precisar tratamiento
con oxígeno. Sin embargo hasta ahora sólo
ha demostrado ser beneficiosa en los pacientes con EPOC,
que presentan cifras de oxígeno en sangre inferiores
a 55-60 mmHg. En otras enfermedades que presentan hipoxemia
aunque no están claros los beneficios también
se acepta la instauración de este tratamiento
si se cumplen los niveles de oxígeno establecidos.
Generalmente hay que esperar un periodo de tres meses
para comprobar con una nueva gasometría que el
paciente continúa manteniendo el grado de hipoxemia,
antes de considerar definitiva la indicación
de oxigenoterapia.

Premisas que se han de cumplir para el tratamiento crónico
con oxígeno
Existen
una serie de premisas fundamentales a la hora de prescribir
oxigenoterapia domiciliaria:
Es importante que el paciente deje de fumar. No sólo
por el riesgo de incendio o explosión que origina
el fuego próximo a las fuentes de oxígeno,
sino también, porque los beneficios que produce
la administración de oxígeno se verán
contrarrestados por el mantenimiento del hábito
tabáquico, dejando de ser útil la oxigenoterapia.
Es igualmente importante el grado de colaboración
del paciente, ya que debe mantener un tratamiento durante
toda la vida y al menos durante 16 horas diarias (incluidas
las de sueño).
Se ha de saber que no necesariamente
desaparece la fatiga y que con mucha probabilidad el
tratamiento deberá mantenerse de por vida, sin
que sea compatible con una existencia autónoma
e independiente.
No existe riesgo de explosión o incendio, siempre
y cuando se observen y cumplan las medidas higiénicas
y cuidados que el sistema precisa.

¿Qué dosis de oxígeno se necesita?
La dosis de oxígeno que debe
ser la suficiente para mantener una cifra de O2 superior
a 60 mmHg o una saturación medida por pulsioximetría
superior al 93%.
La dosis generalmente empleada oscila entre 1 y 2 litros
por minuto administrados por gafas nasales.
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