¿Qué es la Sarcoidosis?
¿Qué produce la Sarcoidosis?
¿Cuándo sospechar Sarcoidosis?
¿Cómo saber o confirmar que se tiene Sarcoidosis?
Tratamiento ¿cómo se soluciona?
Pronóstico y complicaciones ¿Qué consecuencias puede tener?

 

¿Qué es la Sarcoidosis?
La Sarcoidosis es una enfermedad de causa desconocida que afecta a múltiples sistemas del organismo y que afecta principalmente a sujetos jóvenes. Prácticamente se puede afectar cualquier órgano, aunque el pulmón y los ganglios linfáticos suelen ser los más afectados.

La mayoría de los enfermos con Sarcoidosis mejoran espontáneamente. No obstante un 20-25% desarrollan problemas respiratorios crónicos y en algunos casos, la enfermedad puede llegar a ser fatal.

Aunque es una enfermedad de distribución mundial, la incidencia es distintas de unos países a otros dependiendo de la raza. En España se estima que afecta entre 1,2-1,4/100.000 habitantes. El 80% de los casos ocurre en personas entre 20 y 45 años de edad. La Sarcoidosis es ocho veces más frecuente en la raza negra y algo más habitual en las mujeres.

 

¿Qué produce la Sarcoidosis?
La causa de la enfermedad es desconocida y a pesar de los numerosos intentos realizados para demostrar la causa responsable, hasta ahora no ha podido ser posible.

 

¿Cuándo sospechar Sarcoidosis?
La sarcoidosis es una enfermedad leve en gran número de casos, llegando a pasar inadvertida en muchos pacientes. La enfermedad puede presentarse de forma subaguda o crónica, con manifestaciones exclusivamente pulmonares, o afectando a múltiples sistemas.

Se presenta con mayor frecuencia entre los meses de febrero y mayo.

Forma subaguda

 
Es la forma más frecuente de presentación, más del 50% de los casos. Se presenta como dolor en múltiples articulaciones, lesiones en la piel a modo de nódulos inflamatorios dolorosos, fiebre, falta de apetito, pérdida de peso, entre otros.

Los nódulos inflamatorios se localizan habitualmente en las extremidades inferiores, suelen presentar un color rojo-violáceo, hacen relieve sobre la piel y son dolorosos (se conocen como eritema nodoso). Aparece en las primeras fases de la enfermedad y es signo de buen pronóstico.

Esta es la forma de presentación conocida como síndrome de Löfgren

El resto de las formas subagudas se manifiestan generalmente por síntomas respiratorios: dificultad para respirar, tos, dolor torácico; y síntomas generales inespecíficos como febrícula, falta de apetito, pérdida de peso. En estos casos las lesiones nodulares están ausentes.

Forma crónica

Se caracteriza por afectar al pulmón presentándose un cuadro clínico similar al de otras enfermedades crónicas respiratorias. En estos casos se suelen acompañar de manifestaciones en otros órganos y sistemas: piel, ojos, etc… Representan el 25-30 % de los casos. Se caracteriza por afectar al pulmón presentándose un cuadro clínico similar al de otras enfermedades crónicas respiratorias.

En la sarcoidosis pueden verse afectados otros órganos además del pulmón:

Piel

Son muy diversas, aunque el más frecuente es el eritema nodoso también se pueden presentar otro tipo de lesiones más específicas.

Ojos

La afección más frecuente es una uveítis anterior o posterior (inflamación de una de las capas internas del ojo), queratitis seca (inflamación de la cornea) o un edema de papila.

Sistema Nervioso

Parálisis facial, multineuritis.

Articulaciones

Inflamación de las articulaciones preferentemente de las falanges proximales y de los metatarsianos.

Hígado

Puede estar afectado pero lo más habitual es que se produzcan sólo alteraciones en los valores de las pruebas bioquímicas, que se detectan en los análisis de sangre, excepcionalmente se produce una afectación grave hepática.

Corazón

Poco frecuente y sólo en la forma crónica evolucionada.

Suelen aparecer trastornos en el ritmo cardíaco que se detectan en un electrocardiograma.

Riñón

Se puede afectar y generalmente se producen calcificaciones debido a la eliminación excesiva de calcio en la orina.

Otras alteraciones

Aumento de calcio en la sangre, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos (adenopatías) que suelen ser dolorosos y otras alteraciones como aumento de tamaño del bazo, etc.

 

¿Cómo saber o confirmar que se tiene Sarcoidosis?
La sarcoidosis es una enfermedad leve en gran número de casos, llegando a pasar inadvertida en muchos pacientes.

También las pruebas funcionales respiratorias (espirometrías, etc..) se consideran pruebas fundamentales para el diagnóstico, pronóstico y control de la enfermedad.

El diagnóstico de sospecha se realiza por la historia clínica y la radiografía de tórax, además se deben realizar una serie de test en el análisis de sangre, y para confirmar el diagnóstico, es preciso realizar una biopsia de alguna de las lesiones que se detecten en la piel, en los ganglios, en el pulmón, etc.

En el análisis de sangre se detectan las alteraciones que presentan el sistema inmune (número y tipo de linfocitos, etc.), el aumento de inmunoglobulinas y el aumento de calcio, entre otros. Algunos marcadores biológicos analizados en suero o en otros fluidos orgánicos se han utilizado para la valoración de la actividad de la enfermedad. La enzima conversora de la angiotensina (ECA) es la de mayor importancia y significación.

La radiografía de tórax constituye uno de los pilares para el diagnóstico de sarcoidosis. Existe una clasificación radiológica internacional que se utiliza para diferenciar cuatro tipos de estadios (I, II, III y IV) de la enfermedad, en función de las alteraciones que se observen en la radiografía. Estos estadios se correlacionan con la severidad, el pronóstico y la evolución de la enfermedad.

También en algunas ocasiones es útil la realización de un TAC torácico.

Para conocer la actividad de la enfermedad se puede realizar una prueba que mide la captación pulmonar de un marcador isotópico el Galio 67.

Para llegar al diagnóstico definitivo de la enfermedad es necesario demostrar la existencia de granulomas sarcoideos (lesión histológica típica de la sarcoidosis). Se hace mediante la biopsia de los órganos afectados que sean más asequibles y cuya obtención ofrezca menos riesgos para el paciente y mayor rentabilidad diagnóstica.

Cuando el único órgano afectado es el pulmón para conseguir la muestra de tejido será necesario realizar una fibrobroncoscopia y tomar muestras de la zona del pulmón afectada y, si esta técnica fracasa o si la lesión se localiza en los ganglios del mediastino será necesario realizar una intervención quirúrgica para llegar al tejido lesionado.

 

Tratamiento ¿cómo se soluciona?
En casos en que se requiera, el tratamiento de elección, aunque no es específico, son los corticosteroides. Sin embargo aún no está muy claro el momento de instaurar el tratamiento, la dosis y la duración. Esto se debe, sobre todo a que la evolución de la enfermedad es muy variable de un caso a otro y a las posibles remisiones.

La administración de corticoides está aceptada en el tipo III y IV de la enfermedad cualquiera que sea el estado funcional y la clínica. En el tipo I y II la instauración o no del tratamiento con corticoides va a depender además del estadio radiológico de los datos encontrados en otras pruebas.

Existen tratamientos alternativos como los inmunosupresores (metrotexate, etc.) que habitualmente se indican cuando los corticosteroides no son efectivos.

 

Pronóstico y complicaciones ¿Qué consecuencias puede tener?
La mayoría de los enfermos con Sarcoidosis mejoran espontáneamente. Alrededor del 80% de casos remiten sin tratamiento. No obstante, un 20-25% desarrollan problemas respiratorios crónicos.

 

 

Fecha de publicación: 18 de marzo de 2003

Dra. María Angeles Ruíz Cobos
Especialista en Neumología
Comité Editorial Saludalia

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