Está indicada
en cualquier entidad en la que el conocimiento del tipo de
células (análisis citológico), la composición
(análisis bioquímico) ó los gérmenes
(análisis microbiológico) que contiene el líquido
pleural, son útiles para el diagnóstico.
Se debe realizará
una toracocentesis diagnóstica:
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En todo derrame pleural de causa desconocida ó
de evolución tórpida.
Insuficiencia cardiaca con derrame unilateral acompañado
de dolor torácico y fiebre.
Neumonía con derrame no resuelto con tratamiento
médico.
Cirrosis hepática con derrame sospechoso de infección.
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En la toracocentesis diagnóstica, se obtendrán
50-100 ml de líquido pleural para la realización
de los siguientes estudios, individualizando siempre en
cada paciente, según la sospecha clínica:
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Cultivos para bacterias (aerobias y anaerobias), micobacterias
y hongos
Citología
Proteínas, LDH, glucosa y amilasa
Hemoglobina, hematocrito y recuento de células
rojas
Leucocitos y recuento diferencial
Concentración de lípidos (colesterol)
Determinación de pH |
Indicaciones terapéuticas de la toracocentesis
evacuadora
Son aquellas en las que la toracocentesis
puede aliviar los síntomas del paciente al permitir
que el pulmón que esta comprimido por el líquido
se expanda. Así, en la insuficiencia cardiaca, renal
ó hepática, si el derrame es masivo y está
ocasionando dificultad respiratoria, hay que realizar una
toracocentesis evacuadora para aliviar al enfermo. También
en los derrames de etiología maligna está
indicada la realización de toracocentesis seriadas
cuando otros tratamientos fallan, ya que, estos derrames
son recidivantes y producen síntomas muy molestos
al paciente.
Contraindicaciones
de la toracocentesis
No existen contraindicaciones absolutas para realizar
una toracocentesis diagnóstica, siempre y cuando
se realice cuidado y por personal experimentado.
Son contraindicaciones relativas:
En todas ésta situaciones habrá que individualizar
y considerar siempre el índice riesgo-beneficio que
supone la prueba.
Localización
del derrame
Es conveniente realizar una
radiografía de tórax antes y después
de la toracocentesis. La ecografía torácica
no es imprescindible, aunque es muy útil en derrames
encapsulados.

Técnica
1.-
Información del paciente: en primer lugar es preciso
informar al paciente sobre la indicación de la técnica
y de las posibles complicaciones. El paciente debe firmar
un consentimiento que confirma que ha sido informado adecuadamente
y que está de acuerdo en realizarse la prueba
2.- Preparación:
siempre que sea posible, la exploración se llevará
a cabo con el paciente sentado en el borde de una silla
o una camilla, con la espalda erguida y con los brazos cruzados
y la cabeza apoyados en una mesa adyacente. Los pies debe
tenerlos sobre una superficie plana formando un ángulo
de 90º entre muslo y la pierna. En esta postura se
consigue que el diafragma esté lo más bajo
posible, que exista la máxima separación entre
los espacios intercostales y que la parte inferior del hemitórax
sea posterior. Si el paciente no puede adoptar la postura
descrita, se practicará con el paciente encamado
en posición de semisentado, colocando la cabecera
de la cama a unos 90º y se hará la punción
a lo largo de la línea medioaxilar.
El médico
se coloca a la espalda del paciente y localiza el lugar
de la punción auscultándole. Si el derrame
es de escasa cuantía ó hay sospecha de que
pueda estar loculado (no está libre en el espacio
pleural), se realizará la punción localizando
el lugar con control ecográfico.
Hay que indicar
al paciente que, durante la punción, no tosa, no
se mueva ni respire profundamente, para evitar lesionar
al pulmón.
3.- Localizado el
lugar exacto de la punción, se desinfecta la piel
con un antiséptico (povidona yodada) y se prepara
el campo con paños estériles. Con el uso de
guantes estériles, se instila un anestésico
local (lidocaína al 1%) con una aguja intramuscular,
primero sobre epidermis y dermis.
Es normal la sensación
de picor ó escozor al inyectar el anestésico
local y una sensación de presión al insertar
la aguja en el espacio pleural.
Es conveniente anestesiar
todo el trayecto en el espacio intercostal, desde la piel
hasta la pleura parietal. Una vez ha alcanzado el espacio
pleural (se produce la entrada de líquido pleural
en la jeringa) se retira la aguja.
4.- Una vez anestesiada
la zona, se introduce un catéter conectado a un sistema
que permite la aspiración de líquido. Posteriormente
se procede a la obtención de muestras para su determinación
analítica y se realizará, si procede, un drenaje
evacuador. En estos casos debe extraerse el volumen de líquido
suficiente para aliviar la disnea, no más de 1500
ml de una sola vez.
5.- Se finalizará
desinfectando la zona y colocando un apósito estéril.
6- Por último,
se debe comprobar mediante una radiografía de tórax
de control, que haya habido complicaciones.

Posibles
complicaciones de la Toracocentesis
La toracocentesis
no es una técnica que se realice fuera del ámbito
hospitalario, aunque sus complicaciones son escasas cuando
es realizado por médicos. No presenta grandes dificultades
y tiene una buena rentabilidad tanto diagnóstica
como terapéutica.