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¿Qué
es el embolismo pulmonar?
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El embolismo
pulmonar, también llamado tromboembolismo pulmonar,
es una obstrucción repentina al paso de la sangre
a través de las arterias
que la llevan a los pulmones para que se oxigene.
Es decir, el taponamiento brusco de la arteria
pulmonar o, con más frecuencia, de alguna de sus ramas.
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¿Qué
lo produce y cómo se produce?
La forma más frecuente, con
mucho, de embolismo pulmonar es la causada por el desprendimiento
de un coágulo o trombo
del interior de una vena que, arrastrado por el torrente
circulatorio, va a quedar atascado en el primer vaso sanguíneo
de un tamaño menor que él que se encuentre.
Las venas de donde suelen provenir los trombos
son las de las extremidades inferiores y la pelvis. En un
dibujo esquemático del aparato circulatorio podemos ver
que la sangre que procede de las venas de las extremidades
inferiores va confluyendo en venas progresivamente más gordas
hasta llegar a la vena
cava inferior, que recorre la parte posterior del abdomen
de abajo a arriba, muy cerca de la columna vertebral. Esta
vena va a parar al corazón (concretamente al ventrículo
derecho). La sangre que lleva, sale después del corazón
por la arteria
pulmonar, que también es muy gorda porque por ella pasa
toda la sangre que ha llegado al corazón.
Hasta aquí, cualquier coágulo que se hubiera formado en
el interior de las venas y se hubiera soltado no habría
producido excesivos inconvenientes. El problema viene porque
la arteria
pulmonar se va dividiendo progresivamente en otras más pequeñas:
primero para ir a los dos pulmones y después, dentro de
cada uno de ellos, formado ramas cada vez más pequeñas hasta
llegar a tamaños microscópicos al llegar a los alvéolos
pulmonares, donde la sangre suelta el dióxido de carbono
y recoge oxígeno.
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Pues bien, en
función del tamaño del trombo
desprendido, puede obstruirse una rama gorda, en cuyo
caso el problema es más grave porque una cantidad
importante de sangre no se puede oxigenar y además
aumenta mucho la presión de la sangre que está llegando
a los pulmones, o bien una rama más fina, produciendo
un problema no tan grave. También es posible que el
trombo
se haya fragmentado durante su circulación y
se atasque en varias zonas diferentes del pulmón o
incluso que lleguen varios trombos
a la vez.
La obstrucción de la circulación sanguínea originada
por el Embolismo Pulmonar impide la oxigenación adecuada
de la sangre y obliga al corazón a trabajar más, porque
existe una mayor dificultad a la salida de la sangre
del ventrículo
derecho.
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En casos graves, o en pacientes con enfermedades pulmonares
o cardíacas previas, puede producirse una disminución en la
cantidad de sangre que llega al resto del organismo, produciéndose
hipotensión e insuficiencia circulatoria aguda o infarto
pulmonar (la muerte del tejido pulmonar que deja de recibir
sangre).
Además de los causados por coágulos o trombos,
y aunque mucho menos frecuente, los embolismos pulmonares
también pueden ser:
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Embolismos
grasos: Puede ocurrir en personas que han sufrido
fracturas de huesos recientemente. Se producen porque
se introduce tejido de la zona interior de los huesos
(la llamada médula ósea) en las venas.
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Embolismos
de líquido
amniótico: Puede ocurrir en el curso de complicaciones
importantes del embarazo, cuando el líquido amniótico
donde está sumergido el feto, entra en el torrente
circulatorio de la madre a través de venas uterinas.
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Embolismo
gaseoso: Puede ocurrir en buceadores cuando ascienden
rápidamente a la superficie (descompresión) o en una
inyección accidental de aire en vena durante una venopunción.
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Por ser los más frecuentes,
hablaremos sólo de los causados por coágulos.
¿Cómo
sospechar un Embolismo Pulmonar?
Dado que la mayoría de los trombos
proceden de las extremidades inferiores, donde están
causando una obstrucción al paso de sangre por las venas
(la llamada "Trombosis
Venosa Profunda", que no es lo mismo que "Tromboflebitis
superficial" o "trombosis
de varices"), es frecuente que el paciente presente simultáneamente
aumento del tamaño y dolor en una pierna. De hecho, el Embolismo
Pulmonar es una complicación frecuente de la Trombosis
Venosa Profunda. En muchas ocasiones, sin embargo, no es
posible localizar la vena de la que procede el trombo.
Existen determinadas
circunstancias en las que es más frecuente que se presente
un Embolismo Pulmonar:
La sintomatología
suele ser inespecífica (puede confundirse con otras enfermedades)
y su intensidad depende del grado de obstrucción vascular,
de la función cardiaca y pulmonar que tenía el paciente
antes del episodio y de que curse o no con infarto
pulmonar. Cuando los trombos
son muy pequeños es posible que el episodio pase desapercibido.
Suele comenzar de forma
repentina, con una sensación de falta de aire que se desarrolla
a lo largo de minutos. Suele haber tos. Los pacientes empiezan
a respirar de forma rápida y poco profunda. Con frecuencia
tienen dolor o malestar en el pecho. En casos graves pueden
perder el conocimiento e incluso fallecer de forma súbita.
Independientemente
del grado de obstrucción y de la gravedad del cuadro, es
frecuente que los pacientes que tienen una enfermedad pulmonar
o cardiaca previa desarrollen un infarto
pulmonar. Esta eventualidad, por sí misma, no tiene por
qué complicar adicionalmente el estado ni el pronóstico
del paciente. Suelen tener mayor dolor en el pecho, escupir
sangre, y mostrar unas alteraciones características en las
radiografías de tórax.
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