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Vivir sano

Opiáceos

Jueves, 2 de noviembre de 2000.

drogas¿Qué son los opiáceos?

Los opiáceos son una serie de sustancias derivadas de la planta del opio (Papaver Somniferum), más conocida como adormidera. El más antiguo dentro de este grupo es el opio. Para su obtención se realizan cortes en el bulbo de la planta madura, extrayendo un líquido que tras su oxidación adquiere una consistencia gomosa y una coloración oscura. Tras un tiempo de reposo y secado, pasa a un estadio de fermentación con lo cual ya se puede consumir en pipa.

Históricamente es una de las drogas de la que se tiene referencias más antiguas, predominado en el área mediterránea donde llegó a ser muy popular, sobre todo en infusiones. Actualmente el mayor número de plantaciones se encuentra en Asia, en países como China, Tailandia, Birmania, Turquía o Afganistán. Pero el opio ha perdido su preponderancia como droga, para dejar paso a sus derivados, la morfina y sobre todo la heroína.

La morfina apareció a principios del siglo XIX, recibiendo su nombre por el dios griego del sueño Morfeo, ya que producía un gran sueño en las personas a las que se les administraba, además de su potente acción analgésica.  Pero tras el éxito inicial como sustancia para tratamientos médicos, también se comprobó su gran adictividad, y se observó que con su uso de forma continuada, aparecían fenómenos de tolerancia y dependencia con presencia de síndrome de abstinencia en el individuo que dejaba de tomarla.

Precisamente en la búsqueda de una sustancia que tuviera los mismos efectos terapéuticos pero sin la complicación de la adicción se llegó al descubrimiento de la heroína a finales del siglo pasado, por la empresa alemana Bayer. Con ella se pensaba que se conseguiría un menor efecto adictivo, y se empezó a utilizar en personas adictas a la morfina, como analgésico a bajas dosis. Pero el resultado fue que la morfina fue perdiendo su papel como droga, el cual pasó a la heroína, demostrando ésta ser más tóxica y adictiva, entrando así en una nueva era de los opiáceos.

De este modo los opiáceos se convirtieron en un negocio que a principio de siglo tenía las zonas orientales de Asia como su centro neurálgico y que alcanzó su mayor distribución a nivel mundial durante y tras la Guerra de Vietnam, siendo ésta redistribuida a través de los soldados norteamericanos.

OpiáceosExtensión del fenómeno

Actualmente los consumidores de heroína, en los países miembros de la Unión Europea, son una población mayoritariamente envejecida y con graves problemas sanitarios, psiquiátricos y sociales. En general la prevalencia de consumo de heroína está entre el 1 y el 2% de la población. Si bien los jóvenes suelen no consumir heroína, se ha observado un consumo de esta sustancia entre jóvenes con grandes consumos de anfetaminas, éxtasis y otras drogas utilizadas con fines lúdicos. En España el consumo de opiáceos ha disminuido en los últimos años, siendo la heroína la que provocó el mayor número de admisiones a tratamiento en España durante 1998 (un 80,2% por consumo de heroína, y un 1,1% por otros opiáceos).

Modo de administración de los opiáceos

El más antiguo del grupo, el opio, puede ser administrado de diversas formas:

  • Fumado, en pipa de forma tradicional.
  • Bebido, muy característico en forma de infusión.
  • Comido, en forma de pasta tras el proceso de fermentación.

Por su parte la morfina, se administra clásicamente de dos formas:

  • De forma oral: hay preparados comerciales de sulfato de morfina en comprimidos.
  • De forma parenteral: mediante ampollas de cloruro mórfico.

La heroína ha tenido un modo típico de administración que ha sido la vía intravenosa, que además se acompañaba de una cierta ceremonia en la preparación de la dosis, calentando el polvo de la droga tras unirla a unas gotas de limón y de agua, filtrándola posteriormente para quitar las impurezas. Esta forma de consumo ha ido progresivamente desapareciendo en España y se ha pasado a utilizar la vía pulmonar ("fumar chinos", "fumar en chinos" o "fumar en plata") por una serie de factores como son:

La aparición a principios de los 80 del fenómeno del sida relacionado con el hecho de compartir las jeringuillas entre los adictos.

La mezcla o adulteración de la sustancia mediante polvos de talco, azúcar, etc..., lo que ha provocado muertes por reacciones adversas.

Efectos en el organismo

Todos los componentes del grupo comparten características comunes ya que todos ellos tienen una gran acción analgésica y depresora del Sistema Nervioso Central, y una alta capacidad de producir con rapidez tolerancia y dependencia, y un síndrome de abstinencia típico al abandonar su consumo.

En todas las sustancias se producen efectos inmediatos tras el consumo de la misma, como unos efectos a largo plazo por su consumo crónico. Las características diferenciadoras dentro del grupo son:

El opio produce de forma rápida un aumento de la imaginación y de las ganas de hablar. Esta  engañosa estimulación temporal, se continúa con una depresión a nivel central, donde la respiración se hace más lenta y se produce una confusión a nivel mental.

Por su parte, su administración de forma crónica, provoca una alteración a nivel de todos los aparatos y sistemas del cuerpo humano, dando lugar a un cuadro de anorexia, estreñimiento crónico, hipotensión, sensación constante de frío y aislamiento a nivel social.

La morfina, ha sido relegada prácticamente a un uso clínico, produciendo un potente efecto analgésico. Se puede acompañar de efectos secundarios similares  a todo el grupo, como nauseas, vómitos, estreñimiento o alteraciones del estado de ánimo.

La heroína, se ha convertido en la referencia actual de los opiáceos, y sus efectos son los más habitualmente vistos. Así, tras una  ligera sensación desagradable inicial, el consumidor refiere un intenso placer, conocido como “flash”, acompañado de sedación y alivio de cualquier dolencia. Todo esto se acompaña de los efectos secundarios ya referidos anteriormente: estreñimiento, depresión del sistema respiratorio (el sistema respiratorio enlentece su señal llegando a provocar la parada respiratoria), miosis (cierre de las pupilas), frío, etc. De forma crónica, sus efectos dependen de varios factores, como pueden ser sus hábitos sanitarios o higiénicos, vía de administración, estilo de vida o tiempo de consumo, pero en el fondo son muy similares a los del resto de grupo de opioides, así puede existir: adelgazamiento, estreñimiento, sensación de frío, amenorrea, infecciones de la piel, lesiones hepáticas, alteraciones en el aparato cardiovascular (colapso de las venas, inflamación del corazón), alteraciones del aparato respiratorio y alteraciones psiquiátricas que conlleva un aislamiento del individuo y alteraciones en su ámbito social.

Se puede afirmar que la heroína es la droga que más ha contribuido a crear la imagen social del drogadicto como personaje marginal, sólo centrado en él mismo, y viviendo con el único fin de conseguir nuevas dosis, lo que le hace que se desenvuelva en ambientes delictivos o próximos a ellos.

Por otra parte hay tres cuadros muy típicos dentro de los consumidores de la heroína como son:

A) Complicaciones infecciosas. Debida a la mala higiene, malos hábitos sanitarios, compartir jeringuillas y adulteración de la propia heroína, lo que da lugar a procesos infecciosos a nivel local, en el lugar de venopunción, así como infecciones sistémicas (neumonías, hepatitis, SIDA). Además se puede acompañar de cuadros similares al shock anafiláctico (fracaso brusco del sistema cardiovascular por causa alérgica), o un cuadro de convulsiones generalizadas, con parálisis de los músculos respiratorios, sobre todo si la sustancia con la cual se ha adulterado es la estricnina, que pueden causar la muerte.

B) Sobredosis por heroína. Se trata de una situación que causa alta mortalidad por la depresión respiratoria de la cual se acompaña, y cuyos síntomas clínicos son: dificultad respiratoria, arritmias cardiacas sobre todo acompañadas de bradicardia, hipotensión, estupor o coma, llegando hasta la muerte.

C) Síndrome de abstinencia. Se debe a la falta de droga en el organismo y se suele iniciar a las 8-12 horas de la última administración, alcanzando el clímax a los dos días y desapareciendo como plazo máximo al cabo de una semana. Pasa por varias fases:

- Primero aparecen síntomas de excitabilidad, acompañados de lagrimeo, sudoración, bostezos e insomnio.

- Entre el 2º y 3er día, la excitabilidad aumenta, aparece el cuadro típico de piloerección (piel de gallina), escalofríos, movimientos en forma de patadas y alteraciones gastrointestinales, con dolor abdominal, nauseas y vómitos.

- Finalmente el cuadro va remitiendo en una semana, aunque el recuerdo de la droga se suele mantener.

Tratamiento

En el tratamiento de la dependencia de opiáceos y en concreto en el tratamiento de la dependencia de la heroína existe una gran diversidad de opciones terapéuticas, entre las que destacan el abordaje farmacológico y las terapias psicoterapéuticas.

Entre los tratamientos farmacológicos destacan las desintoxicaciones ultracortas para el abordaje del síndrome de abstinencia y los programas de mantenimiento agonistas o antagonistas opiáceos.

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