La prueba de broncodilatación
consiste en la realización de dos espirometrías
forzadas sucesivas entre las que se intercala la administración
de una dosis conocida de un aerosol
broncodilatador determinado
y concreto. La comparación de los valores obtenidos en
la segunda espirometría (postbroncodilatador) con los valores
de la
espirometría inicial (basal), permite el
cálculo
de la variación en los flujos de aire y, por lo tanto,
la posible existencia de dilatación bronquial y su grado.
A pesar de su amplia utilización, no se han publicado normas
para su completa estandarización en cuanto al fármaco
broncodilatador a utilizar, la dosis y la forma de administración
del mismo, aunque sí se han escrito algunas recomendaciones
para su interpretación.
Esta prueba sirve para demostrar
que la obstrucción al flujo aéreo del paciente en
cuestión, es permanente o parcialmente reversible, lo que
es una de las características definitorias de la
EPOC.
De todas formas hay que recordar que un 30% de los pacientes con
EPOC puede tener una PBD positiva. También es importante
señalar que a pesar de una PBD negativa, la mayoría
de los pacientes con
EPOC va a mejorar subjetivamente con el tratamiento
broncodilatador.
Podríamos resumir su utilidad
en los siguientes puntos:
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Constatar
objetivamente la respuesta al broncodilatador. Aquí
hay que señalar que no tiene por qué haber una
relación ni mucho menos exacta entre la mejoría
en las cifras obtenidas en la espirometría y la mejoría
de los síntomas, ya que la percepción de la
dificultad respiratoria puede estar influida por otros factores
ajenos a los reflejados por los valores espirométricos.
Los broncodilatadores pueden tener además otros efectos
beneficiosos aunque no se modifique la espirometría,
al actuar sobre el sistema cardiovascular, la musculatura,
y algunas estructuras anatómicas de las células
del árbol respiratorio (cilios) que sirven para limpiar
y expulsar el moco de la vía respiratoria, favoreciendo
la expectoración e incluso mejorando la tos.
Detectar
precozmente la obstrucción bronquial y como aviso del
riesgode desarrollar EPOC en estudios epidemiológicos.
Establecer
un pronóstico. Los cambios a lo largo del tiempo
de la cantidad de aire espirada durante el primer segundo
de una espiración forzada por el paciente (VEMS) son
el dato de mayor interés pronóstico para la
valoración de la supervivencia del paciente con EPOC.
Respecto a la PBD, se ha demostrado que cuanto menor es la
respuesta a la PBD del paciente, mayor es el grado de pérdida
anual de VEMS que éste sufre. Pero para diferenciar
la EPOC de otras enfermedades que también pueden cursar
con espasmo y obstrucción de los bronquios, la PBD
es solamente un dato más a tener en cuenta y harán
falta más pruebas diagnósticas para diferenciarlas.
Participar
en estudios realizados por los médicos (estudios clínicos).
La inclusión o no de un paciente en un estudio de este
tipo viene muchas veces condicionada por el resultado de la
PBD.
Predecir
la respuesta al tratamiento broncodilatador crónico.
Esta utilidad ha sido muy discutida por muchos neumólogos,
dada la gran variabilidad y poca reproductibilidad de la prueba.
Así pues, una PBD negativa no significa desaconsejar
los broncodilatadores como tratamiento.
Predecir
la respuesta a diversos tratamientos, tanto por vía
oral como inhalatoria. Aquí es importante, sobre todo,
para valorar la respuesta a la administración de unos
antinflamatorios llamados esteroides. |
¿Cuándo debe realizarse una PBD?
En general, esta prueba
puede repetirse cada vez que se realiza la espirometría
forzada ya que se ha demostrado que hasta un 35% de los
pacientes con PBD negativa en una espirometría la
positiviza en las posteriores. Siendo más estrictos,
el 80% de los EPOC presentan respuestas variables en un
período corto de tiempo.
Sin embargo, con dos PBD se detectan
la mayoría de pacientes (el 88%) que ocasionalmente
pueden responder al broncodilatador. De forma que, si
bien con una única PBD la capacidad de sacar conclusiones
es muy limitada, con dos tenemos un grado de confianza
suficiente como para evaluar la recuperación de
la obstrucción aérea del paciente.
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