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Digestivo

Pirosis y enfermedad por reflujo gastroesofagico

Sábado, 12 de mayo de 2001.

Pirosis y enfermedad por reflujo gastroesofagico¿Qué es la pirosis?

La pirosis es un síntoma digestivo muy frecuente que consiste en la sensación de ardor o quemazón, generalmente localizada en la zona alta del abdomen y/o en el tórax por detrás del esternón. La pirosis asciende desde el estómago y puede llegar hasta la base del cuello y la garganta.

Comúnmente este síntoma es descrito por el paciente con los siguientes términos: ardor, ardentía, quemazón o acidez.

La pirosis suele aparecer poco después de comer y puede desencadenarse tras las comidas copiosas. El acostarse justo después de las comidas puede agravar también la pirosis.

La relación entre la pirosis y el reflujo gastroesofágico

La pirosis se produce como consecuencia del contacto del ácido, procedente del estómago, con la pared del esófago. La pared del esófago no está protegida como la del estómago para resistir la acción del ácido. Cuando el ácido del estómago se desplaza hacia arriba, llega al esófago donde puede irritar la pared y provocar la estimulación de las terminaciones nerviosas que transmiten la sensibilidad dolorosa en forma de ardor o quemazón.

El esófago es un tubo muscular de unos 25 cm de largo que se extiende desde la faringe al estómago. En su recorrido, sigue la curvatura de la columna vertebral y desciende por el cuello y el tórax para llegar al abdomen.

El paso del contenido del estómago hacia arriba, penetrando en el esófago se llama reflujo gastroesofágico. La pirosis es el síntoma que con más frecuencia se asocia al reflujo gastroesofágico.

Además del ácido, existen otras sustancias procedentes del estómago como la pepsina y de tramos digestivos más inferiores como la bilis, que también son irritantes para el esófago. Estas sustancias pueden alcanzar el esófago mediante el reflujo y producir igualmente una sensación de ardor o pirosis.

Existe un reflujo normal o fisiológico, que puede ocurrir con cierta frecuencia durante y después de la ingesta. Este tipo de reflujo rara vez tiene lugar durante la noche y su duración es inferior a los 5 minutos. Puede asociarse o no con síntomas como la pirosis y no es patológico. Por el contrario, el reflujo esofágico patológico se presenta en determinadas personas y se caracteriza por ser frecuente, repetido y prolongado. Además, durante los episodios de este reflujo patológico el pH esofágico desciende de forma significativa lo que indica la existencia de acidez elevada en el esófago.

El reflujo gastroesofágico patológico se presenta en la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

¿Qué es la enfermedad por reflujo gastroesofágico?

El reflujo ácido puede acompañarse de escasa o ninguna pirosis en algunas personas o por el contrario, puede provocar síntomas importantes y frecuentes en otras o lesiones en el esófago ocasionando lo que se denomina la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Esta enfermedad se define como el conjunto de síntomas y/o alteraciones inflamatorias en el esófago resultantes de episodios de reflujo.

Muchas personas tienen algún episodio de pirosis a lo largo de su vida sin ningún tipo de trascendencia ni enfermedad asociada. Otros, sin embargo, desarrollan la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

¿Qué factores favorecen la aparición de reflujo y de la pirosis?

La unión del esófago y el estómago funciona como una válvula muscular, que se denomina esfínter esofágico inferior (EEI). Al tragar la comida, ésta atraviesa el esófago hacia abajo y el esfínter esofágico inferior se relaja, permitiendo el paso de la comida al estómago. Normalmente el esfínter esofágico inferior sólo permite el paso de la comida en sentido descendente, pero a veces el esfínter es débil y permite el paso del contenido del estómago hacia el esófago.

La debilidad e incompetencia del EEI puede ser consecuencia de determinados factores entre los que se encuentran los siguientes:

  • Alteraciones anatómicas como las que se producen en la hernia de hiato o tras determinadas intervenciones quirúrgicas de la zona.
  • Algunas enfermedades que afectan a la musculatura.
  • El embarazo.
  • Determinados fármacos.
  • El tabaco.

Las comidas copiosas y ciertos alimentos pueden favorecer la pirosis, variando de un paciente a otro (comidas grasas, condimentadas o fritas, chocolate, café, té, alcohol y bebidas gaseosas, fundamentalmente).

La obesidad, la falta de ejercicio en general y el acostarse después de las comidas pueden también contribuir a su aparición.

Categorías: Enfermedades, Digestivo,
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Tags: digestivo,
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