¿El ronquido puede ser una enfermedad?
El ronquido es el ruido respiratorio de predominio inspiratorio e intensidad variable, que se produce por la vibración que se origina al colapsarse las partes blandas comprendidas entre la cavidad bucal y la faringe. Generalmente se manifiesta cuando el sujeto comienza a dormirse. Según estudios de la literatura médica aproximadamente el 24,5% de los hombres de edad media roncan y también lo hacen el 13,8% de las mujeres.
El ronquido tiene en la actualidad un creciente interés en nuestra sociedad y se sitúa entre los problemas de gran transcendencia para la salud. Ya que, el ronquido es, además de molesto preocupante y no sólo desde el punto de vista social y en el entorno familiar, sino también desde el punto de vista médico, debido a que altera el patrón del sueño y priva al roncador de un descanso adecuado.
Cuando el ronquido se asocia a otros síntomas como somnolencia durante el día, etc., puede estar asociado a importantes trastornos de salud; esto es lo que ocurre en el síndrome de apneas obstructivas durante el sueño, por ello en un roncador habitual lo más importante es diferenciar entre roncopatía simple (ronquido continuo y de igual amplitud) y roncopatía apneica (ronquidos cíclicos con pausa de apnea sin respirar). Esta última situación es la más grave y se produce cuando el flujo respiratorio se detiene completamente durante el transcurso del sueño durante más de 10 segundos, si la pausa respiratoria es menor de 10 segundos pero se acompaña de otras alteraciones como disminución de los niveles de oxígeno en sangre durante la pausa se denomina hipopnea. Además de las alteraciones respiratorias durante las apneas se acompañan de alteraciones en el ritmo cardiaco. Cuando el número de apneas e hipopneas que se producen durante el sueño supera unas cifras determinadas y la persistencia de esta situación se traduce en otros síntomas característicos debidos a la alteración del patrón de sueño y/o alteraciones en los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre, se considera entonces, que existe un Síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructivas del Sueño (SAHS).
|
La existencia del ronquido con o sin apnea traduce siempre, en mayor o menor grado, un nivel de obstrucción en la vía aérea. Por tanto, las causas de la roncopatía simple y de SAHS radican en alteraciones anatómicas situadas entre cavidad bucal y la faringe. En este espacio existen diferentes estructuras deformables y colapsables como el velo del paladar, los músculos constrictores, la base de la lengua y la región amigdalina cuya situación varía con la presión y el tono muscular. Así una persona puede roncar por diferentes motivos:
- Disminución del tono muscular: un tono muscular pobre en la lengua o en los músculos faríngeos. Esto puede ocurrir en situaciones en las que se produce una relajación general excesiva como ocurre con la ingesta de alcohol u otras drogas, o en el sueño profundo, la lengua cae hacia atrás invadiendo la faringe y produciendo obstrucción a flujo de aire.
- Aumento de tamaño de las estructuras anatómicas: amígdalas o adenoides, como ocurre en los niños y en personas obesas. El paladar blando y/o la úvula cuando son grandes invaden la faringe y estrechan el espacio orofaríngeo.
- También la obstrucción nasal al obligar a realizar un mayor esfuerzo para inspirar, puede ocasionar una presión negativa en la orofaringe y por tanto un colapso de los tejidos a este nivel.
La prevalencia de SAHS entre los roncadores nos es bien conocida, en general según los datos disponibles en la literatura médica, se puede decir que en pocos individuos roncadores se detecta un SAHS, aunque parece que los roncadores de inicio en edad más temprana serán los más predispuestos. No se debe olvidar que los factores predisponentes al ronquido - sexo masculino, edad, obesidad y tabaquismo- son los mismos que para el SAHS.
|
¿Qué síntomas se presentan en el SAHS?
El SAHS se caracteriza por múltiples síntomas: el más característico y el síntoma guía para el diagnóstico es la hipersomnia diurna (el sujeto se queda dormido durante el día de forma involuntaria y cuando está realizando actividades habituales). Además, los pacientes suelen presentar ronquido y pausas de apnea durante el sueño. Estos dos últimos síntomas suelen aportarlos el compañero de habitación. También suelen presentar otros síntomas como dolor de cabeza matutino, sensación de no haber descansado durante la noche, irritabilidad, sueño agitado con frecuentes sobresaltos, pérdida del deseo sexual, enuresis (micción involuntaria), problemas de atención y de memoria, entre otros.
El sobrepeso, el hábito tabáquico, el consumo de alcohol y de medicamentos sedantes pueden empeorar el cuadro clínico. En caso de obesidad puede incluso ser la causa de la enfermedad.
|
Para diagnosticar de SAHS a un roncador o a un individuo en el que se sospecha esta enfermedad es preciso realizar además de una historia clínica y exploración física adecuada, una serie de estudios durante el sueño que el médico especialista indicará cuando se sospecha realmente este problema:
- Polisomnografía: Es una prueba muy sofisticada. El paciente deberá ser estudiado durante la noche, por lo que generalmente debe dormir una noche en el hospital o Unidad de Sueño para poder registrar una serie de parámetros respiratorios, los movimientos torácicos, el ronquido, el pulso y electrocardiograma, la actividad eléctrica cerebral, el movimiento de brazos y piernas. Para ello se colocan una serie de sensores conectados a un ordenador que registrará las señales y permitirá revisar el estudio con posterioridad. El método es indoloro.
- Alternativas: Además de esta prueba se pueden realizar métodos alternativos algo más sencillos, que en ocasiones son suficientes para que el profesional haga un diagnóstico: Poligrafía respiratoria (prácticamente similar a la anterior pero sin registro de la actividad cerebral), pulsioximetría (sólo estudia la saturación de oxígeno en la sangre de forma transcutánea, no invasiva, mediante un sensor colocado en un dedo).
|
Tratamiento, pronóstico y complicaciones
Como tratamiento, en general se recomiendan una serie de medidas:
- Vida saludable, realizando ejercicio físico que mejore el tono muscular y ayude a perder peso; evitar sustancias como el alcohol, pastillas para dormir, tranquilizantes y antihistamínicos con efectos sedantes. No realizar comidas copiosas por lo menos las tres horas antes de irse a la cama. Establecer un ritmo de sueño-vigília regular. No dormir boca arriba. Abandonar el hábito tabáquico.
- El tratamiento del ronquido dependerá de la causa, cuando se debe a obstrucción nasal se debe investigar la causa, así en casos de rinitis crónica se instaurará tratamiento médico adecuado para esta patología. Cuando se debe a desviación del tabique nasal o a hipertrofia de amígdalas o adenoides se deberá realizar una corrección mediante cirugía de estos problemas. También existen técnicas quirúrgicas que mediante la resección de tejidos resuelven los problemas del paladar y la úvula, consiguiendo una vía aérea más amplia por donde el aire pase sin generar vibraciones.
Cuando el paciente ha sido diagnosticado de SAHS, además de las medidas generales comentadas con anterioridad se pueden indicar dos tipos de tratamiento:
- CPAP nasal. Consiste en la aplicación de una presión positiva continua en la vía aérea mediante una mascarilla nasal durante la noche. Para ello se utiliza un aparato que genera la presión conectada a la mascarilla con el que el paciente debe dormir durante la noche. Este tratamiento puede ser aplicado a la mayoría de los pacientes y la intensidad de la presión se determina específicamente para cada uno de ellos. Cuando el paciente no tolera la presión positiva debe ser reevaluado para descartar la existencia de problemas superables, por ejemplo utilizando aparatos que aumentan la presión de forma progresiva o los que suministran presión inspiratoria y espiratoria independientes, equipos con ajuste automáticos, mascarillas especiales (incluso hechas a medida), utilizar humidificadores, etc. Las principales causas de fracaso de este tratamiento son la mala utilización instrumental, problemas técnicos, obstrucción nasal y la intolerancia al ruido del equipo.
- Tratamiento Quirúrgico. En la actualidad, se realizan diversas técnicas quirúrgicas que intentan aumentar el diámetro del espacio aéreo posterior. Son técnicas complejas que realizan cirujanos maxilofaciales u otorrinolaringólogos, tras una valoración exhaustiva del paciente:
- Úvulofaringoplastia que resuelve en general el problema del ronquido pero con resultados muy variables sobre la desaparición de las apneas nocturnas. Sus efectos secundarios son varios como la regurgitación nasal e imposibilidad de articular algunos sonidos.
- El avance maxilomandibular, cuyos beneficios a largo plazo aún están sin definir, junto a otras aproximaciones terapéuticas de cirugía maxilofacial también se deben considerar como tratamiento de esta enfermedad.
- Cuando los obesos, no controlan con dieta el sobrepeso puede estar indicado realizar algunas técnicas quirúrgicas gástricas para disminuir el peso del paciente.
- La traqueostomia constituye la última alternativa para el tratamiento de los pacientes con SAHS graves, una vez que han fallado todas las medidas anteriores.
En algunos casos, los más leves, en donde la corrección de factores predisponentes ha hecho desaparecer el síndrome, se continuará la vigilancia periódica sin tratamiento. Si se observa un buen control con CPAP y hay un buen cumplimiento, se mantiene este tratamiento indefinidamente, efectuando estrechos controles clínicos. Cuando el control o el cumplimiento no son adecuados se plantean generalmente otros tipos de tratamiento como el quirúrgico.
|
|
Fecha de publicación: Mayo 2001
Mª Ángeles Ruíz Cobos
Médico especialista en Neumología
Comité Editorial Saludalia
|
|