Decía Mark Twain que dejar de fumar era la cosa más fácil del mundo ya que él lo había dejado miles de veces. Esta curiosa frase del escritor americano nos ilustra acerca de una de las realidades más llamativas del proceso de abandono del consumo del tabaco. En dicho proceso la verdadera dificultad no estriba en dejar de fumar sino en mantenerse sin hacerlo. Por ello, conviene que a este apartado le dediquemos gran parte de este articulo.
A continuación comentaré algunos consejos que ayudarán a los exfumadores a mantenerse sin fumar:
Piense en dejar de fumar sólo por un día.
Muchos fumadores cuando llevan 4 ó 5 días sin fumar comienzan a tener un sentimiento de frustración muy potente: ¡Qué horror - piensan - ya nunca jamás en mi vida volveré a fumar¡. Es este sentimiento el que en muchas ocasiones les arrastra a volver a hacerlo. Por eso, es importante, que el sujeto en fase de deshabituación tabáquica piense siempre en dejar de fumar sólo por un día. Hoy no fumo - pensara el sujeto - mañana tal vez fume, pero hoy no voy a fumar. Y lo mismo pensará mañana.
Ponga en práctica sus estrategias particulares.
Todos los fumadores que han superado adecuadamente la fase de preparación deben tener perfectamente diseñados tres o cuatro planes estratégicos para enfrentarse a los tres o cuatro momentos en los que más ganas van a tener de fumar.
Conviene saber que durante las primeras tres o cuatro semanas el momento del cigarrillo de después de comer es difícil de superar y que la toma de chocolatinas o otros alimentos dulces ayuda a vencerlo. No olvide que a partir de la quinta o sexta semana ya no se deben tomar este tipo de alimentos ricos en glucosa.
¿Cómo enfrentarse a los momentos de ansia de volver a fumar?
Durante las primeras seis a siete semanas de abandono del tabaco, el sujeto sufrirá a lo largo del día varios momentos en los que tendrá unas intensas ganas de volver a fumar, A estas ansias se les designa con la palabra inglesa: craving. En muchas ocasiones son responsables de que el sujeto tenga recaída y vuelva a fumar.
Todo lo que debemos saber sobre estas ansias lo comento a continuación: Son muy frecuentes e intensas durante las primeras tres o cuatro semanas. A partir de ese momento van disminuyendo en intensidad y frecuencia hasta casi desaparecer o hacerse muy leves y atenuadas en la octava o novena semana.
Duran de tres a cuatro minutos en las primeras semanas y de uno a dos en las últimas semanas.
Ahí van tres consejos para enfrentarse al craving y vencerlo: beber un vaso de agua lentamente, o, respirar hondo mantener el aire en los pulmones durante 15 segundos y expulsarlo lentamente repetir esa operación varias veces, o, masajear la zona central de la palma de la mano izquierda con la yema del dedo índice de la mano derecha.
No fume ni siquiera un solo cigarrillo.
Durante los primeros seis meses el exfumador tendrá muchas oportunidades de fumar algún cigarrillo. En ocasiones coincidirán con momentos de comidas opíparas, de gran relación social y con abundante consumo de bebidas alcohólicas. Son estos momentos en los que el riesgo de sufrir recaídas se hace muy elevado.
Por todo ello conviene que el sujeto tenga muy en cuenta las siguientes recomendaciones:
Evitar las comidas copiosas.
Beber abundante agua o zumos.
No tomar bebidas alcohólicas ni excitantes.
Evitar las relaciones sociales durante las primeras semanas.
Pensar que un solo cigarrillo, que una sola pipada puede desencadenar un recaída.
¿Cómo controlar la ganancia de peso?
El aumento de peso es uno de los problemas más importantes cuando se deja de fumar. No obstante si se tienen en cuenta una serie de consejos conseguiremos que la ganancia de peso se limite a sólo 3 o 4 Kilos, peso este que podrá ser eliminado después de seis meses sin fumar.
A continuación comentamos los consejos más importantes:
Incremente el ejercicio físico que realiza normalmente. Al dejar de fumar hay que aumentar el ejercicio físico que se hace normalmente. De manera que andar de una a dos horas diarias, nadar, hacer gimnasia, practicar deporte, etc. es totalmente necesario si de verdad queremos controlar el peso.
Controlar la ingesta de alimentos es otra condición necesaria. Debemos tener en cuenta que hay que reducir en 200 a 300 calorías diarias la ingesta calórica habitual. Esto significa reducir el tamaño de las raciones que habitualmente comemos, evitar el pan, incrementar la ingesta de frutas y verduras y reducir la de grasas e hidratos de carbono.
Resumiendo, hemos concretado un plan para dejar de fumar en tres fases. Desde este pequeño espacio de la inmensa web, animo a todos los fumadores a que lo sigan porque comprobarán que realmente no es tan difícil dejar de fumar. Es cuestión de intentarlo. Cuantas más veces se intente mayores serán las posibilidades de conseguirlo.