El tratamiento conlleva varios objetivos:
- Suprimir la función de la producción hormonal de los órganos sexuales de forma selectiva y efectiva.
- Detener el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.
- Evitar las menstruaciones si existen.
- Frenar la maduración ósea acelerada para lograr una talla final normal.
- Proporcionar al paciente y a su familia el apoyo psicológico adecuado.
Siempre que sea posible debe ser un tratamiento etiológico (dirigido a la causa que lo produce).
Se mantendrá hasta que se considere que la edad ósea, la cronológica y la psicológica son adecuadas para reinstaurar la pubertad.
El pronóstico va a depender de la edad en que aparecen los signos de pubertad, de la causa que los produce y de su hallazgo temprano.
Es más frecuente en las niñas y generalmente es por causa idiopática (desconocida); en el niño la causa suele ser orgánica.
Pueden existir problemas de conducta y una visión negativa de su imagen corporal por lo que se hace necesario en ocasiones el tratamiento psicoterápico de apoyo.
Por la rápida maduración esquelética puede haber talla baja en la edad adulta. La prevención se basa en las revisiones anuales con el pediatra quien valorará el desarrollo puberal del niño.
Se debe evitar el riesgo de abuso sexual y embarazo prematuro.
Evitar el consumo de fármacos que puedan estimular el desarrollo puberal.
El pediatra o médico de cabecera evaluará al niño y será quien le remita, si lo considera necesario, al especialista en endocrinología y nutrición.