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En verano: aprende a prevenir los efectos del calor

El Ministerio de Sanidad ya ha puesto en marcha el plan para prevenir los efectos de los golpes de calor este verano, iniciativa que busca, principalmente, prevenir y reducir los efectos producidos por los golpes de calor causados por las altas temperaturas en los meses estivales.




La ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ya ha anunciado la puesta en marcha, a partir del uno de junio y hasta el próximo 30 de septiembre, del 'Plan nacional de acciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud', iniciativa que se lleva a cabo por cuarto año consecutivo.

Este plan busca, primordialmente, prevenir y reducir los efectos producidos por los golpes de calor causados por el verano y que afectan de manera especial a las personas con patologías crónicas, niños, ancianos y trabajadores que realizan su actividad al aire libre, informó Salgado, que señaló que el año pasado 21 personas murieron por causa del excesivo calor.

La primera parte del plan es informar a la población sobre cómo protegerse desde ya, aunque las temperaturas no son todavía elevadas. Del conjunto de recomendaciones generales hechas por el Ministerio de Sanidad y Consumo, Salgado destacó como más importantes beber agua abundante, y asegurarse de que niños y ancianos también lo hagan, aunque no se sienta sed.

También destacó la importancia de protegerse de la exposición directa al sol, así como evitar la realización de esfuerzos físicos en las horas de más calor, especialmente entre las 12 de la mañana y las cuatro de la tarde. Al respecto, Salgado recordó que algunas de las muertes ocurridas el verano pasado fueron por no hacer caso a esta recomendación.

Otras de las indicaciones del Plan son: permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados; usar ropa ligera, clara y que permita transpirar; consultar al médico frente a cualquier síntoma relacionado con las altas temperaturas y mantener las medicinas en un lugar fresco, para evitar que el calor altere su composición y efecto.


Altas temperaturas

El plan cuenta con diferentes niveles de alerta, que van desde el cero o verde, que significa la ausencia de peligro, hasta el nivel 3 o rojo, que es el de alto riesgo. La ministra señaló que se mantendrán las actuaciones de coordinación e información de años anteriores "ya que han resultado eficaces y están plenamente consolidadas".

Las medidas y alertas se sustentan en el conocimiento anticipado de las predicciones que cada día remite al Ministerio y a las Comunidades Autónomas el Instituto Nacional de Meteorología sobre las temperaturas umbrales fijadas para tal caso.

A este respecto Salgado explicó que estas máximas y mínimas se definen de acuerdo con los históricos de cada región, con lo cual no son iguales en todas las Comunidades Autónomas de España, oscilando entre los 33 grados de máxima que se dan en la zona norte del país y los 40-41 que pueden llegar a alcanzarse en Andalucía y Extremadura.

Asimismo, la ministra de Sanidad recordó que el hecho de que las temperaturas no excedan el límite de los 37 grados centígrados no exime de cumplir las medidas de prevención y que hay que estar alerta pues el golpe de calor se experimenta aunque haya nivel rojo.


Coordinación asistencial

Elena Salgado indicó que la coordinación de todas las acciones del plan corresponde a la Presidencia del Gobierno, que cuenta con una Comisión Interministerial en la que participan los ministerios de Medio Ambiente y el de Interior, las Comunidades Autónomas, la Federación Española de Municipios y Provincias y algunas organizaciones no gubernamentales como Cruz Roja y Cáritas España.

La ministra recordó, además, que la Cruz Roja habilitó un teléfono gratuito (900 22 22 99) para consultas y atención a personas que se considere en situación de riesgo y agregó que se podrán saber las previsiones con un link que se encontrará en la página web del Ministerio de Sanidad y Consumo ('www.msc.es').

Sobre la protección de los trabajadores que deben exponerse a las altas temperaturas, se anunció un acuerdo con las empresas del sector de la construcción para ofrecer a sus empleados agua suficiente para refrescarse, espacios protegidos del sol para el descanso y gorras de tela en aquellos lugares donde no sea necesario el uso del casco de protección.

Durante el verano pasado más de 1.700 voluntarios colaboraron en la atención de los grupos más vulnerables y realizaron más de 2.000 visitas domiciliarias. Además, el teléfono de la Cruz Roja gestionó más de 70.000 llamadas.


Principales patologías asociadas al calor: el agotamiento

El denominado agotamiento por calor es el cuadro más común y frecuente en personas no aclimatadas al calor que efectúan algún trabajo duro, y también en ancianos, sobre todo si presentan patología cardiaca de base y siguen tratamiento con algún diurético (medicación que aumenta la eliminación renal de líquidos).

Está ocasionado por un déficit de agua o sal, ya sea ésta debida a una ingesta insuficiente o a un exceso de pérdidas, y provoca sensación aislada de debilidad, vértigos, dolores de cabeza, náuseas, vómitos e incluso delirio. Además, la temperatura corporal puede ser alta sin que necesariamente el sujeto haya desarrollado alguna actividad física, y también puede producirse un aumento de la frecuencia respiratoria, con retención de CO 2.

En estos casos, los expertos recomiendan seguir una serie de medidas entre las que destaca: colocar al accidentado en un lugar fresco; desnudarlo y refrescar la piel con una toalla húmeda con el objetivo de limpiar el sudor excesivo más que para enfriar; y dar a beber líquidos abundantes (agua con sal y bicarbonato).

En el caso de que el paciente se encuentre mareado, con pulso débil o bajas tensiones y si no se recupera, los expertos señalan que debe ser trasladado a un hospital para recibir allí tratamiento y observación médica.


El golpe de calor

En este caso, la patología consiste en el fracaso de la función de diferentes órganos internos secundario a una elevación extrema de la temperatura corporal como consecuencia de un fracaso de la termorregulación. Según los mecanismos de producción existen dos formas de presentación. El primero es el denominado clásico, que es propio de personas de edad avanzada con patología previa. Se caracteriza por una ganancia pasiva de calor que se presenta en forma de epidemia, afectando a un número elevado y creciente de ancianos, especialmente a partir del 4º día de iniciada la ola de calor.

En segundo lugar, el golpe de calor denominado como activo, característico de personas jóvenes no entrenadas que realizan un ejercicio físico intenso. En este caso, si bien la temperatura ambiental elevada favorece su desarrollo, al estar más en relación con la producción propia de calor, puede presentarse con temperaturas ambientales no muy altas. El pronóstico es mejor que en la forma clásica.

En la mayoría de los casos el comienzo del golpe de calor es súbito. Algunos enfermos, sin embargo, tienen síntomas de inicio poco específicos, como debilidad, somnolencia diurna, mareos, fiebre dolores de cabeza y calambres musculares que, en general, aparecen minutos, horas o más raramente, días antes de la disminución del nivel de consciencia. Estos síntomas iniciales son casi exclusivos de la forma clásica.

Los síntomas se deben a las alteraciones hidroelectrolíticas que se producen como consecuencia de la alteración de la respuesta normal del organismo para disipar el calor. Así, la ausencia de sudoración con piel seca se considera un requisito previo para el diagnóstico de golpe de calor clásico, siendo el fracaso de los mecanismos de sudoración la clave del desencadenamiento del cuadro.

Además, la alteración del sistema nervioso central es constante en todos los casos, y abarca desde disminución del nivel de consciencia hasta agitación intensa, crisis convulsiva y pérdida de fuerza en las extremidades. También se producen alteraciones renales y grave afectación hepática días después de la presentación del cuadro, y con bastante frecuencia, esta situación clínica puede terminar con la muerte del sujeto.

Debido a la alta mortalidad asociada, las principales medidas a tomar frente a un cuadro de golpe de calor pasan por iniciar medidas físicas de enfriamiento en todas las personas con fiebre elevada y alteración de la consciencia en las que sospechemos este cuadro. Así, hay que colocar a la persona afectada en una bañera con agua fría o con hielo, hasta que descienda la temperatura a 38,5º C. Otra opción es friccionar el cuerpo con compresas de agua helada o hielo picado.

También es necesario dar a beber agua con sal y bicarbonato de igual forma que en el agotamiento por calor y friccionar fuertemente la piel para combatir el espasmo vascular de la piel mientras se produce el trasladar al hospital, donde es necesario que se le atienda para mantener el sistema cardiovascular y tratar las complicaciones (sistema nervioso, riñón, corazón...), así como para la vigilancia y el control constante del paciente.


La temida insolación

La insolación es quizás la más conocida de las patologías relacionadas con el exceso de calor, aunque más que por un exceso de temperatura, se trata de un cuadro debido a la acción directa y prolongada de la irradiación solar sobre la cabeza, estando más expuestos los niños, ancianos y personas débiles.

Esta patología se caracteriza por dolor de cabeza, náuseas, vómitos y debilidad generalizada; pulso débil y respiración lenta; elevación de la temperatura corporal; vértigo y calambres musculares; alteraciones visuales y auditivas; convulsiones y alteraciones cerebrales incluida la pérdida de consciencia.

Ante un cuadro de insolación los expertos recomiendan, en primer lugar, retirar al sujeto de la exposición al sol y colocarlo en una habitación fresca y bien ventilada. Además, aconsejan colocar compresas frías en la cabeza e incluso realizar un baño no muy frío si la temperatura es elevada, y administrar líquidos fríos, aunque nunca bebidas alcohólicas.

Asimismo, es aconsejable darle una alimentación muy ligera, así como masajes en los miembros para mantener una buena circulación, y si padece un intenso dolor de cabeza, administrarle ácido acetilsalicílico. Si el paciente no acaba de recuperarse, lo más recomendable es trasladarlo al hospital para una mayor valoración.



Fecha de publicación: junio 2007

Redacción Saludalia

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