Tras la historia clínica se procede a realizar un examen físico que consta de distintas partes: inspección de vulva, vagina y cervix, palpación bimanual de útero y ovarios, toma de muestra cervivovaginal para citología y exploración de las mamas.
Exploración mamaria: se comprobará si las mamas son iguales, si hay alteraciones en la piel, en el pezón o en la areola, si hay secreción por los pezones y si existen nódulos y sus características. También se procede a descartar la existencia de adenopatías axilares.
Exploración genital: para la exploración del aparato genital, la mujer debe sentarse en una camilla donde se separan los muslos y se apoyan los talones en unos soportes.
Una vez colocada, se procede a la inspección de la vulva. A continuación, se introduce un espéculo (instrumento tubular parecido al pico de un pato) en la vagina y cuando llega al cuello uterino se abre, lo que nos permitirá observar las características de la vagina y del cervix, además de tomar una muestra para citología del fondo de saco vaginal, del exocérvix y del endocérvix. La citología cervicovaginal nos proporciona información hormonal, infecciosa y morfológica y además sirve como técnica de diagnóstico precoz o screening del cáncer de cuello uterino.
Después de retirar el espéculo se procede a realizar una exploración bimanual de útero y ovarios: se introducen dos dedos en la vagina y con la otra mano se presiona el abdomen delimitando el útero, su forma, situación, consistencia, si existe alguna alteración o es doloroso y si existen masas en los ovarios o son dolorosos.