Hay varios factores que
influyen en su aparición y desarrollo siendo uno
de los más importantes el uso prolongado de un calzado
inadecuado –estrecho de punta y con tacón elevado
-. Por esta razón es un problema mucho más
frecuente en mujeres que en varones. En otras ocasiones
existe una predisposición familiar a padecerlo, especialmente
si lo tienen las madres. Otras veces se debe a defectos
congénitos en la forma del pie y las menos por enfermedades
inflamatorias como la
artritis reumatoide. En muchos casos
se debe a la suma de varios de estos factores.
Suelen ser bilaterales pero pueden afectar más a
un pie que a otro y aunque, lo más frecuente es el
desarrollo en la edad adulta, también puede haber
casos juveniles.