¿Qué es el ECG?
¿Cómo se hace un ECG?
Para que se usa el ECG
Consejos y advertencias para el paciente

¿Qué es el ECG?
El electrocardiograma es una representación gráfica de los impulsos eléctricos que genera el corazón.

¿Cómo se hace un ECG?
Los impulsos eléctricos que tienen lugar en el corazón son trasmitidos hasta la superficie corporal. Basándonos en esta premisa, la colocación de una serie de sensores o electrodos en la piel permite detectar estas señales eléctricas y trasformarlas en una representación gráfica. Esta representación consiste en una línea con ondulaciones, ángulos e inflexiones que representan los latidos cardiacos y las diversas fases de contracción y distensión que sufren las distintas cavidades del corazón durante el ciclo cardíaco.
Para poder tener datos exactos es necesario realizar el registro en un papel con fondo especial que nos permita realizar medidas adecuadas de los impulsos cardiacos. Este papel se caracteriza por tener un fondo gráfico de líneas horizontales y verticales, similar al papel milimetrado que podemos encontrar en las librerías. Las líneas verticales miden el tiempo y las horizontales el voltaje de las ondas.

Normalmente aparecerán en el papel varias líneas con trazados similares pero diferentes. Esto es debido a que cada una representa los impulsos percibidos por uno de los electrodos o sensores situados sobre la piel, que normalmente son uno en cada una de las extremidades y seis en el tórax. Cada combinación de electrodos supone una derivación que se registra como una línea. El ECG tiene un sistema de 12 derivaciones. De esta forma obtenemos una "imagen eléctrica" tridimensional de la función cardíaca, lo cual nos ayuda a localizar que parte del corazón puede sufrir alguna alteración.
El patrón ECG normal se compone de una serie de ondas y segmentos que tienen asignadas unas letras y que representan la actividad eléctrica del corazón: onda P, intervalo PR, complejo QRS, segmento ST, onda T, intervalo QT.

Para que se usa el ECG
Su uso esta muy generalizado tanto en las consultas de medicina general o de urgencias, como en la atención especializada. Esto es debido a que es una prueba relativamente barata pero a su vez proporciona una cantidad de datos elevada sobre el funcionamiento cardíaco, permitiéndonos el diagnóstico o la sospecha de numerosos procesos cardíacos como los siguientes:

Infartos tanto de miocardio como de pulmón.
Ritmos anormales del corazón o arritmias.
Alteraciones en el tamaño de las cavidades del corazón: dilatación o hipertrofia.
Alteraciones en los iones del organismo: sodio, potasio, calcio...
Alteraciones del pericardio: pericarditis.

Consejos y advertencias para el paciente

La realización de un ECG no precisa estar en ayunas.
La energía eléctrica registrada en el papel proviene del propio organismo y por tanto el paciente no sufre ningún dolor ni otro tipo de sensaciones.
Es necesario descubrir el tórax y las extremidades para poner los electrodos sobre la piel desnuda.
Puesto que los electrodos deben estar íntimamente adheridos a la piel, a veces se hace necesario el afeitado de pequeñas zonas del tórax con mucho vello para evitar resultados engañosos en el registro gráfico.
Debe advertir sobre la medicación que pueda estar tomando, pues ésta puede interferir en los resultados.
Es imprescindible que para la realización de la prueba el paciente esté tumbado boca arriba, en la llamada posición de decúbito supino, y que permanezca completamente inmóvil y en silencio, pues cualquier movimiento muscular alteraría la representación gráfica.


Fecha de publicación: Agosto 2000

Dr. Eduardo Díaz García
Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Comité Editorial de Saludalia

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