El deterioro cognitivo, y más concretamente, la Demencia, es la patología neurológica más frecuente e incapacitante, en el paciente anciano. Constituye un problema de salud pública de primer orden, sólo después del cáncer y del infarto agudo de miocardio agudo de miocardio.
La Demencia, en su conjunto afecta a cerca del 5% de las personas de 65 años, incrementándose de forma exponencial según avanza la edad, hasta alcanzar cifras de alrededor del 30% a los 85 años. Cálculos estimativos arrojan el dato de 10 millones de personas demenciadas en el 2025 en los países desarrollados y 24 millones más en el tercer mundo. En España, existen 600.000 personas afectas.
Ofrecer una definición no es fácil, ya que no hay un límite perfectamente definido entre "fisiológico" y "patológico", dado que las capacidades vienen condicionadas por aspectos genéticos, culturales, laborales y económicos.
Con la edad, el sistema nervioso sufre múltiples cambios que afectan a todos los niveles funcionales en mayor ó menor grado:
- El 50% de la gente mayor tiene fallos de memoria.
- Decrecen notablemente las funciones visuoespaciales y visuoperceptivas, la memoria, la velocidad de procesamiento de la información y la flexibilidad cognitiva.
- En cambio se conserva el lenguaje, los olvidos no van en aumento, se acentúan los rasgos de la personalidad y se mantiene la capacidad de razonar.
El anciano sano se da cuenta de sus crecientes limitaciones, pero no se interfieren las actividades sociales y/o laborales, destacando como una de las características que mejor diferencia el envejecimiento normal de la Demencia, la conciencia de los síntomas, en contraposición con la ignorancia de los déficits que se da en la Demencia. Por tanto, la Demencia no es parte del envejecimiento normal.
La Demencia se podría definir como "un Síndrome clínico adquirido, debido a múltiples causas y producido por una patología orgánica, que en un paciente sin alteración del nivel de conciencia, produce un deterioro persistente (más de 6 meses) y progresivo de la memoria y otras funciones mentales superiores (pensamiento abstracto, capacidad de juicio...) ocasionando una incapacidad funcional lo suficientemente intensa para interferir de forma significativa en las actividades sociales y/o laborales del individuo, y representa una merma importante del nivel previo de actividad".