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¿Qué son las
anfetaminas y cuál es su origen?
Las
anfetaminas son sustancias de síntesis estimulantes de la psique
y del sistema
nervioso central. En cuanto a su origen, hay que decir que en
1887 se aisló de la conífera "Efedra vulgaris" una sustancia, la
"efedrina" con propiedades estimulantes cerebrales, dilatadora de
los bronquios
y antihemorrágica. Debido a estos efectos tan beneficiosos, se empezaron
a sintetizar en el laboratorio sustancias químicas con propiedades
semejantes, a las que se llamó "aminas del despertar". La primera
anfetamina se sintetizó en 1887.
Ampliamente utilizadas en
la IIª Guerra Mundial y en la Guerra del Vietnam, hoy en día se
consumen de forma ocasional por deportistas, estudiantes y trabajadores
en turnos nocturnos. También se utilizan en fiestas y los fines
de semana por gente joven, puesto que al eliminar el cansancio,
permiten aguantar toda la noche en un estado de excitación e hiperactividad
(forma frecuente de consumo en personas que se inician).
Actualmente se distinguen tres
tipos:
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Anfetaminas
propiamente dichas: "dexanfetamina" y "metanfetamina" o "speed"
(la más potente).
Sustancias
anorexígenas (que disminuyen el apetito) de estructura anfetamínica,
como la "fenmetrazina".
Estimulantes
de la psique con estructura compleja: "pemolina" y "metilfenidato".
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¿Por qué es
ilegal el consumo y tráfico de anfetaminas?
La producción y venta de anfetaminas
constituye un gran negocio, estimándose que produce unos beneficios
de 5 billones de dólares al año tan solo en Estados Unidos. Producir
una libra de anfetaminas cuesta 700 dólares, lo que se traduce en
200.000 dólares en la calle. Estos cuantiosos beneficios y la duración
de sus efectos (de varias horas) están contribuyendo a constituirlas
en una droga alternativa a la cocaína (cuyo efecto dura sólo 45
minutos).
Con el uso habitual, la tolerancia,
es decir, el acostumbramiento del sujeto a la droga, se produce
rápidamente, apareciendo dependencia psíquica intensa y requiriéndose
dosis
crecientes para evitar las manifestaciones desagradables que se
producen al dejar de tomarlas ("síndrome de abstinencia"). Estas
dosis
cada vez mayores acentúan los efectos adversos y pueden llegar incluso
a producir la muerte.

¿En qué enfermedades
son útiles las anfetaminas?
Debido a los riesgos de su uso, desde
hace 40 años se regula la prescripción, venta y comercialización
de las anfetaminas, siendo la "centramina" la única preparación
farmacológica de uso legal. Se utiliza en los siguientes cuadros:
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La
"narcolepsia",
enfermedad caracterizada por un sueño de inicio brusco, irresistible,
sobrevenido muchas veces en las circunstancias más inapropiadas,
sin que el sujeto esté excesivamente fatigado, y del cual
es posible, en general, despertarlo de forma parecida a como
ocurre en el sueño normal.
Los
"cuadros depresivos mayores", que no responden a los tratamiento
convencionales con antidepresivos, así como aquellos cuadros
depresivos en los que coexiste un deterioro mental: ancianos,
algunas formas de Parkinson
y depresión
asociada a infección por V.I.H.
Trastornos
por déficit de atención en niños pequeños con gran hiperactividad
física.
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¿Cómo actúan
las anfetaminas?
Se
pueden consumir vía oral, en forma de tabletas o comprimidos, siendo
su absorción rápida y completa, o bien vía
intravenosa o intramuscular (por medio de jeringas) diluyendo
los preparados, con lo que se consigue mayor rapidez e intensidad
de los efectos. Estos aparecen a los 15-30 minutos si el consumo
es vía oral, y prácticamente de forma inmediata al inyectarlas.
Una vez en el organismo, alcanzan
el sistema
nervioso central estimulándolo, así como el sistema nervioso
simpático. Los efectos son similares a los producidos por la cocaína.
¿Qué efectos
produce el consumo esporádico de anfetaminas?
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Sobre
el sistema
nervioso central: A dosis
bajas (5-30 mg.) y en sujetos no habituados, se produce euforia,
disminución de la fatiga y del sueño, sensación de aumento
del rendimiento y autoconfianza ("subida"). En el plano sexual,
dificulta la erección y se retarda la eyaculación. Este efecto
dura de 3 a 6 horas, apareciendo posteriormente depresión,
irritabilidad, cansancio y somnolencia ("bajada").
Sobre
el sistema
nervioso simpático: Aumento de la frecuencia cardiaca
y respiratoria, aumento de la tensión
arterial, relajación de la musculatura lisa intestinal,
dilatación pupilar y anorexia ("pocas ganas de comer"). También
puede aparecer dolor de cabeza, visión borrosa, vértigo,
temblor y "subidas de "azúcar".
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