¿Qué es una hemorragia?
¿Cuántas clases de hemorragias existen?
Hemorragias externas
Primeros auxilios en las hemorragias externas
¿Cómo se aplica un torniquete?
Precauciones cuando se coloca un torniquete
¿Qué complicaciones pueden aparecer tras colocar un torniquete?

¿Qué es una hemorragia?
Cuando se produce la rotura de algún vaso sanguíneo se origina la salida de sangre del mismo, y este derramamiento sanguíneo es al que denominamos hemorragia.
Ante esta situación se debe valorar:

Cantidad de sangre que se pierde
Velocidad de la pérdida de sangre

Al perderse sangre surge de inmediato la alarma, pues aún en pequeñas cantidades, 20-30 cc, parece una pérdida enorme pues "todo lo mancha". Son las pérdidas más copiosas (superiores a 0,5 litros) y sobre todo la rapidez con que se pierde (segundos o minutos) lo que debe inducirnos a actuar de forma decidida, pues dichas rapidez y cantidad en la pérdida va conduciendo inevitablemente al enfermo o accidentado a una situación de shock hipovolémico.
Podemos calcular que se ha perdido aproximadamente la mitad de su volumen sanguíneo o un 6-7% de su peso corporal cuando las rayas de la palma de la mano desaparecen o se borran al estirarla.

¿Cuántas clases de hemorragias existen?
Distinguimos varias clases de hemorragias:

Externas
Internas
Exteriorizadas por orificios naturales

Hemorragias externas

Pueden ser, según su procedencia:

 

Arteriales
Venosas
Capilares

Hemorragias arteriales: Producidas al romperse una arteria, que, como recordamos, transporta sangre oxigenada desde el corazón hacia los demás órganos. Se observa:
Sangre de color rojo vivo.
Salida de la sangre a golpes o borbotones, coincidiendo con los latidos cardíacos o el pulso.
Son más peligrosas que las hemorragias venosas.

Hemorragias venosas: Producidas al romperse una vena, que es aquella que transporta la sangre de los órganos hasta el corazón.
Sangre de color rojo oscuro.
Salida de la sangre de forma continua alrededor de la herida.
Pueden tener gran trascendencia si la vena es de gran calibre o es duradera en el tiempo.

Hemorragias capilares: Se observan multitud de pequeños puntos sangrantes que al confluir forman lo que denominamos hemorragia en sábana.

Primeros auxilios en las hemorragias externas

1. Presión directa sobre la herida:
Aplicar sobre la herida una gasa o compresa y sobre ella la presión de nuestra mano de modo continuo hasta la llegada al hospital. No retirar la gasa o compresa aunque esté empapada ya que con esta acción también retiramos coágulos y así aumentamos la hemorragia. En este caso añadiremos compresas secas y mantendremos la presión.

2. Elevación del miembro:
Siempre que existan heridas importantes en miembros o cabeza, los colocaremos elevados de manera que estén a un nivel más alto que el corazón para que por acción de la gravedad se reduzca la presión de la sangre sobre la herida.

3. Presión sobre la arteria principal del miembro afectado:
Si con las maniobras anteriores no conseguimos parar la hemorragia, procederemos a comprimir con nuestros dedos la arteria principal del territorio sangrante.
Con esta maniobra trataremos de comprimir la arteria contra el hueso para de este modo interrumpir la corriente sanguínea:


En el miembro superior presionaremos la arteria humeral, en la cara interna del brazo, debajo del músculo bíceps. Otros puntos de compresión son la arteria radial y la arteria cubital.
En el miembro inferior presionaremos sobre la arteria femoral, en la parte media del pliegue de la pelvis. Otros puntos de compresión en el miembro inferior son la arteria peronea y la arteria tibial posterior.

4. Torniquete:
Cuando las medidas anteriores fracasen o no sean suficientes, procederemos a la aplicación de un torniquete. Éste consiste en la aplicación de algún objeto blando tipo goma, tela, etc. que aplicado alrededor del miembro y apretándolo contra la dureza del hueso, hace que se interrumpa la circulación produciendo lo que llamamos isquemia o falta de riego.
Nunca se debe improvisar un torniquete con objetos finos tipo cuerdas, alambres, etc. ya que se pueden producir lesiones de importancia. La anchura del torniquete debe ser aproximadamente de unos 5-6 cm.

¿Cómo se aplica un torniquete?
Lo colocaremos en la parte proximal del miembro afecto, por encima de la herida; aunque la hemorragia sea venosa, llegará un momento en que la parte distal quedará vacía al impedir nosotros que llegue la sangre. Además del torniquete, colocaremos un apósito sobre la herida:

Colocación: Se da dos vueltas a la venda del torniquete alrededor del miembro y se hace un nudo. Se colocará un objeto rígido y corto en medio del nudo y se ata con uno o dos nudos. A continuación se retuerce el objeto rígido hasta que se detenga la hemorragia. Finalmente fijamos el objeto al miembro con los extremos de la venda o con otra adicional.

Precauciones cuando se coloca un torniquete

Colocar un cartel con los datos del paciente y la hora a la que se le ha puesto el torniquete.
Trasladarlo echado, con la cabeza más baja que los pies.
El traslado será prioritario y acompañado.
No aflojarlo en ningún momento salvo que el traslado al hospital sea muy largo ya que podemos empeorar la situación de shock.

¿Qué complicaciones pueden aparecer tras colocar un torniquete?
Como hemos dicho anteriormente, la aplicación del torniquete comporta la pérdida de vascularización del miembro; por tanto, las complicaciones que puede comportar ésta técnica son las relacionadas con la falta de oxigenación de los tejidos:

Gangrena
Parálisis de la extremidad
Pérdida del miembro por amputación quirúrgica

Fecha de publicación: Agosto 2000

Dr. D. Francisco Javier Díaz Pérez.
Médico UVI Móvil 061. Huesca

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