Dice el refrán que "nada da más picazón que el aguijón de un escorpión". En efecto, su picadura, de acción neurotóxica, se acompaña de fuertes dolores y picores en el punto de entrada del veneno. Empero, las especies españolas están consideradas como unas de las menos venenosas de cuantas existen en el mundo. El animal es nocturno, de ahí que no convenga dormir al aire libre, sino dentro de tiendas bien cerradas. Tampoco es recomendable caminar descalzo o usar sandalias en parajes sospechosos de ser habitados por estos arácnidos atípicos (lugares soleados y pedregosos). También es recomendable sacudir la ropa y el calzado tras una noche de acampada.
Una casa infestada con escorpiones puede librarse de ellos cerrando todas las vías obvias de entrada a ellos; recogiendo los residuos del medio, tales como montones de ramas, troncos y piedras; introduciendo una mezcla de fuel-oil o queroseno, con una pequeña cantidad de creosota, entre el suelo y los cimientos de la casa; y rociando una mezcla de clordano al 2% y piretrinas al 0.2% en una base oleosa.
En nuestro país coexisten dos variedades, el escorpión doméstico (Euscorpios Italicus) y el escorpión campestre (Buthus Occitanus):
- El veneno del escorpión doméstico es similar al efecto local del de una abeja. La linfangitis y el edema pueden asociarse. En personas alérgicas puede existir anafilaxia.
- Por el contrario, el veneno del escorpión campestre es neurotóxico, produciendo un dolor muy intenso en el lugar de la picadura, que se irradia a toda la extremidad.
Normalmente las consecuencias de las picaduras no pasan de lo descrito, pero en ancianos o niños pequeños, o si el veneno alcanza el torrente circulatorio puede producir sudoración, taquicardia, hipotensión, midriasis o dilatación de las pupilas y obnubilación.
En el resto del mundo hay docenas de especies de escorpiones, géneros como Hadrurus, Vejovis o Centruroides, pudiendo ser sus picaduras de mayor o menor gravedad; y llegando a revestir de una cierta importancia en niños de corta edad. Los pacientes se encuentran irritables e inquietos, presentan movimientos de cabeza y extremidades; también son frecuentes los movimientos oculares anormales. En las formas graves puede observarse debilidad y parálisis respiratoria franca.
Existen además algunas especies que pueden producir sangrados, inflamación cardíaca y del páncreas. Por todo ello, el cuidado de los niños pequeños deberá extremarse en los zoológicos, exposiciones de animales y tiendas de mascotas.